Jose Chino, vocalista de Supersubmarina. FOTO: Javier P. Miñambres

La agradable sensación de caminar sobre una mullida alfombra de césped recién cortado, como un oasis en mitad de la sequedad de eriales y perdidos, junto con una cantidad de público que permitía ver los conciertos con holgura, se ganaron mi favor desde el inicio de la jornada de estreno de largo de Fasse-Rueda.

Durante la caída de una calurosa tarde a una tibia velada, el penetrante olor dulzón a mantequilla y azúcar derretido de la fábrica de galletas colindante se hacía más denso, adulterados los sentidos quizás también por unas copas de verdejo Rueda a un precio más que razonable. O por el trance de cientos de personas cantando a la vez las letras de versos en castellano.

La organización de Fasse ha dado un importantísimo paso cualitativo en su primera edición en Medina del Campo con el auspicio de la D.O. Rueda. Fasse nació hace un par de años como el Festival de las Artes de Serrada, que dedicaba un fin de semana a la música, el teatro y las artes plásticas. Entonces, los conciertos tenían lugar las piscinas municipales o en un parque de la localidad y el line-up integrado principalmente por las bandas vallisoletanas –muchas de ellas repiten en este año- era aderezado con varios grupos destacados del panorama nacional. Los integrantes de León Benavente recordaron con cariño su paso por Serrada un año atrás como uno de esos momentos mágicos que pasan por la cabeza antes de morir.

Para la nueva etapa que se abre con el nuevo emplazamiento -el Estadio Municipal de Medina del Campo- han seleccionado grupos que mueven masas de público fiel y entregado, apuestas seguras en cualquier festival, como Sidonie o Supersubmarina. Este año, marcado como el de su consolidación, apunta las maneras de un evento con prometedora perspectiva al que le sobra el potencial y capacidad de seguir aumentando en público y cartel.

El festival arrancó oficialmente el jueves, con actuaciones gratuitas. Los primeros asistentes esparcieron sus tiendas por el camping.

VIERNES EN EL FASSE-RUEDA

La tarde del viernes, perezosa, abría el escenario principal el sonido veraniego de Full. Tras ellos, el joven –aunque ya avezado en escenarios- y energético líder de The Icons, Jorge Prada, junto al batería Daniel Clérigo, reunieron a un grupo de seguidores(as) habituales en sus directos en los bares de Valladolid. Fueron de los pocos que desgranaron sus temas en la lengua de Shakespeare: “Reins of my brain”, “Down by the river”, “Get free”, entre otros.

 

Ángel Stanich, el santanderino que se sumergió el folk americano a orillas del Pisuerga, arrancó solo en escena con los primeros acordes de “Amanecer caníbal”, pataleando como si el suelo estuviera cubierto de lava. Minutos después, apareció el resto de la banda, Alex Izquierdo, Lete Moreno y Víctor Pescador. “Mojo” y “Miss Trueno'89” al ritmo de los bucles castaños. “Camino Ácido” (Sony Music), lanzado en 2014, ya va dando sus “último coletazos”. Jave Ryjlen de Idealipsticks quiso unirse a la fiesta de despedida al teclado. “Carbura!” y el cierre con la infalible “Metralleta Joe” coreados por una audiencia que iba aumentando en cantidad a cada tema. Saben en quién confiar cuando quieren género fresco.

El escenario pequeño estaba prácticamente reservado a bandas de la capital vallisoletana. Continuó el influjo americano con el rock blues de JR & The Gang.

A la caída del sol Miss Caffeina densificó el ambiente. “Capitan” para calentar. Los temas de su reciente “Detroit” (Warner Music) también encontraron muy buena aceptación. Cuenta Alberto Jiménez, su cantante, que tras un año de parón, se fijaron en el éxito del reggaetón en las radiofórmulas y a partir de ahí compusieron “El rescate”, con un estribillo con la simple y machacona base rítmica del género caribeño. “Mira cómo vuelo”, primer single del último LP, cantado con entrega por un ejército de fans contrastaba con la actitud de indolencia despreocupada del líder.

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Kiko Sumillera -y la banda de músicos pluriempleados en distintos grupos la escena local que le acompaña: Alex Izquierdo, David Hernández, Juan Díez y Ángel Román- es una de esas promesas locales que, a pesar de tener únicamente un puñado de temas de descarga gratuita colgados en internet, mantiene una activa agenda de conciertos. Las letras cantando a las amapolas que invaden los campos de Castilla se funden sobre capas de distorsión grandilocuente y atmosférica al estilo de Los Planetas. Destacables: “San Isidro Labrador” y “Novios”, versión de la canción tradicional sexy de Lorena Álvarez.

“Tengo el país que me merezco” afirma León Benavente en “Gloria”. “2” (Warner Music, 2016) sigue los pasos de su exitoso debut. “Ánimo, Valiente”, “Revolución”, “Ser Brigada”, “La Ribera”, “California”. Son músicos curtidos con una buena colección de himnos pop. Se mostraron agradecidos de volver a ser invitados a Fasse. Abraham Boba confesó recuerdan con cariño Serrada y que su compañero Eduardo Baos aseguró que antes de morir dedicaría un pensamiento a la especial edición de Fasse que vivieron en la anterior localización del festival.

Siloé, el proyecto con aura místico de Fito Robles, ha visto la luz con "La Verdad", editado por Mushroom Pillow. Con toques a Vetusta Morla y veneración a Sunday Drivers –de los que tomó prestado aquel hit titulado “Do it”-, Robles defiende su criatura con energía y pasión.

Supersubmarina marcaron el primer climax de la noche. Después de la medianoche -prime time festivalero-, encadenaron temas de “Viento de cara”, “Santacruz” y “Electroviral” que cientos de personas conocían de memoria. He de reconocer que la primera vez que los vi, en 2011, me parecieron un grupo más surgido a la sombra del fenómeno Vetusta Morla. Sin embargo, no solo han sabido abrirse hueco, si no que se han convertido en una indiscutida cabeza de cartel.

Pero la maestría en escena, el espectáculo y el carisma son terrenos de Marc Ros y compañía. Los veteranos de Sidonie saben sacarle todo el partido a su extensa discografía, y además han sabido crear canciones específicas para corear en festivales, como “Carreteras Infinitas” –dedicada a sus giras por todo el país- o “Estáis aquí”. Marc Ros es claramente un showman y no es casual que sean habituales en el último puesto de horarios para dejar arriba el cierre de la velada. “Costa Azul”, “Fascinado”, “Yo soy la Crema”.

Cual niños de Hamelín en el cuento de los hermanos Grimm, el olor a caramelo guiaba los sentidos hasta el parking. Hasta dentro de unas horas.

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