Casilda frente a su
Casilda frente a su "Coraza corsé". FOTO: Gaspar Francés

Si hubiera que poner ejemplos de simbiosis entre artista y obra, ninguno como el caso de Casilda García Archilla (Valladolid, 1965), que expone 'Escriba demenciado', selección de sus últimos trabajos -siete creaciones- en el Coco Café hasta el 6 de octubre.

Casilda no es alta ni baja, es más bien pequeña. Casilda no es gorda ni flaca, es más bien frágil. Casilda no es parlanchina ni muda, es más bien discreta. Casilda no es alocada ni irreflexiva, es más bien inteligente ... Y así es su obra, que se exhibe en el Coco Café desde el 9 de septiembre al 6 de octubre; de 11.30 horas a 24 horas. Son siete trabajos muy diferentes por formato, materiales, técnicas... pero todos llevan impreso el marchamo  'made in Casilda'.

Con el recuerdo todavía vivo de 'Dibujos más o menos pequeños (y otras hierbas)', exposición en la Sala Municipal del Teatro Calderón (2003) y otros eventos menores, se anuncia ahora 'Escriba demenciado'.

"Toma su título de una de las obras, y me pareció que englobaba la actividad de los poetas, siempre buscando, cribando, como dice uno de ellos: Fernando Beltrán, cuyas palabras reproduzco en la última página del catálogo", dice la artista.

Detalle de la obra "Escriba demenciado". FOTO: Gaspar Francés
Detalle de la obra "Escriba demenciado". FOTO: Gaspar Francés

"El tiempo", añade Casilda García, "es lo que tienen en común todas las obras expuestas: largo tiempo junto a ellas realizándolas, sabiendo que ahí quedó esa vida. Las obras me sirven para colocar los recuerdos en el tiempo".

Seis de las obras  están datadas entre el 2013 y el 2016: 'Arbres', de 'año indefinido', según el catálogo. "No recuerdo nada de cuándo hice esa obra, tiempo de mi vida que quedó hecho obra; la encontré el año pasado en una carpeta", confiesa Casilda. Se trata de un dibujo en papel, con bolígrafo, donde se aprecia la sutileza y minuciosidad, maestría e inteligencia con que se enfrenta ante un 'folio en blanco'.

Muy pocos son los artistas -del género que sea- que al ver, leer o escuchar... su obra, puede asociarse con el nombre de su autor: Goya, Cortázar, Beethoven, Miró, Parra (Violeta), Quevedo, Coltrane, Gaudí, Rothko, Frank Lloyd Wright, Dylan, Bacon, Ramones, El Bosco, The Clash, Pollok, Picasso.... Algo que Casilda García (salvando las distancias) ha conseguido incluso con anterioridad a su primera exposición individual en la Sala Renacimiento del Museo de Santa Cruz, en 1998. Es lo que se llama personalidad, tener un estilo propio, 'rara avis' en estos tiempos en los que todo se copia.

"Piel de Chopo" expuesto en Coco Café. FOTO: Gaspar Francés
"Piel de Chopo" expuesto en Coco Café. FOTO: Gaspar Francés

Otro ejemplo es el cuadro titulado 'Piel de chopo', realizado sobre papel pero con lapiz de color. Su perfección es tal que no resulta extraño que al visitante le asalte la duda: ¿fotografía o pintura? Hiperrealismo en estado puro. [Lástima de una mejor iluminación para poder apreciarlo en toda su dimensión]. El espléndido trabajo va acompañado -como el resto de cuadros- de versos:

'El tronco trabajado en los días/ que transcurren  tenaces como hormigas/ construyendo 

su calma sin descanso', del poema 'Árbol de familia', de Fernando Bellrán.  El resto de poemas los firman: Elena Román, Isabel Bono, María Eloy-García, José María Parreño, Ángelica Tanarro y Belén Artuñedo, con la que Casilda García ya colaboró hace años en su libro 'Orden de alejamiento'. Porque en esto de combinar las artes plásticas con la poesía, Casilda no es una advenediza.

"En mi blog", dice Casilda García, "voy publicando entradas sobre cada obra y poemas de la exposición, explicando la relación entre ambos, a veces muy imbricados en el proceso de la obra".  El blog se llama:  Sociedad de Diletantes.

Una nota de color la pone, en una exposición en la que predomina el blanco y el negro,  'Hojas de abedul III'. El cuadro ha sido realizado con papelillos de fumar armoniosamente recortados y coloreados con acuarela. 

'Durmientes' es el título de otra de las obras de Casilda García, realizada con ramas de jaramago envueltas en gasas deshiladas, materiales recurrentes con los que trabaja la artista vallisoletana, y que inevitablemente conforman-proyectan el ser de la creadora, volcada también en 'Hebras sueltas', a base de gasas tintadas y pegadas sobre papel tratado.

Casilda frente a su obra "Coraza corsé". FOTO: Gaspar Francés
Casilda y su "Coraza corsé". FOTO: Gaspar Francés

Otra faceta de Casilda García se manifiesta en 'Coraza corsé', que cuelga en la cristalera del escaparate de Coco Café, como si de una raya marina estuviera puesta al sol para secar, como hacen los pescadores con los voladores en el barrio de La Altuna, en la Línea. El efecto es doblemente sugerente, si el observador varía de ubicación. Desde el exterior, plantado en la plaza de Federico Watemberg, o desde el interior del bar, con el fondo de la fachada del Colegio de San Gregorio sobre la que se recorta la imaginaria raya marina que ha sido concebida por su creadora como prenda de vestir: un corsé realizado con cordel anudado, ramas y madera de chopo. Un poco incómodo para vestir, aunque no le falta detalle.

"Tiene un cordelito para unir la parte del pubis a la espalda", desvela Casilda García, que refuerza sus palabras con una imagen en la que ella hace de modelo (vestida, eso sí).

Instantes después, y sin darse uno cuenta, Casilda tras tomarse un 'ribera', se ha ausentado silenciosamente del Coco Café, dejándote solo en compañía de su personal obra.

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