José Manuel de la Huerga y Manuel Saravia, durante el encuentro mantenido en al Feria del Libro. Foto: Gaspar Francés
José Manuel de la Huerga y Manuel Saravia, durante el encuentro mantenido en la última Feria del Libro de Valladolid. Foto: Gaspar Francés

“La ciudad no se levanta con las piedras, sino con los pasos de las personas que la caminan”. Esta es una de las frases que hoy ha pronunciado José Manuel de la Huerga, el autor leonés afincado en Valladolid, durante la presentación de su última y “más ambiciosa” novela, ‘Los pasos en la piedra’, en un acto en el que ha estado acompañado por el concejal de Urbanismo y primer Teniente de Alcalde de Valladolid, Manuel Saravia.

Saravia ha destacado el acierto del escritor a la hora de construir «una ciudad imaginaria» en el contexto de la Semana Santa del año 1977,cuando se legalizó el Partido Comunista. «La narración del espacio y de los acontecimientos es muy valiosa», ha insistido Saravia antes de llamar la atención sobre el hecho de que el autor tuviese solo diez años en el momento plasmado en Los pasos en la piedra, lo que añade «un mérito especial».

De la Huerga ha reconocido su temor a la hora de crear esa ciudad imaginaria, a «haber inventado un parque de atracciones, a hacer un collage o un refrito de localizaciones que no tuviera alma». El resultado, a juicio de sus lectores, no es así. Parece que «la ciudad imaginaria es muy real», ha apuntado el autor. Tan real que en cada ciudad donde la Semana Santa tiene un peso destacado y ha acudido a presentar la novela, como Zamora, León o Medina de Rioseco, le han dicho que «claramente» se desarrolla allí.

Los pasos en la piedra ha querido romper con el «monopolio» que la Iglesia ha tenido sobre la Semana Santa, ha reconocido De la Huerga. La idea de escribir esta novela surgió en el contexto de la polémica por la elección del escritor Gustavo Martín Garzo como pregonero de la celebración vallisoletana de 2009. La profesora y premio Castilla y León de Humanidades Catalina Montes le dio la clave del sinsentido de aquella trifulca con cuatro palabras: «Jesús es de todos». «Los no creyentes también podemos aportar algo», ha concluido.

La novela, según ha indicado el autor en el encuentro que ha servido de presentación en la Feria del Libro, está escrita desde un punto de vista agnóstico y desarrolla una trama que bien podría encuadrarse en el arranque de la transición.

En el ameno encuentro, De la Huerga y Saravia han departido sobre las ciudades imaginarias y, entre comentario y comentario, el concejal ha estado a punto de destripar el desenlace de la novela y no ha dudado en recriminar al autor un fallo en la obra: “En aquella época no se bebía albariño, sino ribeiro”. El apunte, encajado con naturalidad, sera objeto de corrección en la siguiente edición, ha prometido De la Huerga.


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