Los Locos Descalzos -Álvaro Navarro guitarras, pedales, saxo y coros; Nico Martos bajo, coros; Alan Denis percusión y batería- aterrizaron junto a Pedro Pastor en Valladolid con nervios e ilusión, con ganas de arrancar un nuevo proyecto que les llevará a recorrer los principales escenarios nacionales. Reencuentro con viejos amigos, algunos nuevos, ganas de tocar y mucho que contar, mucho que cantar. Además, el espectáculo estaba plagados de colaboraciones, por lo que las complicidades se sucedían desde antes de que las luces bajaran y el escenario empezara a sonar.

La velada arrancó con la pertinente presentación de últimoCero, su proyecto, su apuesta por la información veraz y la cultura. Este concierto era el pistoletazo de salida para la nueva apuesta del diario online por generar cultura y ofrecer al público nuevas propuestas que pongan en valor el talento local y traigan a Valladolid una selección de lo que en las diferentes disciplinas artísticas se está cociendo en España. Tras esto, la Orquesta Castellana de Guille Jové tomó el escenario para arrancar con 'La Esgueva', tema que abre su disco debut 'Enraizando', la noche de música.

Carlos Ortega al bajo, Juancar Martín a la guitarra eléctrica, Rocío Torío a los coros y Nacho Castro a la batería, la Orquesta Castellana, guarnicionaron a Jové, quienes tras seguir con 'Las malas lenguas', recibieron a Jon Andoni Moreno a la trompeta para completar la orquesta y seguir con 'Nubes por el Oeste'. Pedro Pastor, desde que supo que sería Guille quien abriría el concierto, quiso compartir una de sus canciones y eligió 'Dulce despertar', canción que culmina con el recurrente coro de “otra cadena rota, otra mente en libertad”. La siguiente colaboración estaba esperando al pie del escenario y Al Phi Kid de Curioso Periplo subió a las tablas para interpretar el rap que creó para su decrecentista 'Peligro de extinción'. Con 'Jaque mate' cerraron su breve concierto ante un público entregado que supo reconocer y reconoció el talento de la banda vallisoletana y las canciones de Guille Jové.

Pedro Pastor & Los Locos Descalzos subieron al escenario para transmitir al público la energía y el repertorio que tenían preparado. Empezaron fuerte, haciendo bailar al respetable con 'La puerta abierta'. Cuando se asiste a un concierto de Pedro Pastor no sabe si en la siguiente canción empezarás a moverte desenfrenadamente, sentirás la empática emoción que transmiten sus versos, alzarás el puño en señal de rebeldía o será un cóctel de todo ello. Así se sucedieron las primeras canciones, desde el canto generacional 'Los del 94' al amor postadolescente, libre y sincero de 'Verde selva', pasando por la poética visión de las resacas de alcohol y relaciones humanas que esconde 'Ayer también fue hoy'. Desde una perspectiva antiposesiva, contrapuesta al tradicional y dañino enfoque del amor romántico imperante, interpretaron 'Mi anarquía'.

Las máquinas fallan, por mucho empeño que en ello pongamos, pero las personas rara vez. La música despierta sentimientos, hace aflorar lo que la carne esconde. Por eso, cuando la vetusta electrónica dio la espalda a los músicos y el concierto tuvo que pausarse por el insoportable fallo del equipamiento técnico, el calor del público dio alas al talento y la profesionalidad de los músicos para remontar el dramatismo que en el backstage se respiraba. Y, desde ese momento, la complicidad ente el escenario y la pista de baile marcaron la épica de lo que quedaba de concierto. Desde últimoCero, aun no siendo responsables de la la parte técnica pero sí de la organización del evento, aprovechamos para pedir públicamente disculpas al público que sufrió este inconveniente y a los músicos que, además de soportarlo, colaboraron de forma ejemplar para solucionarlo junto a los técnicos.

Charly de Curioso Periplo tenía ya su saxo dispuesto para unirse a Los Locos Descalzos. Tras un tan necesario como justo alegato en favor de la dignidad y los derechos de las personas que por miles pierden la vida huyendo del horror en Siria mientras el poder europeo, cómplice de ese horror, les da la espalda, tocaron al fin 'Creer-Soñar' enlazándola con una versión de los raperos Violadores del Verso. Había una cuenta pendiente, al igual que Pedro eligió una canción de Guille para compartir durante el turno de éste, el vallisoletano hizo lo propio con 'La vida plena' que cantaron con la banda y los coros del público.

Un respiro a la banda para hacer una selección de canciones en un formato más íntimo, momento para el recuerdo a los exiliados, pasados y presentes, con 'Prometí volver'. Memoria que envolvió la última sorpresa de la noche que llegó cuando Pedro presentó a Nico, cantante de Curioso Periplo, con quien interpretó 'Sin flor', una de las nuevas canciones aun inéditas y la favorita del invitado. Los Periplo y Pastor se conocieron para la grabación de su disco y desde entonces los lazos cada vez son más estrechos, así que quisieron hacer el juego de que Los Locos Descalzos, junto al saxo de Charly, tocaran 'La llama' de Curioso Periplo. El final se acercaba, la banda estaba exuberante y el público ansioso, así que cerraron con 'Viva la libertad' y 'Renacimiento'.

La gente pedía más y Pedro Pastor bajó del escenario. Rodeado por el público asistente interpretó a cappella 'Mariposa de noviembre' de su padre Luis Pastor, reivindicando su figura y la de otros tantos cantautores de aquella generación. Volvió al escenario para presentar 'Mariana', una sobrecogedora nueva canción reflejo de sus viajes por Latinoamérica, sus luchas, sus ancestrales tradiciones basadas en el respeto al entorno y las personas que lo habitan. Presentada la banda que al fin se estrenó, hizo una defensa de la música en vivo en un Valladolid amordazado por la ley del ruido que impide que artistas como él y otros puedan venir a cantar sus canciones en condiciones dignas y con espacios apropiados para ello. Con un público que no paro de corear cada una de las canciones, incluso las nuevas, Pedro Pastor y Los Locos Descalzos se despidieron con 'No te lo crees ni tú'.

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