Fotograma de MARAVILLOSA FAMILIA DE TOKYO (Kazoku wa Tsuraiyo).
Fotograma de MARAVILLOSA FAMILIA DE TOKYO (Kazoku wa Tsuraiyo).

Vuelta a la calma, los dos días pasados han sido un espejismo, la Seminci vuelve y revuelve sobre la familia, en este caso desde el lado de la comedia amable y sentimental, o desde el lado premeditadamente frívolo en una historia que debería ser devastadora. Yoji Yamada, Ana Muylaert y Paolo Virzi suponen el colofón de la feria del preestreno, la que permite a las distribuidoras españolas colocar su logo bien visible al inicio de la proyección, provocando nuevamente la confusión sobre quién presenta las películas, quién las propone, quién las busca, quién las selecciona. Dos anécdotas avalan esta interacción cómoda para unos e interesada para otros, dos anécdotas del día de hoy. La película brasileña empieza la proyección, y en letras bien grandes, como merece el título, uno lee hasta sorprendido «Madre no hay más una», cuando el título original es «Máe só há uma», ya ni disimulamos que la misma copia exhibida hoy se va a estrenar en las mismas condiciones cuando al distribuidor le apetezca en salas comerciales. La segunda anécdota, salvo que haya sido un lapsus mental de Javier Angulo al pedir disculpas por la cancelación de una proyección de sección oficial en el día de hoy y la sustitución por la película italiana, ha dicho que «la distribuidora no ha traido a tiempo la película». La confusión me parece más que razonable y, en el fondo, este festival no es muy diferente al resto, pasaron a la historia los tiempos en que los productores presentaban sus películas a los festivales, ahora parece que la relación es festival-distribuidor, «times are changing».

ASÍ VA LA SECCIÓN OFICIAL

1ª.- FORUSHANDE. 8,5

2ª.- KING OF THE BELGIANS. 8

3ª.- LA MADRE. 7

4ª.- AQUARIUS. 6,5

DOKHTAR. 6,5

5ª.- DEV BHOOMI. 6

KAZOKU WA TSURAIYO. 6

5ª.- INHEBEK HEDI. 5,5

ANATOMY OF VIOLENCE. 5,5

ESHTEBAK. 5,5

6ª.- LES INNOCENTES. 5

MÁE SÓ HA UMA. 5

7ª.- EL CIUDADANO ILUSTRE. 4,5

8ª.- LAS FURIAS. 4

LA PAZZA GIOIA. 4

9ª- LA CIÉNAGA. 3

MARAVILLOSA FAMILIA DE TOKYO (Kazoku wa Tsuraiyo), otro título que supone una concesión a la distribuidora española porque el título original, con el que compite en la seminci, ni habla de maravillosa ni de Tokyo, simplemente traduce, de aquélla manera, el título anglosajón. Película de Yoji Yamada, estrenada en Japón en el mes de marzo y a disposición de cualquier internauta. Ningún pero a la película, ni ningún entusiasmo. Al evidente gusto de Yamada por homenajear a Ozu se le puede reprochar que el momento más emocionante de la película, y el más conseguido, lo produce contemplar en pantalla una escena de «Cuentos de Tokyo» mientras el abuelo de esta familia la ve en televisión, al tiempo que el parlamento de Chyshu Ryu se acomoda a la historia que acabamos de ver previamente. Esta película funciona por su ligereza, salvo un segmento central un tanto árido y en el que se nota demasiado que se está haciendo tiempo para acercarnos a la conclusión, funciona por el evidente tono amable, de humor blanco, que impregna toda la desventura familiar desde que la abuela pide como regalo de cumpleaños a su marido el divorcio. Nos gusta ridiculizar las situaciones cotidianas y Yamada lo explota una y otra vez. Esta película es la cara B de un disco que ya vivimos en la seminci en el año 2013 con «Una familia de Tokyo». No es la misma familia porque en aquélla, siguiendo a Ozu, la madre moría y dejaba desamparados a todos sus familiares más cercanos, pero sí son los mismos actores representando los mismos papeles familiares. La comicidad, a veces muy forzada, de Isao Ashizume, ayuda a transitar sin demasiadas dudas morales por esta película que, no se sabe bien si como crítica, o como reflejo natural, nos evidencia el machismo de la sociedad japonesa, un machismo que se termina aceptando en base a roles y explicaciones atávicas que no parece que quieran cambiar.

Fotograma de MÁE SÓ HA UMA de Anna Muylaert.
Fotograma de MÁE SÓ HA UMA de Anna Muylaert.

MÁE SÓ HA UMA de Anna Muylaert. 7 festivales después, estrenada en julio en Francia y Brasil, la película de Muylaert trabaja sobre material de alta radioactividad de la misma manera que Homer Simpson controla el panel director de una central nuclear. El cine de Muylaert ya lo conocemos, y conocemos de su obsesión por la maternidad y la infancia. Y como lo conocemos, su propuesta no nos puede sorprender, nos proporciona lo que lleva dando de si en su carrera, luego no es problema de quien dirige, sino de quien programa ir al cine masticable y digerible. Escoger dos películas brasileñas para el festival y olvidar cinematografías como la portuguesa, la rumana, la china, la mexicana, la del sudeste asiático, ofrecer subproductos de la colombiana, olvidarse de Chile en la sección oficial pese a ser el país homenajeado, duplicar la india por partida indirecta, termina descompensando la sección oficial, plagada de películas que calcan el tema una y otra vez, provocando en el espectador la sensación de que todo este cine ya ha sido visto, en esta edición o en anteriores. Creo que no puedo decir peor cosa de la película de Muylaert que acaba donde debería empezar, que sus 90 minutos se hacen largos para lo que cuenta, que olvida desarrollar lo que debe suponer enterarte de la noche a la mañana que quien ha sido tu madre durante 17 años, se transforma en secuestradora, pasar sin continuidad de una madre a unos padres nuevos que quieren que seas como te han imaginado, forzando situaciones sin ningún tacto, revelando circunstancias a las bravas, sometiendo a dos niños a un vaivén emocional sin preparación de ningún tipo, y cuando el relato explota, resulta que la pantalla va a negro y termina sin atreverse a desarrollar unos personajes que se muestran monolíticos desde el principio.

Fotograma de LA PAZZA GIOIA de Paolo Virzi.
Fotograma de LA PAZZA GIOIA de Paolo Virzi.

LA PAZZA GIOIA de Paolo Virzi. Me sobran todas las palabras. Esta película se puede ver con un cuenco de palomitas y un bidón de coca-cola, puedes abandonar la proyeccion 10 minutos y retomar el relato sin problemas, puedes mandar whassaps compulsivamente desde la sala porque no vas a perderte ni una sola idea profunda (resulta muy molesto y muy desagradable estar rodeado de gente que escribe para prensa de todo tipo y comprobar su falta de respeto por los demás encendiendo periódica y compulsivamente sus móviles durante la proyección, porque si esto hacen los «profesionales» ¿qué podemos pedir al público general?). Desde la más absoluta de las tonterías cinematográficas no descarto que haya espectadores y críticos que disfruten con esta nadería insustancial, ad maiorem gloriam de la siempre espectacular y admirable Valeria Bruni, pero no alcanzo a comprender qué valores fílmicos, qué credibilidad, qué riesgo autoral contiene esta mala, pésima, réplica de unas locas Thelma y Louise escapadas de una institución mental a la busca de un examante vulgar la una y de un hijo dado en adopción la otra, una película de la que intuímos el final mucho antes de que éste ocurra. Estamos ante el peor representante del actual cine italiano que se podía haber escogido, en el mismo festival donde estuvieron Comodin, Mordini o Anastopoulos con L,ultima spiaggia, la opción de Valladolid, estrenada ya en media Europa, es traernos un subproducto comercial, que, si se entendiera que quiere desintoxicar al espectador de tanto cine serio y profundo, jugaría un papel que, sin embargo, ya ha desempeñado la película de Yoji Yamada, y para los amantes del surrealismo y del absurdo, la película belga King of the belgians. No me gusta este cine y me gusta mucho menos verlo en la Seminci, porque a esta película no le van a faltar espectadores en todo el planeta, no necesita promoción de ningún tipo, no es un cine que se vaya a quedar sin salas para exhibirlo, es más, no es extraño pensar que se verá en multisalas de centros comerciales. Para eso no necesitamos un festival sino más salas de proyección comerciales.

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