Cristina Fontaneda, Inmaculada Corcho, Ana Redondo, Felipe Hernández Cava y Luis de Horna. Foto: Laura Fraile

"Ésta no es una exposición de ilustradores infantiles, aunque puede parecerlo. Ésta es una exposición de once de los mejores ilustradores españoles de los años setenta del pasado siglo", aclara Felipe Hernández Cava en un texto situado en la entrada de la muestra `Cambio de luces. La ilustración española en los setenta´, de la que es comisario.

Estas palabras son un aviso de la intencionalidad de la exposición que se ha inaugurado esta mañana en el museo Patio Herreriano, en la que ante todo se ha querido "hacer justicia" a una generación de ilustradores encajonados en la etiqueta de "dibujantes para niños" (con toda la dignidad que tiene este oficio, dicho sea de paso).

La exposición incluye un centenar de obras de 11 artistas españoles. Entre ellos están José Ramón Sánchez (Santander), Fina Rifà (Palma de Mallorca), Pilarín Bayés (Vic, Barcelona), Asun Balzola (Bilbao), Manuel Boix (La Alcudia, Valencia) y Miguel Calatayud (Aspe, Alicante). Completan el listado Luis de Horna (Salamanca), Miguel Ángel Pacheco (Jaén), Karin Schubert (nacida en Potsdam, Alemania, pero afincada en Madrid desde 1965), Carme Solé Vendrell (Barcelona) y Ulises Wensell (Madrid). Todos estos ilustradores han sido seleccionados por el comisario de arte Felipe Hernández Cava para montar esta exposición, que puede verse en Valladolid gracias a la colaboración del Museo ABC, un espacio inaugurado en el año 2010 que, en 4.000 m², ha conseguido reunir 200.000 dibujos e ilustraciones de 1.500 artistas.

`Notcha´, de Fina Rifà.
`Notcha´, de Fina Rifà.

La muestra `Cambio de luces. La ilustración española en los setenta´ pretende llenar el vacío existente en un ámbito "olvidado y damnificado", en palabras de Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC. "Los ilustradores han sido ninguneados por los historiadores del arte en los estudios académicos. Esta exposición es una lucha por dignificar la historia de la ilustración en España", ha comentado al respecto Felipe Hernández Cava.

Durante la inauguración, el comisario de esta muestra ha negado la ausencia de actividad en España durante los años del franquismo. "No debemos caer en la trampa que lleva a pensar que España era un páramo cultural, aunque hasta los 70 los ilustradores no tuvieron conexión con lo sucedido fuera de nuestras fronteras", ha aclarado.

Felipe también ha destacado el compromiso de muchos de ellos, motivo por el cual la crítica no los tuvo demasiado en cuenta. "Muchos tuvieron un compromiso que les llevó a interesarse por las pedagogías renovadoras. Esto les animó a recoger el legado de Piaget y Freinet y a recuperar textos publicados en la época bolchevique de pedagogos como Makarenko o de libertarios como Neill, que puso en marcha la escuela Summerhill. Estos ilustradores renovaron los contenidos textuales y visuales de las obras dedicadas a los niños", ha explicado Felipe esta mañana.

El comisario de esta muestra, que también ha tenido unas palabras de agradecimiento para las editoriales que apostaron por estos ilustradores (La Galera, Miñón, Altea, Doncel...), ha insistido en la necesidad de "hacer justicia" con ellos. "Muchos sufrieron un expolio de sus originales, ya que sus editores se quedaban con sus obras. También tuvieron que reivindicar que sus nombres figuraran en las portadas de los libros junto al de los autores", ha comentado Felipe.

Junto a él estaba Luis de Horna, uno de los ilustradores que participan en esta exposición y el único de Castilla y León (nació en Salamanca). "El ilustrador debe ser una persona honesta, en el sentido de que cuando se le confía un texto en primer lugar debe aceptarlo o rechazarlo. Si no va con su sensibilidad o manera de hacer, lo lógico es que no lo quiera ilustrar, aunque luego hay condicionantes económicos", ha dicho.

Felipe Hernández Cava (comisario de la exposición) y Luis de Horna (uno de los ilustradores). Foto: Laura Fraile
Felipe Hernández Cava (comisario de la exposición) y Luis de Horna (uno de los ilustradores). Foto: Laura Fraile

Este artista ha profundizado en esta reflexión. "Condicionamos la imaginación del lector a la interpretación plástica del ilustrador. Ilustrar un libro es falsearlo, ya que sólo va a aparecer la interpretación gráfica de una persona concreta", ha comentado. A continuación ha desvelado un aspecto negativo de esta labor: "La mejor ilustración es la que no se hace, ya que frustra la imaginación de los niños". Justo después, ha dado otra visión más favorecedora: "Las ilustraciones consiguen educar el gusto de los niños, ya que les permite contemplar las creaciones de diferentes autores que trabajan con diferentes técnicas y sensibilidades".

Luis de Horna, que ha aportado a esta exposición varias de las ilustraciones que hizo para libros como `Los zuecos desaparecidos´ o `¡Llámame amigo!´, también ha denunciado la "aberración" que le produce que les metan en el "cajón" de "arte menor". También ha lamentado el olvido al que se han visto sometidos por las generaciones actuales. "Parece que estamos en un ataúd y que ya hemos cumplido nuestra misión en la vida, no sé si porque los directores artísticos que conocimos ya se han jubilado. Tenemos que hacer un remake de ilustradores primitivos para demostrar que todavía vivimos", bromeaba esta mañana, aunque sus palabras transmitían una cierta amargura.

Justo después, Felipe Hernández volvió a tomar la palabra para reconocer la batalla que muchos de ellos libraron frente al discurso hegemónico. "Ilustradores como Miguel Ángel Pacheco o José Luis García Sánchez, a través de la editorial Altea, hicieron el intento de subvertir las historias tradicionales que se contaban a los niños. Para ello cambiaron los estereotipos convencionales para, en su lugar, introducir mensajes feministas, de aceptación de las diferencias étnicas y de creencias...", ha recordado esta mañana.

Felipe ha terminado hablando del compromiso político de varios de ellos. A modo de ejemplo ha citado a Pilarín Bayés (que estuvo muy comprometida con el nacionalismo catalán y que ilustró el libro `Història de Catalunya´) y a José Ramón Sánchez, que apoyó abiertamente al PSOE. A propósito de este apoyo, en esta exposición pueden verse obras suyas como `Elecciones generales´, en la que dibujó a Felipe González junto a un grupo de personas entre las que se encontraban un obrero y una campesina (lejos queda esta imagen de sus vínculos actuales). Otra de las obras es `Elecciones municipales´, en la que el cartel de la XXVIII maratón del puño y la rosa sirve como punto de encuentro de un grupo de titiriteros, varios lectores de prensa, unos ciclistas, unos músicos y varios hortelanos.

`Elecciones generales´, de José Ramón Sánchez.
`Elecciones generales´, de José Ramón Sánchez.
`Elecciones municipales´, de José Ramón Sánchez.
`Elecciones municipales´, de José Ramón Sánchez.

No hay comentarios