Los folcloristas Joaquín Díaz y Gabriel Calvo. Foto: Gaspar Francés
Los folcloristas Joaquín Díaz y Gabriel Calvo. Foto: Gaspar Francés

“Los octosílabos se nos vienen a la boca; toda la vida está en romance”. Así ha comenzado esta mañana el encuentro entre el etnógrafo Joaquín Díaz y Gabriel Calvo para representar Trovadores y juglares, un CD editado también en formato de carpeta con textos e ilustraciones a modo de pliego de cordel.

Joaquín Díaz une su voz a la de Gabriel Calvo en siete de las trece canciones reunidas. Junto a ellos, un plantel de músicos integrado por Kepa Junkera, Javier Bergia, el vallisoletano Ángel Lévid y los miembros de la banda que acompaña habitualmente al salmantino, La Fabulosa Retahila. «Seguramente no hubiese colaborado tan fielmente si no se tratase de estos romances. El romance es un género muy español, el que mejor nos representa», ha subrayado Díaz.

Los textos de El conde Olinos, Las tres cautivas, La serrana de la Vera o La mujer del pastor que formarte de Trovadores y juglares quizá contribuyan algo a despejar cierto desconocimiento sobre el género. «Un chaval que monta un grupo de folk, le hablas del romance y piensa que es un bolero, algo de enamoramientos», ha señalado Gabriel Calvo antes de confesar que mientras que a él, siendo adolescente, le gustaba Joaquín Díaz, a sus amigos le gustaban Los Pecos.

El romancero tradicional, según Calvo, es “un mundo mágico, origen de la major poesía en Castellano” y, según Díaz, una prueba irrefutable que “la prensa más o menos amarillenta existe desde hace mucho tiempo”.

Díaz ha contado durante el encuentro una entrañable anécdota familiar. Su abuela, que vivía en Mojados, fue llevada por su madre hasta Olmedo par aver un ajusticiamiento. Cuando finalizó, su bisabuela le propinó una bofetada a su hija justo antes de decirle: “Para que te acuerdes de esto”. “Está claro que eso de que la letra con sangre entra, porque a mi abuela nunca se le olvidó aquello”, indicó.

En el transcurso de la charla, Díaz y Calvo realizaron paralelismos entre los romances de antaño y los medios de comunicación actuales, concluyendo que en ambos casos los relatos incluyen exageraciones, mistificaciones y manipulaciones que también forman parte de una historia que, como en el caso de los romances, permanence indeleble en muchas cabezas gracias al trinomio letra, música y juego, “la clave para la conservación del romancero”.

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