Peter Brosens ha presentado a la Seminci este 24 de octubre su película King of the Belgians
Peter Brosens ha presentado a la Seminci este 24 de octubre su película King of the Belgians.

Primera, y por el momento, gran película de este festival. Mañana llegará la segunda, y además, española. Día completo de sección oficial al tener que recuperar una perdida en esos malabares que, al querer ver cosas de otros ciclos, te impide ver la sección oficial por completo a la hora que te impone el propio festival. Vista la mitad de la sección a concurso la nota media se queda en el aprobado bajo, algo así como la tónica habitual de las últimas ediciones.

ASÍ VA LA SECCIÓN OFICIAL

1ª.- KING OF THE BELGIANS. 8

2ª.- DEV BHOOMI. 6

3ª.- ANATOMY OF VIOLENCE. 5,5

ESHTEBAK. 5,5

4ª.- LES INNOCENTES. 5

5ª.- EL CIUDADANO ILUSTRE. 4,5

6ª.- LAS FURIAS. 4

7ª- LA CIÉNAGA. 3

KING OF THE BELGIANS de Peter Brosens y Jessica Woodworth. Conocidos en la Seminci por su anterior, e igualmente fantástica, «La cinquiéme saison», precedida por las más que interesantes «Khadak» y «Altiplano», ninguna de ellas distribuidas comercialmente en España, este rey de los belgas, con la premisa de tener que aceptar una situación probablemente inverosímil, funciona a la perfección como retrato de las monarquías contemporáneas, peleles en manos del poder ejecutivo, marionetas de protocolo y prensa, sin ninguna facultad ni moderadora, ni de unión. También hace burla y sangre de un país como Bélgica, producto de la explosión del imperio napoleónico, estado tapón obligado a convivir con dos culturas de lenguas diferentes, un país en el que en la película Valonia declara su independencia bajo un manifiesto titulado «Estamos hartos». Del mismo modo ataca el seno de la propia idea de Unión Europea, la imposibilidad absoluta de unir etnias, lenguas, historias tan diferentes y tan contradictorias desde Turquía, Bulgaria, los Balcanes..........un viaje fabuloso con un medido y adecuado uso de la banda sonora, fundamentalmente música clásica de todos esos compositores que sí forman parte de un acervo cultural común, un reparto extraordinario de comicidad hierática y un viaje imposible hacia el reencuentro con uno mismo en la figura de este Nicolás III. Muy, pero que muy recomendable, y estéticamente a la altura de esta pareja de cineastas muy grandes.

El director Goran Paskaljevic ha presentado hoy, 24 de octubre, su película Dev Bhoomi a la 61 edición de la Seminci.
El director Goran Paskaljevic ha presentado hoy, 24 de octubre, su película Dev Bhoomi a la 61 edición de la Seminci.

DEV BHOOMI, de Goran Paskaljevic. Paskaljevic se hace reportero de National Geografic, y con un claro afán publicitario para quien ha subvencionado la película, mima el plano para mostrarnos esa India del Norte, vecina al Himalaya, a la que regresa el protagonista después de 40 años de vida en Inglaterra, huido por atentar contra las normas de la casta. La película de Paskaljevic trata el regreso a la tierra natal como la película argentina «El ciudadano ilustre» presenta el retorno del hijo predilecto a su pueblo. Con una diferencia, este Raoul es despreciado desde su llegada por casi todo el mundo, que recuerda que faltó a su casta de guerrero queriéndose casar con una intocable. Ligerísima crítica a la tradición hindú, porque, abolido en el papel el sistema de castas, éste permanece en el uso diario de las comunidades. Película muy blanda, ausente de toda la mala leche que conocíamos del director en sus películas balcánicas. El desplazamiento a un país y una cultura que desconozco si le es cercana, reune en sus 90 minutos un gran número de los clichés que se esperan de un país colorista, como Allen ofreció una visión turística de Barcelona, a Paskaljevic se le termina viendo ese defecto. No molesta verla, pero tampoco entusiasma, se deja ver, pasa el tiempo y su perfección visual corre pareja a su falta de emoción y contenido.

ESHTEBAK de Mohamed Diab. Incursión egipcia con el necesario dinero francés para rememorar las cenizas ya frías de aquello que se llamó «primavera árabe», algo que sólo ha subsistido en Túnez pero que ha sumido en el caos al norte de África, y que en Egipto ha supuesto el retorno de la más feroz y sangrienta dictadura militar, momento en el que la película ciñe su desarrollo a un día tras las protestas por la destitución de Mohamed Mursi. Un buen planteamiento, un desarrollo intencionalmente interesante al mezclar en un furgón policial a dos periodistas con doble nacionalidad egipcia y norteamericana, un grupo de manifestantes pro-ejército que apedrean el furgón al enterarse de que dentro hay dos periodistas, y un grupo de miembros y simpatizantes de los hermanos musulmanes. Todo ello en el asfixiante espacio interior del furgón, como si el espectador fuera otro más de los ocupantes, la acción se desarrolla dentro del vehículo o con lo que estos ven en el exterior, pero calmado el ambiente interno, llega un momento en que la acción y el interés se estanca y no progresa, las situaciones inverosímiles empiezan a acumularse en la pantalla, y lo que durante 40 minutos planteaba un buen punto de partida termina demostrando una incapacidad absoluta por rematar fundadamente la historia, su riesgo formal (nada novedoso, recordar, or ejemplo, «Lebanon», película israelí que se desarrollaba totalmente dentro de un tanque en pleno conflicto bélico).

la_cienaga_entre_el_mar_y_la_tierra-960685232-largeLA CIÉNAGA, ENTRE EL MAR Y LA TIERRA, de Manolo Cruz y Carlos del Castillo. Que el año de «Oscuro animal», «Los nadie», «X500«, «Todo comenzó por el fín», «Anna», «Días extraños», «Siembra».......y muchas más, el programador de la seminci opte por esta película colombiana, significa que no se ha enterado de nada de por dónde va el cine más actual, comprometido y reivindicativo de un país que cinematográficamente se aventura apasionante. Es la Seminci muy dada a las historias madre-hijo, padre-hija, muerte familiar........si añadimos el enfermo degenerativo, el uso del dron sin justificación y una infame banda sonora, tanto en lo que suena, como en cómo se utiliza, esta «La ciénaga» se me ofrece como la peor película vista en este festival. Sin poner un pero a su pareja protagonista, que actúan con eficacia dos papeles escritos por su peor enemigo (uno de ellos es el propio actor y codirector), el exceso de sentimentalismo, la improbable historia entre la bella y la bestia, la contradicción entre lo que se dice y lo que se termina haciendo, el espíritu universal de buenismo en toda la comunidad, el encuentro con la Luz y ese crucifijo final desmontan cualquier discurso comprensible y militante por el derecho a una muerte digna, porque el origen de la decisión última del protagonista no está en su desesperada situación física, sino en un desengaño amoroso que nunca pudo ser tal.

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