Carlos Aganzo, Juan Manuel Ruiz Casado, Fernando Aramburu y Luisgé Martín. Foto: Carlos Arranz
Carlos Aganzo, Juan Manuel Ruiz Casado, Fernando Aramburu y Luisgé Martín. Foto: Carlos Arranz

La Feria del Libro ha rendido un merecido homenaje a Rafael Chirbes, Premio Nacional de la Crítica 2007 y 2014, fallecido el 15 de agosto de 2015  y que dejó escritas sus memorias, según ha manifestado su albacea literario Juan Manuel Ruiz Casado.

"Rafael nos ha dejado obras sin publicar, entre ellas unas memorias, que es un texto complejo, muy amplio", dijo Juan Manuel Ruiz Casado, involucrado en la creación de la Fundación Rafael Chirbes en colaboración con los dos sobrinos del escritor y crítico, que concluyó tres meses antes de su fallecimiento su última novela: 'Paris-Austerlitz', de larga gestación. Inmediatamente antes había escrito 'En la orilla' y 'Crematorio', que hicieron a Chirbes un novelista de éxito, al conseguir el Premio Nacional de la Crítica.

Rafael Chirbes  nació en  1949, en Tavernes de la Valldigna, la misma localidad valenciana donde falleció el pasado año. Pudo haberse ido a Madrid o a cualquier otra ciudad, pero prefirió quedarse a vivir con sus perros y libros alejado de los círculos literarios para crear una obra que se inició con 'Mimoun' en 1988.

Ruiz Casado coincidió con Chirbes en la revista 'Sobremesa' y mantuvo con él "una relación laboral", que le permitió conocer a la persona, de la que también hablaron Fernando Aramburu  (del Grupo CLOC de Arte y Desarte) y Luisgé Martín, que publicó su primer artículo en la mencionada publicación de gastronomía y vinos, y que en 2015 publicó su  última novela 'La vida equivocada'.

Aramburu narró su primer encuentro con el novelista en Hannover en 2008. "Me llamó la atención su humilde atuendo. Me pareció un inspector de sí mismo, en contínua vigilancia. Me dijo que no le gustaba escribir, que le gustaba leer y que vivía en un pueblo solo. Podríamos pensar que fue un hombre uraño si leemos sus libros, pero en el trato humano era muy afable".

El poeta y escultor, que sigue viviendo en Alemania, apuntó que Chirbes consideraba  que "la Transición había sido un pasteleo" y que "era muy crítico con el PSOE. El hablaba del rencor de clase".

"Aparte de ser un escritor admirable era una persona a la que siempre te daban ganas de abrazar. Siempre transmitió la autenticidad de quererlo y respetarlo. Lo que quedará será su mirada suspicaz contra él mismo, contra la traición humana. Su dardo principal no era contra los que corrompen la sociedad, era contra sus amigos y contra él mismo", dijo Luisgé Martín.

Pero los tres invitados, presentados por Carlos Aganzo, diector de El Norte de Castilla, centraron sus comentarios en su estilo, en sus preocupaciones que cimentan su obra narrativa, de qué escribir y para quién, que el propio Rafael Chirbes abordó en 'El novelista perplejo' (2002).

FERNANDO ARAMBURU Y LUISGÉ MARTÍN DURANTE EL HOMENAJE A RAFAEL CHIBES. FOTO: GASPAR FRANCÉS
FERNANDO ARAMBURU Y LUISGÉ MARTÍN DURANTE EL HOMENAJE A RAFAEL CHIBES. FOTO: GASPAR FRANCÉS

Juan Manuel Ruiz Casado expresó que Chirbes "era pesimista en sus fuerzas creadoras.  El problema de Rafael no era el estilo, era quedarte enganchado en el estilo, que lo tiene. Es un leninista trufado de Proust. Tenía verdadero pánico a los curas, a la homilía. Dialéctica permanente. Supo ver la guerra civil desde los dos bandos, juntar las dos miradas con el esfuerzo que esto implica para el autor y para el lector".

Luisgé Martín aseguró que el escritor valenciano homenajeado "era de certidumbres pero en sus libros no las encuentro. No veo al leninista en sus libros. Tenía una visión atormentada, desoladora. Era un escritor que a mí me hiere, me hace daño".

Fernando Aramburu afirmó que el refugio de Chirbes era "lo social, lo colectivo. Escribía las novelas a solas pero con un propósito público. Le gustaban más las novelas de tema que de lenguaje. Admiraba a Galdós y a Max Aub."

El homenaje a Rafael Chirbes, autor también, entre otras, de 'La larga marcha', 'Los viejos amigos' y 'La caída de Madrid', se abrió con un brindis por el novelista. Los cuatro ponentes alzaron una copa con zarzaparrilla (de color vino). Aramburu aclaró al finalizar el acto que tiene la costumbre de solicitar una copa de vino siempre que habla en público. "La generosidad de Begoña [Orellana] la ha hecho extensible a todos", dijo el artista que en su día desarrolló la acción contracultural con el surrealismo y que el próximo septiembre publicará 'Patria'.

CARLOS AGANZO, JUAN MANUEL RUIZ CASADO, FERNANDO ARAMBURU Y LUISGÉ MARTÍN. FOTO: Gaspar Francés
JUAN MANUEL RUIZ CASADO, FERNANDO ARAMBURU, LUISGÉ MARTÍN Y CARLOS AGANZO. FOTO: Gaspar Francés

CARLOS AGANZO

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