Fotograma de «Nosferatu» de Murnau.
Fotograma de «Nosferatu» de Murnau.

Ante la inminente llegada de la nueva edición del festival quien me haya leído en otras publicaciones en ediciones anteriores sabe de mi punto de vista muy crítico hacia el actual equipo directivo, crítica que este año ya puede extenderse a los responsables políticos del Ayuntamiento que han renovado y apoyado la perpetuación del modelo que tanto disgusto nos genera a los cinéfilos y que parece tantas alegrías proporciona al «establishment cultural» de la ciudad. Porque de eso se trata, al parecer, de mantener una visión idílica interna y olvidar pasadas proyecciones exteriores. Empecinados en creernos ser los segundos mejores del país hemos olvidado el tiempo en que soñamos con ser el mejor festival de España para convertirnos en uno más de los de segunda fila. Pero aparco la crítica negativista y afronto este comentario con la recomendación de una serie de citas que el público que no está pendiente de las salas comerciales y quiera ver cine nuevo, debería aprovechar para disfrutar de obras que no van a llegar a nuestras salas, agonizantes y mortecinas, tanto en espectadores como en oferta.

1º.- Por encima de todas, «Nosferatu» de Murnau, el día 28 en el auditorio Miguel Delibes, el clásico en azul, ocre y rosado del genio del expresionismo alemán con la banda sonora en directo interpretada por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, una de esas experiencias únicas en gran pantalla que serán dificilmente repetibles.

2º.- La «magra» apuesta de este año en Punto de Encuentro, con apenas 13 (12) largometrajes a concurso permite recomendar, por encima de todas las propuestas, la película argentina, dirigida por la alemana Nole Wohlatz, «El futuro perfecto», pequeña pieza de orfebrería donde inmigración, integración y sueños personales se mezclan en la cabeza de una joven china que, según va a aprendiendo castellano en Buenos Aires, traslada lo aprendido a sus rutinas diarias. Pero no, no se esfuercen por buscarla, no la van a ver porque, habiéndose anunciado la selección de Punto de Encuentro la última, incluso esta maravillosa película se ha caido de cartel entre su anuncio el lunes y la publicación de la programación el viernes. Todo un logro. A cambio les recomendaré Dao khanong (Para cuando oscurece/By The Time It Gets Dark), de Anocha Suwichakornpong, cine de una de las filmografías más dinámicas en la actualidad, la tailandesa, y la chilena «Fragmentos de Lucía», de Jorge Yacomán, aunque ninguna a la altura de la que ha desaparecido de cartel.

3º.- Los merecidos homenajes a Kiarostami, con mucha relación con la Seminci, y a Michael Cimino, apenas existente, son inexcusables, siete maravillas de verdadero cine de autor. Mucho mejor pensado el homenaje a Cimino con la proyección de una de sus contadas obras maestras, «La puerta del cielo» los días 22 y 29, el miniciclo de Kiarostami no honra la figura del director. Media docena de películas que no van a descubrir al público el cine que permanece sin estrenar ni exhibirse en España, sus viejas y reconocidísimas películas sin traer, por ejemplo, la última y maravillosa película rodada en Japón no estrenada en España, «Like someone in love», un ciclo que se queda pequeño por su parquedad y un homenaje que se diluye entre muchas películas.

4.- La proyección de «Padre Nuestro», de Francisco Regueiro, director vallisoletano, un testamento cinematográfico que será desconocido para muchos de los espectadores y que, si se estrenara hoy, seguramente no encontrara salas disponibles en ciudades tipo Valladolid, o incluso en el mismo Valladolid, donde el cine español es despreciado una semana sí y otra también por esa mezcla perversa generada entre exhibición y público para huir de lo que no se habla en los informativos transformados en programas publicitarios.

5.- A destacar que la Seminci traiga, directamente de Venecia, la última obra de Kiarostami, un corto que evoca la soberbia «Le ballon rouge» de Albert Lamorisse en «Take me home», rodada en Italia filmando escaleras en un luminoso blanco y negro, y el documental de su amigo y colaborador Seifollah Samadian, «76 minutes and 15 seconds with Abbas Kiarostami», emocionante, alejado del biopic, retazos de creación fotográfica, fílmica, literaria del director a lo largo de los años. Atención amantes de Kiarostami, la última escena del documental evoca y recrea esa última escena fabulosa de «A través de los olivos» con Kiarostami en plan protagonista.

6.- La última creación de Tavernier, en horas bajas en su creación de ficción, muy alejado de los tiempos de «La vida y nada más», «Todo empieza hoy», «Capitán Conan».......Tavernier y la Seminci traen un documental río sobre la historia del cine francés, 3 horas y cuarto que prometen todo un lujo de imágenes y recuerdos de una de las cinematografías más importantes del mundo y un ejemplo cultural para quienes, en lo fílmico, deseamos ser franceses continuamente. El día 22 pase único.

7.- Ciclo de cine chileno, una de las cinematografías más vivas y arriesgadas. Es una pena que entre la selección se cuelen películas muy recientes que todo el mundo ha podido ver ya cuando se podían traer primeras películas de directores ahora muy conocidos, siendo el caso más relevante el de Pablo Larraín, de quien se proyecta su película menos representativa y de quien habría que haber aprovechado para mostrar al público sus películas no estrenadas en España. caso de «Tony Manero» y «Post mortem, la autopsia de Salvador Allende». No obstante concurren nombres muy interesantes como Marialy Rivas y Alejandro Fernández además de Lelio y Larraín, y el que no puede faltar, Patricio Guzmán. Se echan en falta Dominga Sotomayor, Ignacio Agüero, Torres Leiva.........pero el ciclo es recomendable pese a sus incoherencias narrativas.

Fotogramas de películas de la sección oficial.
Fotogramas de películas de la sección oficial.

8.- Sección oficial. He dudado si hablar de la sección oficial en lo recomendable o en lo directamente criticable, así que haré una doble reflexión. En el escaso riesgo que asume la Seminci año tras año, y vista casi la mitad de la sección oficial, hay que recomendar «La madre» del vallisoletano Alberto Morais y «El rey de los belgas» de Brosens y Woodworth, comedia negra de un apresurado regreso del rey de los belgas a su país ante el riesgo de desintegración atravesando medio mundo. Mirkarimi, Farhadi y Yamada pueden ser otros valores seguros de la sección oficial, incluso Paskalievicz, que abandona sus Balcanes y se adentra en la India.

Para terminar un breve comentario a aquello que no cambia y, se adivina, no se quiere cambiar, sino que se potencia. Una de las cosas más absurdas de la Seminci es competir consigo misma, algo que se hace sangrante en la sección Tiempo de Historia, de la que he preferido no hablar. Entre documentales que no dejan de ser reportajes de televisión y la creación en el propio festival de secciones paralelas dedicadas al documental, no es que se pierda fuerza, sino que otros festivales se estarán frontando las manos por el abandono de un modelo que dió mucho lustre al festival. Cuanto menos se recuerda lo que fue Tiempo de Historia más contentas estarán otras ofertas como Punto de Vista de Pamplona, Alcances de Cádiz, DOCMA y Documenta de Madrid o Docs Barcelona. Cada uno gestiona lo que tiene, pero perder la primacía del documental en España es otro debe más que sumar al equipo de Angulo.

¿La sección oficial? Pues como siempre vinculada a las distribuidoras desde hace unos cuantos años. 14 de las 20 películas ya están distribuidas lo que implica que el festival reniega de aquello para lo que está creado, ofrecer lo que no se puede ver de manera comercial. Si 14 de las 20 tienen asegurado su estreno, Valladolid transforma su sección a concurso en mero preestreno y obliga a hacer la pregunta ¿quién hace la selección de la sección oficial, a qué intereses sirve esa relación? Por lo tanto sólo cabe la sorpresa y el riesgo en las 6 películas no compradas ni con fecha de estreno en España, porque productos como los de Fontaine, Virzi, Cohn y Duprat...........no merecen su presencia en este festival ni casi en ninguno, estamos ante el modelo de cine domesticado, bien pensante, adocenado, cine mediocre y muy fácil para el espectador que confunde Seminci con cine comercial, confusión a la que induce el propio festival creyendo que porque llama a su oferta cine de autor éste se transforma directamente en eso que no es. Ahora se entiende mejor la reacción exagerada y desproporcionada del director del festival cuando se entera de que la fiesta del cine coincide con la propia Seminci («terrorismo cultural» ni más ni menos). Aparte de lo que podría existir de improvisación, inexistencia de capacidad de influir y demás zarandajas que demuestran que Valladolid no influye fuera de la ciudad en nada cinematográfico, el nerviosismo y enfado de Angulo solo puede entenderse como el miedo a ver las salas vacías durante ese lunes, martes y miércoles, porque el modelo del festival ha conseguido que el público del cine comercial se sienta cómodo viendo el cine que concursa en la Seminci, una de las conclusiones más tristes y de bajos vuelos de lo que no debe ser un festival de cine presuntamente inédito.

Podemos seguir hablando de la obsesión por la fiesta y la gala, regalar espigas de oro honoríficas no es mala cosa, igualar a todos los homenajeados crea agravios comparativos que no voy a señalar, crear premios sin ton ni son obliga a ir parcelando cuotas de exhibición del resto de secciones, quitar películas de unos ciclos para justificar otros, programar películas con temática LGTB para que el jurado pueda escoger, confundir cine y vino hace parecer el festival un muestrario de enoteca provincial que termina confundiendo la manifestación cultural con el localismo, el día del cine, el día de la tierra, el día de la India, el día de Castilla y León, Cervantes y el Quijote......provocan reducciones de otras secciones para justificar una alfombra roja y una publicidad local sin proyección externa a costa de lo que debería ser lo importante, las películas. Aún hay sitio para Seminci y la semana santa y Seminci y las tapas/pinchos, no desfallezcamos. Y para acabar, aplaudir la bajada de precios, era injustificable que la Seminci no es que tuviera precios altos, sino que algunas de sus sesiones fueran más caras que las de cine comercial. No es suficiente, pero es un primer paso. Este y que la Seminci perdure durante el año con otras actividades, 2015-2016 ha transcurrido sin una sola proyección, ciclo, actividad cinéfila patrocinada o auspiciada por la Seminci desde octubre, la ciudad no se lo merece ni el festival tampoco debería permitírselo.

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