Exposición
Exposición "Caidos" de Ricardo Gonzalez. FOTOS: Gaspar Francés

Es una treintena de fotografías, la mayoría de gran formato, que representan varios monumentos erigidos para homenajear a los golpistas de 1936. Las imágenes, captadas por Ricardo González, son auténticos puñetazos para no olvidar jamás lo sucedido tras el Golpe contra el Gobierno republicano legítimo producido hace 80 años. Y que hoy todavía son miles y miles las familias de las víctimas que siguen sin un reconocimiento oficial ni han visto restaurada su dignidad. 'Caídos' documenta la visión de la historia que la Ley de Memoria Histórica (2007) no fue capaz de reparar: asesinatos; años de cárcel, destierros y clandestinidad;  desparecidos; perdida de puesto de trabajo; embargo de bienes...

Podría titularse 'Caídos por Dios y por la Patria', pero solo se llama'Caídos', título de la exposición de Ricardo González (Neila, Burgos, 1957) que puede visitarse en el Teatro Calderón hasta el día 21. González, fotógrafo de formación autodidacta que expone desde 1980 y vive y trabaja en Valladolid, nos presenta una serie de monumentos dedicados a golpistas como el general Mola (Alcocero, Burgos),  Carrero Blanco Santoña, Santander), general Sagardia (Cilleruelo de Bricia, Burgos), Onésimo Redondo (Valladolid y Labajos, Segovia)... También hay fotografías de Sagrados Corazones (Bilbao y San Sebastián), o Cristos (Palencia), así como de los bunkers de Franco en el Palacio Episcopal de Salamanca o de Mussolini en la Villa Tortonia (Roma).

Visitante observa el Bunker de Franco en Salamanca y de Musolini en Roma. FOTO: Gaspar Francés
Visitante observa el Bunker de Franco en Salamanca y de Musolini en Roma. FOTO: Gaspar Francés

Ricardo González también ha fotografiado, entre otros monumentos o edificios, el Campamento Nacional de mandos 'Francisco Franco', de Covaleda (Soria), que complementa con ocho imágenes más pequeñas de otros tantos detalles del que fuera centro de instrucción  franquista.

Se trata de una limitada selección de obras que impactan -al margen de la finalidad para la que fueron creadas- por su grandiosidad en la mayoría de los casos, así como por su horroroso sentido estético, copias de la arquitectura nazi alemana.

La exposición se completa con la fotografía de tres expedientes penitenciarios de tres reclusos de los seiscientos presos que realizaron trabajos forzosos en la construcción del monumento al general Mola en la localidad de Alcocero. La primera hoja de los expedientes del penal burgalés de Valdenoceda se presentan al mismo tamaño que el resto de las fotografías y son parte esencial de la muestra para combatir la desmemoria y tener presente quiénes y cómo se hicieron esos monumentos que siguen en pie, salvo excepciones como el de a Onésimo Redondo (1961), levantado en el Cerro de San Cristóbal y desmontado hace tan solo seis meses.

En la presentación del catálogo de la exposición se puede leer: "El potencial de la fotografía para proponer una nueva lectura de la historia, hace de este medio un instrumento especialmente útil en la tarea de agitar el pensamiento e invitar al espectador a reflexionar sobre su entorno más inmediato". Algo que queda más que acreditado tras recorrer con el corazón sobrecogido el espacio de la Sala de Exposiciones del Teatro Calderón.

 

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