Público asistente a la segunda jornada del festival Fasse. Foto: Javier P. Miñambres
Público asistente a la segunda jornada del festival Fasse. Foto: Javier P. Miñambres

Apaciblemente, como Le déjeuner sur l’herbe de Manet, comenzó la tarde, tirados sobre el césped. La banda del sevillano Poncho K abría el espectro de géneros musicales del festival a un rock en castellano en la línea de La Fuga y Extremoduro. A pesar de tener buena acogida –más público que la jornada anterior en el mismo horario-, quizás por el tipo de festival, la respuesta no se correspondió a la larga trayectoria de este artista, que en los últimos 15 años ha publicado más de media docena de discos. Letras ingeniosas y simpáticas las de “Manolito Caramierda” o “Historia con las manos”.

Bicycle Thief, con nuevo disco, “Greetings from the Landscapes” (autoeditado), continuaron en el escenario pequeño. El cantante David Vila tuvo que pedir “más calor” para que los asistentes ocuparan ese espacio vacío de la vergüenza que se genera unos metros por delante del foso. La respuesta fue instantánea. También hubo lugar para un comentario sobre la gestión del festival: “Gracias a la organización del Fasse por tratarnos tan bien a los grupos locales. El año que viene tocaremos en los baños, imagino”. La estrategia de pedir palmas al ritmo y coros del estribillo de “The Witness Saw It All”, funcionó. Incluso más que la decisión de Vila bajó a tocar entre el público. Se ganaron a la gente. “Mañana hablad de nosotros un poquitín. Somos majos; guapos no, pero majos, sí”. Su atmósfera ruidista se quebró un momento con la interrupción de la prueba de sonido de Zahara. Provocó que se acordaran de ella en su despedida “Gracias, Zahara, guapa”.

Zahara, esa musa pop de origen jacetano y cara angelical, continúa con la gira de “Santa” (2015). En el largo instrumental de su primera canción, “Tú me llevas”, decidió que ya era momento de bajar a bailar entre el público. Con los flecos de su camiseta naranja girando en todas las direcciones compartió unos pasos con fans atrezados para la ocasión con pelucas rubias platino y el vestuario con el que baila en el reciente videoclip de “Caída libre”. “Merezco”, “Funeral”, “La Gracia” -épica intro de “Santa”-, la enésima versión de “Te debo un baile” de Nueva Vulcano, “La Pareja Tóxica”. Finalmente, el esperado “Caída libre”, el último single, con su coreografía. Una canción basada en un episodio autobiográfico en el que, tras una caída en el cercanías, Yola Berrocal –que dijo “debería haber ganado Supervivientes”- le cedió su asiento. Gentío con carteles: “Yola mola 1000, pero tú más Zahara <3”. De su íntima época maquetera ni rastro. Ahora son todo colores y una banda de músicos que le permite bailar a saltos por el todo escenario.

Lo que seguía en el escenario Cocacola fue un descubrimiento. Nunatak, un grupo murciano de seis multiinstrumentistas, con aires a Beirut –con arreglos de ukelele, trompeta, violonchelo- y la intensidad dinámica de Standstill. Presentaron su segundo LP “Nunatak y el Pulso Infinito” e hicieron grande el escenario pequeño.

La arrebatadora y pizpireta sensualidad de Nita, engalanada siempre su cabeza con rosas a lo Frida Kahlo, consiguió que una explanada en la meseta castellana se arrancaran por bulerías. O lo intentara al menos. Fuel Fandango fueron sin duda unos de los triunfadores de la noche con su spanglish castizo. “El todo y la nada”, “La Primavera”, “Trece Lunas”. Un impresionante diseño de iluminación destacaba la silueta de la figura de la cordobesa mientras se marcaba un zapateao. La cantante reconoció que ha tenido problemas en las cuerdas vocales semanas antes del festival, pero estaba contenta de haber podido recuperarse a tiempo.. Con el eco de los “caballos en la niebla” (“Salvaje”) se disolvió la jarana y Cosmic Birds absorbieron gran parte del público. Los vallisoletanos salen del encierro en el estudio donde preparan el lanzamiento de su tercer disco -después de “The Solstice” (2014) y “Chronicles of the Windwar” (2012)- y, claro, se les recibe con los brazos abiertos.

Love of Lesbian ya no dan el espectáculo que daban hace unos años. No les hace falta. Todo el mundo sabe “donde solíamos gritar” sin necesidad de disfrazarse de astronauta. En Fasse, el tiempo reservado a cada grupo era más reducidos de lo que acostumbra este tipo de festivales, especialmente con los grupos principales. Su setlist fue corta, pero incluyó todos los temas que se pueden esperar en un directo de LOL: sus clásicos y las novedades de “El Poeta Halley” (Warner Music, 2016). A pesar de todo el merchandising disponible en formatos diversos, no ha repetido la pegada de “1999” (2009), que sigue siendo el hito en la carrera de los catalanes. Siguen siendo tendencia 7 años después las camisetas de “John Boy”.

“De Guijuelo a Wisconsin” (2013) de las riot grrrl salmantinas Estrogenuinas es una fiesta llena de humor, ingenio y empoderamiento femenino. Un extraordinario trampolín para el dicharachero show de La Gran Pegatina. A los siete componentes originales de La Pegatina se les sumaron seis músicos más: dos coristas, una sección de vientos, un guitarra eléctrica y un violinista. Toda una Big Band con canciones extremadamente populares como “Alosque” cantada por Maribel "La Canija" , “Mari Carmen”, “Y se fue”, “Lloverá y yo veré”. Una verbena que incluyó una versión de “Mi gran noche” de Raphael. Cerca del cierre, el recurso infalible de los cañones de confeti, generó esa magia que surge de levantar la vista a una multitud bailando como si no hubiera mañana envuelta por una nube de papeles blancos.

Para quemar los últimos cartuchos en la pista de baile estaban Ojete Calor con su Dj set. El tándem de Carlos Areces y Aníbal Gómez -se dieron a conocer a través del programa de televisión Muchachada Nui- parecía que no iba a pasar de un par de videos graciosos en Youtube –“0,60”, “Cuidado Con el Cyborg (Corre Sarah Connor)” -, pero ya ha publicado un disco “Delayed!” y varios EPs. Su sesión, a pesar de los problemas técnicos que hicieron que no se escuchara al suficiente volumen, supo cubrir las necesidades de carnaza fresca para los amantes de las rarezas freaks del mundo digital. De Nino Bravo a un riguroso playback moñas de Areces en inglés o el greatest hit ochentero de Sabrina “Boys”.

Esperemos que los fallos organizativos sean solo fruto de la inexperiencia y que en próximas ediciones puedan pulirse y mejorar para quienes disfrutan del festival y también para los que trabajan allí.

Larga vida al Fasse.


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