Jhana durante su actuación. FOTO: Gaspar Francés
Jhana durante su actuación. FOTO: Gaspar Francés

Un lugar tan simbólico para la Rondilla y para el resto de Valladolid como el colegio San Juan de la Cruz, reivindicado desde hace años para su uso y disfrute de los vecinos de este barrio, se convirtió este martes en el epicentro de la actividad con la que últimoCero se ha sumado al Día de la Música.

El escenario se situó en el lateral de este colegio abandonado, justo debajo de una pancarta en la que podía leerse el mensaje `Rondilla en lucha´ y al lado de un frigorífico unplugged (sin enchufe pero reforzado con unos hielos de Abdul), perteneciente a Jhana, en el que habían escrito el mensaje `Si no nos dejan barra, traemos frigorífico´.

Jorge Prada y Daniel Clérigo, integrantes del dúo The Icons, fueron los responsables de estrenar este escenario. Desde allí interpretaron canciones como `Time by the river´, `Red light´ y `Reins of my brain´. Éste fue su primer concierto después de que Nacho Castro abandonara la banda, salida que esperan suplir con la búsqueda de un nuevo bajista. The Icons fusionó rock y funk con un repertorio muy bien ejecutado que, en breve, quedará plasmado en su primera maqueta.

Una hora más tarde tomó el relevo el cantautor Pedro Pastor. Recién llegado de un pueblo de Albacete a través de un BlaBlaCar, Pedro se descalzó para potenciar aún más una conexión terrenal que se sintió desde el primer segundo. Jorge Ovelleiro, uno de los dos artífices de la programación del escenario últimoCero/Tapalaboca (la otra persona fue Jhana), fue la persona encargada de presentar a este artista madrileño, que se estrenó con un tema inédito. En esta canción, que aparecerá en su próximo disco, Pedro cantó por los desaparecidos del Estado, por las madres que crian a sus hijas solas, por todo lo ganado contra el patriarcado y contra el uso de las personas como mercancía.

En la siguiente brindó por la "cultura popular" y recordó a Violeta Parra. En la tercera, Pedro cantó: "Vamos a darnos un festín y mojarnos hasta que se inunde el corazón". Durante su actuación, Pedro contó con el acompañamiento de músicos como Carlos Paniagua (saxofonista de Curioso Periplo) y Nacho Castro (The Lizard Pants), con los que coreó un apropiado "cantando yo me pongo bien, la vida va mucho mejor".

Para `La vida plena´, Pedro pidió la ayuda de Guille Jové, al que cazó por sorpresa para invitar a "pasear por las conciencias". Después le tocó a Nicolás de Torres, su "hermano pucelano", con el que reivindicó la recuperación de la memoria: "No recuerdan lo que pasó y si lo recuerdan no lo cuentan bien". Alma, corazón, dulzura y generosidad se concentraron en este escenario, que invitó con cada canción a mirarse a los ojos para reconocerse como parte de una comunidad resistente y no dispuesta a perder la sonrisa.

Poco antes de las 21 horas de la noche, el escenario últimoCero/Tapalaboca (nombre que deriva de un bar que acaba de abrir sus puertas en la Avenida Segovia número 39), recibió la visita de Curioso Periplo. Sito, Nicolás y Carlos acababan de llegar de una mini gira por Usún (Navarra), Barcelona (donde tocaron en el RAI ART en compañía de las trapecistas Dúo Géminis) y Tarragona (ciudad en la que aprovecharon para participar en el festival de música y circo Somnia Barret).

Estos tres artistas salieron al escenario en compañía de Nacho Castro. Su primer tema fue un rap. Luego tiraron de clásicos: `Respira´, `La llama´ (en la que pidieron la colaboración de Pedro Pastor), `Viajero´... Con `Quédate´ sacaron la vena intimista y con `El almendro´ ofrecieron un acercamiento a uno de los temas de su último EP, que esta tarde estuvo a la venta en la "nevera de resistencia".

El siguiente grupo fue La Torzida. Once de sus integrantes, colocados en cuatro filas, siguieron las instrucciones de Miguel Jerez, que esta noche parecía un contorsionista dispuesto a poner a toda la plaza a bailar. Él y el resto de los músicos lo consiguieron, no cabe ninguna duda, ya que resultó imposible resistirse a una combinación de ritmos brasileños y latinos que hicieron vibrar hasta los cimientos del San Juan de la Cruz.

Su actuación trajo el recuerdo de un pasacalles organizado en el 2012 por ACERCA (Asociación Ciudadana por el Espacio y su Recuperación Colectiva Autogestionada), en el que La Torzida se sumó a las voces que clamaban por la cesión del San Juan de la Cruz para convertirlo en un centro social para el barrio.

La última actuación de este escenario estuvo protagonizada por la volcánica Jhana, quien volvió a poner a vibrar al público con una selección de temas interpretados en beatbox. Su concierto culminó con una pinchada de Spinky con la que se puso el broche de oro a una jornada mágica que fue posible gracias a la generosa colaboración de dos personas: Jorge Ovelleiro y la propia Jhana.

Otros conciertos del Día de la Música

Esta edición del Día de la Música se había inaugurado por la mañana con la actuación de In Crescendo, el proyecto orquestal y coral del CEIP Allúe Morer. El concierto de esta jovencísima orquesta comenzó a las 12 horas del mediodía junto a los soportales de la Plaza Mayor, en una zona de sombra que acabó siendo devorada por el sol. Una treintena de alumnos de este colegio de las Delicias interpretaron con el violín, el chelo y los cajones media docena de temas en los que contaron con el apoyo del violinista Benjamin Payen (director de In Crescendo) y de varios músicos de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.

Este año su actuación contó con una sorpresa añadida, ya que esta joven orquesta estuvo acompañada de una veintena de los 115 músicos de la Boston Philarmonic Youth Orchestra, una orquesta dirigida por Benjamin Zander que este martes por la noche volvió a demostrar su talento en el Centro Cultural Miguel Delibes. In Crescendo, que el sábado pasado celebró su V aniversario con la satisfacción de haber sumado a su proyecto otros centros escolares como el CEIP Cristóbal Colón y el IES Arca Real, interpretó canciones como `This old hammer´, `Piratas del Caribe´, `Siyahamba´ o `Un poquito cantas´. La veintena de representantes de la  Boston Philarmonic Youth Orchestra, ataviados con unos polos granates, también se animaron a interpretar varias canciones, algunas de ellas en solitario y otras en compañía de los alumnos del Allúe Morer.

Otro de los espacios en los que se celebró el Día de la Música fue el exterior del Café Teatro. Una alfombra, un taburete, un altavoz, una mesa de sonido y un micro esperaban desde esta mañana la llegada de los músicos. "¿Quién va a actuar?", quise saber. "Esto es improvisado, como mi vida entera", dijo Hueso a modo de respuesta, mientras dentro de su bar Manel se lamentaba porque su chica y él habían hecho de todo menos bañarse juntos en el mar.

Hueso no estaba para muchas celebraciones. "En este bar hemos hecho una labor por la cultura que no se ha valorado desde el Consistorio en ningún momento. Vamos a seguir haciendo lo que nos dejen hacer, pero nuestro descontento es máximo. Seguiremos luchando por tener acústicos como los que teníamos", decía este mediodía desde la terraza de su bar.

Una de las últimas actuaciones de la mañana estuvo protagonizada por el dúo Le Soir, que este año celebró su tercer Día de la Música en la terraza del café Bolís. Alberto Blanco (que ha pasado por formaciones como Mala sombra o Barmanouche) y Guillaume Deplus (que está en grupos como Solo para locos, La Familia Iskariote, Modulando Big Band o Survivers) actuaron junto al kiosko de la plaza Caño Argales.

Le Soir interpretó una docena de canciones de su repertorio de jazz manouche en las que Alberto y Guillaume intercalaron versiones de Django Reinhardt (`After You´ve Gone´, `Minor Swing´), Kiko Veneno (`Echo de menos´) y Thomas Dutronc (`Comme un manouche sans guitare´). Este dúo creado en el 2014, que en otoño iniciará una gira por el norte de España y un poco más adelante otra por Bélgica, hizo doblete por la tarde en el bar Ca Mörez de la plaza de San Nicolás.

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