The Lizard Pants y Raúl Allén durante su actuación. Foto: Gaspar Francés

Había mucha expectación. No sólo por ser una de las pocas actividades musicales de esta edición de la Feria del Libro, sino sobre todo por la promesa de poder ver en escena a cuatro musicazos y un brillante ilustrador que, por primera vez, iban a fusionar sus creaciones en directo ante el público. No defraudaron, sobra decirlo.

Pablo Sánchez (bajo), Miguel Zapatero (batería), Juan Izquierdo (teclado y voz) y Nacho Castro (guitarra, sintetizadores, voz y saxo) aparecieron en el escenario del Zorrilla quince minutos después de las 22 horas de la noche, con algo de retraso por culpa del alargamiento del encuentro anterior entre Amelia Valcárcel y Soledad Murillo. Junto a ellos estaba el también vallisoletano Raúl Allén, que se rodeó de su portátil, sus herramientas de dibujo y una webcam con la que a lo largo de toda la jam iría compartiendo sus creaciones.

"Durante la actuación queremos mantener la esencia de las jam sessions y dejar que la energía de uno contagie al otro. Nos apetece jugar con esa libertad", había explicado esa misma tarde este ilustrador vallisoletano a últimoCero coincidiendo con su llegada al Zorrilla. Raúl, que acumula una larga trayectoria como ilustrador freelance que le ha permitido trabajar en editoriales estadounidenses como Valiant Comics (ahora está realizando la serie `Wrath of the Eternal Warrior´), optó en esta ocasión por dibujar a escritores como Federico García Lorca, Virginia Woolf o Ernesto Sábato.

Sus trazos acompañaron a la brillante ejecución musical de los cuatro componentes de The Lizard Pants, que aprovecharon esta jam para presentar buena parte de las canciones de su disco `Without Pants´. Su actuación, que fue organizada por el programa de fomento de la lectura Ilumina Castilla y León con la colaboración de la agencia Pencil, fue una gozada de espectáculo sensorial del que el público, entregado desde el primer momento, pudo disfrutar a través de la vista y el oído.

Con las primeras canciones la banda se introdujo en el funk. Después reservó un hueco para el jazz a través de temas como `Centenarian Turtles´, con el que incorporó un tono más intimista a través del saxo de Nacho Castro.

A mitad del concierto Raúl Allén, que hasta ese momento había estado realizando sus ilustraciones a través de un IPAD, sacó su estuche con tintas y acuarelas, unos papeles y continuó dibujando a mano alzada. Mientras su mano derecha iba dando vida a un nuevo retrato, The Lizard Pants continuaba con `Magic Days´. Juan Izquierdo empezó entonces a retorcerse a lo Stevie Wonder, luego pidió al público que los acompañara con las palmas y acabó poniéndose en pie para echar un breve baile antes de regresar a su teclado.

Aunque el Zorrilla no era el sitio más adecuado para bailar, parte del público no pudo contenerse al escuchar `Tripping Bubble´. Caderas y hombros empezaron a moverse en un particular baile de cintura para arriba mientras los ojos de todos los presentes seguían los trazos con los que Raúl Allen consiguió revivir a Virginia Woolf.

Hacia las 23 horas de la noche, la banda quiso poner el broche final con `First of all´, una canción intimista en la que Juan cambió su teclado por la armónica. El público no quiso que acabaran. Por eso se puso en pie para pedir una más. Los Lizard aceptaron y tocaron una última canción que empezó en inglés y acabó en castellano con la que literalmente agradecieron la acogida de esta jam. El público, de nuevo en pie, correspondió a estos cinco creadores con otro largo aplauso antes de abandonar el Teatro Zorrilla. Juan, Miguel, Pablo, Nacho y Raúl aprovecharon entonces para recoger sus instrumentos y para felicitarse por el trabajo realizado en esta jam session, que ha sido uno de los mayores aciertos de la programación de esta feria.

Pablo Sánchez, Manu Salviejo, Juan Izquierdo, Raúl Allén y Nacho Castro. Foto: Gaspar Francés
Pablo Sánchez, Miguel Zapatero, Juan Izquierdo, Raúl Allén y Nacho Castro. Foto: Gaspar Francés

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