Actuación de la Oscyl en la proyección de «Nosferatu». Foto: Oscyl
Actuación de la Oscyl en la proyección de «Nosferatu». Foto: Oscyl

Por fín una obra maestra, amén de las exhibidas en el maltratado ciclo Kiarostami, por su contenido y el tratamiento rácano que se le ha dado. No es otra que «Nosferatu», de Murnau. Asistir a la proyección de este clásico en una pantalla enorme y con la interpretación en directo de la banda sonora, gracias a una orquesta fantástica como es la OSCYL, es una de las pocas cosas remarcables de una edición de la Seminci cuyo balance final merece un artículo específico para redundar en los mismos errores de pasadas ediciones, en la nula capacidad de asumir riesgos exigibles a un festival de cine asentado. Una sección oficial plana, un festival ausente en la prensa nacional generalista, que se mantiene a base de viejos, porque ya todos somos viejos, aficionados de la Seminci desde hace más de 30 años, con un patio de butacas sin relevo generacional alguno.

ASÍ VA LA SECCIÓN OFICIAL

1ª.- FORUSHANDE. 8,5

2ª.- KING OF THE BELGIANS. 8

3ª.- LA MADRE. 7

4ª.- AQUARIUS. 6,5

DOKHTAR. 6,5

5ª.- DEV BHOOMI. 6

KAZOKU WA TSURAIYO. 6

6ª.- INHEBEK HEDI. 5,5

ANATOMY OF VIOLENCE. 5,5

ESHTEBAK. 5,5

LE FILS DE JEAN. 5,5

7ª.- LES INNOCENTES. 5

MÁE SÓ HA UMA. 5

8ª.- EL CIUDADANO ILUSTRE. 4,5

9ª.- RÉPARER LES VIVANTS. 4

LAS FURIAS. 4

LA PAZZA GIOIA. 4

10ª- LA CIÉNAGA. 3

Pero volvamos al cine, «Nosferatu», un clásico del cine mudo y del expresionismo alemán, una joya perdurable e infinitamente más moderna que todo el cine visto en esta edición del festival, donde sólo una película de la sección oficial formaría digno programa doble con el maestro, y en la que, salvando otras tres o cuatro películas que rondan el notable, todo lo demás ha sido vano, reiterativo, plano, mil veces visto, sin rupturas formales o de contenido. Una sección oficial donde el jurado debería tener muy fácil repartir los premios, pero que si no hubiera las limitaciones en el número de galardones, Ashgar Farhadi y su «Forushande» debería acaparar todos los premios principales, película, dirección, guión y actor y actriz no tienen rival alguno, tal es la diferencia existente entre una y las demás.

RÉPARER LES VIVANTS de Katell Quillévére. Película franco-belga que nos engaña durante 10-15 minutos. 10 minutos de relato con sentido, que con dos pinceladas nos enseña lo importante en la vida de Simon, un joven de 17 años; su chica, sus amigos, su skate, el surf, pero que cuando llega el momento de la transición entre el accidente que da lugar al resto de la historia y el pretendido drama familiar de la ausencia anticipada, se desmorona, se queda vacía, introduciendo variantes en el tema principal para perderse en ramificaciones secundarias sin tener el coraje para enfrentarse a los porqués y a las soluciones. Lo complicado queda en elipsis narrativas que equivalen a no saber cómo contar lo trascendente, y dilata la trama mediante aperturas de diferentes episodios, unos cuantos injustificables, y nos cambia desde el lado del muerto cerebral al de la persona que ha de recibir, en su caso, el trasplante de corazón.

Fotograma de RÉPARER LES VIVANTS de Katell Quillévére.
Fotograma de RÉPARER LES VIVANTS de Katell Quillévére.

Concluído con un largo segmento de extracción e inserción de órganos muy detallado, la película es nada, un globo que si se suelta es incapaz de soportar el vuelo más que unos segundos, apenas aquellos en los que contemplamos como la carretera se va transformando en un mar con olas antesala de la muerte. Tan vacía como unn largo producto publicitario destinado a concienciar en el bien que puede hacerse donando órganos y lo sacrificado y útil de un trabajo que nadie cuestiona. ¿Su presencia en la sección oficial? Chi lo sá.

ob_4188e8_le-fils-de-jean-afficheLE FILS DE JEAN, de Philippe Lioret. Película canadiense fuera de concurso escogida para clausurar el festival, otro error de menor magnitud que la película de apertura, enésimo drama familiar basado en la revelación que sufre el protagonista al atender una llamada desde Canadá anunciándole la muerte de un padre al que nunca ha conocido. El relato convencional tiene un cuidado planteamiento destinado a engañar al espectador, que puede funcionar, aunque cuando se rebobina la conclusión, las piezas no encajan porque lo que se trataba de evitar tenía fácil solución sin enrevesar innecesariamente la trama. En cuanto cualquier espectador se plantee un par de preguntas verá cómo toda la armazón no se sostiene, cómo todo ha sido una gran apuesta innecesaria, a todo o nada, cuando no existía voluntad alguna de que los personajes se llegaran a conocer desde el principio. Bien hecha, sin perderse en excesivos tópicos o sensiblerías, rondando a veces lo imposible, y alargando un final en el que los personajes terminan revelándose más listos de lo que parecían, estamos ante una película igualmente plana y poco atractiva, muy en la línea amable y gentil para todos los públicos, sin dificultad alguna para seguirse, una película más a olvidar en cuanto pase una semana y con el inevitable, y parece que obligado para el actual modelo de festival, final feliz.

SUFAT CHOL.- No van a leer opinión sobre esta película, si la organización tiene un fallo tan clamoroso como éste, si exhibe la película al público antes que a la prensa encargada de hablar bien o no de la misma, si cambia sobre la marcha descuadrando el complicado equilibrio que supone coordinar sesiones y pases a lo largo de una semana, me considero liberado de comentar lo que ya todo el mundo ha podido ver.

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