Victoria Soto, Almudena Grandes y Miguel Ángel de la Bastida. Foto: Berta González

La novela `Los besos en el pan´, un libro ambientado en un barrio madrileño afectado por la crisis, ha servido esta tarde como excusa para hablar de temas como la inmigración, la importancia de las redes familiares o el machismo. Durante una hora y media, Almudena Grandes ha resuelto las dudas suscitadas por la lectura de esta novela ante un auditorio que ha conseguido abarrotar el Teatro Zorrilla.

El encuentro ha comenzado con la entrega de un premio al club de lectura Pisuerga por sus 40 años de dedicación a una actividad que permite que se produzca la "magia de leer en compañía", tal y como ha indicado la concejala Victoria Soto. Junto a ella estaba Miguel Ángel de la Bastida, jefe del Centro de Bibliotecas Municipales de Valladolid.

Como la gran mayoría de la gente que ha ido al encuentro se había leído su novela `Los besos en el pan´, Almudena ha invitado a los asistentes a que la preguntaran lo que quisieran. La primera pregunta ha dado pie a que contara el germen de este libro. "Ha sido una novela sobrevenida con la que yo no contaba. Su origen remoto está en Las tres bodas de Manolita, una novela sobre los años del hambre con un argumento que coincidía mucho con los titulares que estaba leyendo en los periódicos. Juan Cerezo, mi editor, me propuso escribir un libro sobre la crisis y yo empecé a escribirlo como si fuera un experimento personal", ha contado esta tarde Almudena Grandes.

Asistentes a este encuentro realizado en el Teatro Zorrilla. Foto: Laura Fraile
Asistentes a este encuentro realizado en el Teatro Zorrilla. Foto: Laura Fraile

`Los besos en el pan´, según ha explicado esta escritora, es una novela "sin trama, con un principio y final arbitrarios y sin un personaje que vehicule la historia". "En realidad tiene un personaje colectivo, que es la gente que vive en un barrio de Madrid. Ésta es una novela coral de verdad", ha comentado.

Almudena ha explicado que, a la hora de escribirla, utilizó como referencia dos novelas corales sobre la crisis del 29 que había leído de adolescente: `Berlin Alexanderplatz´, de Alfred Döblin y `Manhattan Transfer´, de John Dos Passos. Durante este encuentro, también ha reconocido que hubo dos factores que jugaron un papel muy especial en este proceso de escritura. Por un lado, las columnas que publica en El País. Por otro, la "propia rabia de ver lo que está pasando en España". "Esta novela ha sido una forma de desahogarme y de expresar la indignación que tengo encima", ha reconocido.

almudena grandes

"Me gustaría que esta novela se leyera no sólo como un retrato de actualidad de un proceso que aún no ha terminado (digan lo que digan los candidatos), sino también como una reivindicación de la cultura de la pobreza, que es la cultura del aprecio por las cosas", ha puntualizado más tarde esta escritora. Después ha hecho un reconocimiento al papel de los abuelos en su novela. "Ellos se encargan de fortificar a sus nietos. Les dan herramientas para que sean capaces de resistir el golpe", ha dicho.

La crisis ha ocupado un lugar fundamental en este encuentro. Al hablar de ella, Almudena ha rescatado una definición de su peluquera: "Antes las señoras venían a peinarse. Ahora vienen a teñirse". "En Los besos en el pan la crisis es la atmósfera que respiran todos", ha indicado Almudena, quien también ha querido hacer una aclaración. "No he querido escribir una novela deprimente, ya que bastante deprimente es la realidad. Tampoco he querido eludir la tragedia. Mi decisión ha consistido en contar la historia desde el punto de vista de los resistentes", ha comentado.

De todos los personajes de este libro coral, Almudena ha rescatado a dos "héroes": un aparejador que, al agotarse su prestación de desempleo, decide aceptar un trabajo en la garita de un garaje y una mujer que, cuando se le acaba la pensión de viudedad, se va a vivir al campo para trabajar las tierras de sus padres.

Esta escritora también se ha referido a la importancia de las redes de solidaridad para enfrentarse a los efectos de la crisis. "La verdadera marca España son las redes familiares", ha señalado esta novelista, quien también ha hecho un guiño al título de su novela. "Muchos españoles hemos comprendido por qué nos enseñaron a besar el pan de pequeños", ha comentado al respecto.

La parte final del encuentro le ha ofrecido la oportunidad de explicar su postura ante todas esas jornadas, congresos y mesas redondas sobre mujer y literatura. "Las mujeres somos el 52% de la población del mundo, ya está bien de que nos traten como minorías. No me importaría que se hablara de literatura femenina si también se hablara de literatura masculina. Cuando hablan de literatura femenina y no de la masculina, están sugiriendo que la gran literatura es masculina y que luego está este subgénero", ha dicho esta escritora, respondiendo con ello a una pregunta originada a raíz de la lectura de `Mayoría´, su última columna publicada en El País.

Primeras páginas de `Los besos en el pan´

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