Flacida Dominga durante su actuación en el Summer End. FOTO: Gaspar Francés
Flacida Dominga durante su actuación en el Summer End. FOTO: Gaspar Francés

La lluvia amenazaba aguar la fiesta así que la decisión a pocos días de comenzar el festival fue trasladarlo al interior de la plaza de toros cubierta en vez del lugar al aire libre planeado inicialmente. Fueron numerosos los grupos que desde el micrófono destacaron el hecho de que era hermoso ver como tal emplazamiento se dedicaba realmente a la cultura y no a la barbarie que es su propósito fundacional. Con bastante puntualidad y el ajetreo oportuno de última hora para que nada quede a la improvisación desde el momento en que el publico accede al recinto, el festival arrancó alrededor de las seis de la tarde con La Noche de la Iguana, un joven grupo que, poco a poco, va acumulando experiencia y conciertos. Los rebotes del sonido en un recinto circular y cubierto por un tejado más futurista que taurino, a medio camino entre Gattaca y Star Trek, y obviamente no diseñado para albergar espectáculos musicales se compensaron con la descarga de vatios de estilo indi rock con querencia hacia el stoner de la banda integrada por Nacho a la guitarra y la voz, Pablo y Miguel a las guitarras, Fran al bajo y María a la batería.

El recinto se repartía alrededor del círculo con dos escenarios casi diametralmente enfrentados, de tal manera que los conciertos se iban alternando de uno a otro. El grupo elegido para abrir el escenario últimoCero fueron los ya más que conocidos Curioso Periplo que desgranaron un repertorio escaso por la premura del festival seleccionando algunos de sus temas más festivos en un formato completamente acústico. Angela, Charly, Nico y Alfonso hicieron bailar a un público que poco a poco iba aumentando pese a la cantidad de horas y música que había por delante, incluso con una versión a ritmo de vals. Sin tiempo para más en el escenario San Miguel estaban dispuestos The Morning Reaver, la formación liderada por Álvaro R. Osuna. Al igual que el resto de grupos locales, es una banda habitual en ediciones anteriores del Summer End y su propuesta que podría ser considerada una suerte de grunge semiacústico siempre deja boquiabiertos a quienes aun no conocen sus canciones.

Turno ahora para Kiko Sumillera, un mítico de la escena local que se rodea de una selecta tropa de músicos integrantes de algunas de las mejores bandas de Valladolid como David Hernández de Cosmic Birds, Ángel Román de Corzo o el ubicuo Alex Izquierdo que actualmente milita en la banda de Ángel Stanich entre otros proyectos. Tras la propuesta oscurantista de Kiko en el escenario opuesto comenzaba el concierto de Marta Andrés y su banda. Es tristemente destacable la escasísima presencia de mujeres sobre los escenarios que se pudieron contar con los dedos de una mano, asunto que daría para un interesante debate sobre las causas y consecuencias de este hecho. Canciones certeras, cargadas de melancolía y reflexión, con una exquisita voz y una fabulosa banda que aportan el contrapunto necesario para vestir las canciones que Marta nos tiene acostumbrados a mostrar en formato acústico. Sobre el escenario últimoCero estaban ya Tuxedo, banda liderada por Eva González y Guille Aragón antiguos integrantes de The Jackets. Sorprende ver a Guille, batería de Arizona Baby entre otros grupos, como frontman empuñando la guitarra eléctrica y cantando junto a Eva que además se encarga de los teclados y sintetizadores. Calidad musical a raudales la de esta superbanda más que solvente con el productor e ingeniero de sonido Javi Nieto a la guitarra, Fernando Delgado al bajo y el habitual Ángel Román a la batería. Los conciertos se sucedían y ya era turno de Sharon Bates, herederos del pop-rock de los noventa aderezado con los ritmos y sonidos característicos de la ola indie imperante en el sector.

Sin duda uno de los platos fuertes de la noche, quizás el concierto más esperado del día por la polémica entra la banda y Giovanni, principal organizador del festival. “Giovanni paga” fue el eslogan y el nexo de unión de todos los temas que interpretaron Flacida Dominga, la irreverente banda badaja que desde el Summer End 2013 sigue reclamando su salario por aquella actuación. Los puñales volaban directos, sin eufemismos, lo que era recibido por el destinatario de los reproches con resignación y una sonrisa cómplice mientras aguantaba al público corear el eslogan. Flácida salieron ataviados con pantalones color crema, polos, jerseys sobre los hombros y flequillo al más puro estilo estirado de la urbanización El Pichón, donde se creó el festival. Irreverentes y sarcásticos, aunque esta vez con aun menos pelos en la lengua, hicieron bailar a la gente que aclamaba de forma incesante a la banda. Con las carcajadas aun resonando y los comentarios generados por la actuación, subieron al escenario los cañeros Sexy Zebras. Guitarra, bajo y batería, mucho sudor y distorsión para hacer que la gente salte sin mayores miramientos. Esa es su propuesta e indudablemente funciona, porque el público aclamó a los madrileños que llevan ya más de 10 años recorriendo escenarios de todo el mundo. En la misma línea de distorsión y 'tosquismo' llegó el turno de los pucelanos Bok. Adrián Huertes a la voz, Carlos Barcenilla a la batería y Pablo Giral al bajo son, además de una gran banda, responsables de la organización del evento.

Una de la revelaciones de los últimos años, ya habituales en este tipo de saraos en la línea de Flácida, llegaron Monóxido. Con su chandal de estética soviética y letras rurales como en 'Va a haber más ostias que en Pedrajas' dieron un concierto ácido repleto de referencias a la estupidez colectiva imperante. Tras los conciertos, aun quedaba tiempo para la electrónica a cargo de los gallegos Músculo sobre el escenario últimoCero y el Dj Sergei Rez para cerrar el primer día del Summer End 2016. La segunda jornada arrancará este sábado 27 con Bicycle Thief, Jimmy Barnatán, Los Zigarros, El Meister, Neuman, Novedades Carmiña y Los Ganglios. Las entradas se pueden comprar en la taquilla del recinto para quienes aun no tengan su abono.

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