Bob Woodward (izquierda) y Carl Bernstein, periodistas del Washington Post.

El Capitolio fue construido con mano de obra esclava. La Casa Blanca alberga demasiadas cloacas, las que le son propias a una democracia liberal, donde todo es delegado, el ejercicio legislativo es delegado, el ejecutivo es delegado, el sindicalismo es delegado, las decisiones fundamentales para nuestra vida residen en manos más que sospechosas, incontroladas.

Desde la Grecia clásica no hemos conocido el verdadero significado y esencia de la democracia. El poder del pueblo tendrá que seguir esperando.

Negro sobre blanco, se nos advierte de lo siguiente: todo lo que están a punto de ver sucedió realmente.

La película de Charles Ferguson “Watergate” tiene una duración de más de cuatro horas, aun así, no se hacen nada largas, dado lo trepidantes y la densidad de las imágenes que se van superponiendo, martilleando las conciencias de todos los espectadores que a uno y otro lado del Océano Atlántico, tengan la posibilidad de verlo.

Utilizando como recurso una serie de recreaciones con actores, se realiza una indagación en todas las conversaciones y secretas grabaciones acaecidas en el Despacho Oval durante la administración Nixon. Hechos que desembocaron en el colapso de dicha administración.

No se dejan detalles sueltos, apenas ningún fleco, declaración o documento sonoro son apartados en los márgenes del proceso. La película se adentra en cada una de las partes e investigaciones en las que se dividió el caso Watergate, es un exhaustivo informe, no solo de las subterráneas cloacas de la Casa Blanca, sino también con respecto a los bajos fondos de esos poderes que orbitan alrededor, y que ordenan y deciden sobre más cuestiones de las que podamos llegar a imaginar, eso a lo que han llamado “el gobierno profundo”.

A partir del 13 de junio de 1973, el periódico “The New York Times” comienza a publicar los llamados “Papeles del Pentágono”. Al parecer, estos documentos revelaban información altamente secreta sobre la participación estadounidense en la guerra del Vietnam.

Richard Nixon, durante la última campaña electoral, había prometido abandonar la guerra de Vietnam, pero una vez en la Casa Blanca, no solo no ordenó la retirada, sino que extendió el conflicto borbandeando e invadiendo la vecina Camboya.

Como consecuencia de esta serie de filtraciones a la prensa, R. Nixon estableció la creación de una “Unidad de Investigaciones Especiales”, al frente de la cual estaría el agente del FBI Gordon Liddy. Este equipo recluta a un grupo de anticastristas cubanos para que investiguen al que los asesores del Presidente han señalado como el responsable de las filtraciones. Se inicia así una verdadera caza de brujas contra Daniel Ellsberg, un analista militar y psiquiatra, al que el propio Kissinger calificó como “el hombre más peligroso de América”.

Los problemas se le acumulan a la Casa Blanca cuando el 17 de junio de 1972, cinco hombres son detenidos en las oficinas del Comité Nacional Demócrata, en el edificio Watergate de Washington. Estaban instalando micrófonos y tomando fotografías.

Desde este momento, y como les decía al principio, los acontecimientos le imprimen un ritmo trepidante a la película, el espectador apenas puede ir asumiendo la acumulación de datos, el relato de los diferentes testigos, y ante todo, la suciedad purulenta que va supurando fotograma a fotograma.

El diario “The Washington Post” entra en liza, publicando que un cheque de 25 mil dólares, y que supuestamente pertenecían a los fondos de la campaña de Nixon, había sido depositado en la cuenta personal de uno de los asaltantes del Watergate.

De igual manera, según una fuente secreta del FBI, Jhon Mitchell, -siendo todavía procurador general-, ostentaba el control sobre una serie de fondos secretos con el fin de financiar operaciones de espionaje contra el Partido Demócrata.

A pesar de los escándalos, el 7 de noviembre Nixon es reelegido. Esto nos retrotrae a muchas de las situaciones que vivimos en nuestro país, donde partidos que gestan leyes crueles y que son fundamentalmente corruptos, siguen siendo votados por un buen porcentaje de ciudadanos. Paradojas de la política, y una muestra más del absurdo y la contradicción en la que vivimos insertos los seres humanos, de la alarmante falta de conocimiento y de conciencia política.

Nixon , no obstante, habría utilizado tácticas difamatorias y noticias falsas durante la campaña, algo muy habitual entre las formaciones ultraconservadoras y derechistas-neoliberales para justificar y reafirmar sus conceptos, formas, políticas y sistema fracasados.

En el contexto del juicio por el asalto al Watergate, dos ex-asesores de la Casa Blanca y los cinco asaltantes son declarados culpables.

Antes de esto, el juez Sirica habría presionado a los inculpados con grandes penas de cárcel si estos siguieran negándose a hablar, aportando la información solicitada y necesaria para llegar hasta el fondo del caso.

Uno de ellos, James Mc Cord, termina por derrumbarse y confiesa que le habían pagado una suma importante por su silencio, y de esa forma, no involucrar a sus superiores en el Comité de Reelección del Presidente.

Jhon Dean, abogado y ex-consejero de la Casa Blanca, testifica ante el Comité Especial del Senado para el Watergate, allí mismo reconoce que el Presidente Nixon estaba al tanto de los sobornos para pagar el silencio de los involucrados en el caso. Revela a mayores, la existencia de una grabacion secreta en la que él mismo le comunica al Presidente la necesidad de desembolsar un millón de dólares durante al menos dos años, a lo que el Presidente contesta con un lacónico -se pueden conseguir-.

El clima se torna tormentoso en las entrañas de la Casa Blanca cuando al tiempo se descubre, que Donald Segretti, un abogado que trabajaba como asesor político en el Comité de Reelección de Nixon, le habría sido encomendado el establecimiento de una red de espías e informadores por todo el país.

Al Presidente se le multiplican los frentes, uno de ellos es la estabilización de las relaciones con la China de Mao, el establecimiento de un acuerdo nuclear con la Rusia de Brezhnev, los movimientos antibelicistas y antisupremacistas, a los que por cierto, vigilaba muy estrechamente.

En resumidas cuentas, y después de este largo proceso de noticias, descubrimientos y publicaciones, termina por constituirse la Comisión de Investigación y el Comité de Destitución del Presidente. La Corte Suprema le exige a Nixon la entrega de las cintas que contienen las grabaciones secretas en el Despacho Oval. Este se niega repetidas veces, invocando el derecho al secreto y a la confidencialidad de tales conversaciones.

El Comité Judicial de la cámara de representantes decide abrir un juicio político a Nixon , las acusaciones son nada menos que obstrucción a la justicia y abuso de poder continuado.

El 9 de agosto Nixon presenta su dimisión argumentando una manifiesta falta de apoyo político, nunca llegará a reconocer su culpabilidad en el caso Watergate. Gerald Ford, su sucesor en la presidencia, le concedió la amnistía total ante el estupor y el rechazo de todo el país.

Ford, en una maquinación política sin precedentes, puso en marcha la perpetuación de un sistema en exceso corrupto y fuera de control, la democracia liberal, paradigma de la cual son los Estados Unidos de América.

Esta es una impresionante película de Charles Ferguson, un film que se atreve a despertar en el espectador las grandes preguntas de nuestro tiempo, ¿por quiénes estamos gobernados?, ¿cuáles son las interioridades del poder y por qué se nos impide su revocación y su control?.

¿Si las democracias liberales representativas se fundan sobre el poder del pueblo, por qué entonces nos atenazan tan terribles desigualdades?.

El poder del pueblo tendrá que seguir esperando.

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