Marina Nuñez. FOTO: Gaspar Francés
Marina Nuñez. FOTO: Gaspar Francés

Marina Núnez, nació en Palencia y vive a caballo entre Madrid -donde tiene establecida su residencia-, Pontevedra -donde da clase en la Facultad de Bellas Artes- y el mundo -donde expone con regularidad-. Ayer estuvo en Valladolid para explicar cómo trabaja.

Marina Núñez se equivocó. "Mi experincia como profesora es que nadie pegunte nada", dijo a modo de introducción a su charla-coloquio con motivo de su exposición 'Seísmos', inaugurada el 16 de setiembre en las Cortes de Castilla y León: vinilos en el vestíbulo y proyecciones, al caer la noche,  en la fachada. De la treintena de personas que asistieron -previa identificación a la entrada del edificio-  surgieron cuestiones relacionadas con el proceso creativo de una de las artistas con mayor proyección internacional.

"Me encantan las preguntas técnicas", dijo Marina Núñez que desveló los secretos de sus impactantes imágenes videograficas, mencionando los programas utilizados en cada caso y la forma de conseguirlos: "Bien comprándolos -los de animación en 3D son carísimos- o haciéndolos". Incluso avanzó que la próxima exposición irá de 'hombres de humo'.

"El proceso es muy poco de boceto; lo pienso. Me las ingenio para que el resultado se parezca a lo que tenía en la cabeza. Entre lo que pienso y lo acabo, todo lo del medio es un rollo", dijo.

"En ocasiones", añadió Marina Núñez, "empiezo y lo dejo por horror ante la horterada que estoy haciendo. Por mucho que digas, si la imagen no funciona no hay nada qué hacer. Esto es bellas artes, no filosofía, por suerte. Cuando pintaba el proceso era tan lento y tedioso como ahora".

Imágenes de Marina Nuñez en la entrada de las Cortes. FOTO: Gaspar Francés
Imágenes de Marina Nuñez en la entrada de las Cortes. FOTO: Gaspar Francés

Marina Núñez (Palencia, 1966), que empezó a pintar por la impresión que le causó un cuadro de El Greco que se encuentra en la catedral de su ciudad, recuperó ayer algunos dibujos a lápiz sobre tela que poco tienen que ver con la obra de los últimos años en cuanto a la técnica y soportes empleados.

Pero empezó con el  vídeo  'La huida', inspirado en un cuadro de Botticelli: 'La historia de Nastagio', a su vez basado en una narración del Decamerón. "En el que un caballero airado persigue por un bosque a una doncella que también es atacada por perros...Esta es una chica como la tuya: malvada, pérfida...".

El cuadro, además de recordarle las viñetas de un cómic por ser una serie de tres episodios -en el segundo se representa un banquete sobre una gran mesa y en primer plano varios árboles talados-, sirvió a Marina Núñez para lanzar un discurso elaborado sobre la Naturaleza como factor de Orden. "Cuando se dice natural, hay que ponerse a temblar. El conflicto entre naturaleza y hombre no responde a nada, ha sido urdido", afirmó.

También seleccionó el montaje que se pudo ver en Santa Cruz, en 2005. "Otro paisaje después de la batalla, en el que los hombres están en las ramas empalados; han perdido", expresó Marina Núñez, que continuó con su "pelea entre el hombre y lo material", con su "idea de hombres (clónicos) rascacielos en ruina".

Seguidamente pasó a otra serie en el que el cuerpo humano, la cuestión de género, están presentes en cuadros al óleo."El cuerpo es fluido, no es impenetrable, aunque la piel es una defensa, según la medicina", aseguró Núñez, que se detuvo en los seres aberrantes, monstruosos, deformados... con referencias al cine de terror (a los aliens) y recuerdo incluido a alguna película del actor Donald Sutherland.

A continuación exhibió el montaje realizado para el Centre El Carme (Valencia), el vídeo para La Panera (Lléida) o el mega cuadro que colgó en el MUSAC. Marina Núñez subrayó la incorporación a su obra del Hombre de Vitruvio, de Leonardo da Vinci, en medio de "la barbarie tras la apocalipsis de la civilización".

También hubo oportunidad de contemplar la serie de fotografías realizadas en el castro de Santa Tecla (Pontevedra), donde sustituyó las ruinas urbanas por las ruinas celtas, a las que incorporó al óleo "a chicas destrozadas en un lugar destrozado".

Vista de la exposición. FOTO: Gaspar Francés
Vista de la exposición. FOTO: Gaspar Francés

Para concluir con este inabacable recorrido por este continuo proceso creativo, iniciado hace 30 años, y tras ofrecer el trabajo que hizo para La Casa del Lector sobre Pompeya, Núñez dejó las imágenes más oníricas: paisajes en los que el mar y el cuerpo femenino son los protagonistas.

"Las olas acompañan a su estado psicológico. Lo onírico se hace carne, real. Todo se somatiza", expresó  Marina Núñez que rebatió la extendida opinión de asociar artista con excentricidad, rareza.

"No soy nada rara; los artista no lo son. Somos gente supernormal, que trabajan como cualquier otra persona. La  idea de artistas excéntricos no es cierta", manifestó en respuesta a una pregunta formulada desde la mesa.

También Marina Núñez se refirió a su faceta de profesora en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra: "Sigo dando clase de semiótica (Arte y Lenguaje), durante un cuatrimestre, a 120 alumnos de segundo curso; en el doctorado son 12. Tenemos un taller en el que damos 'photoshop' y mucha pintura; pedazo cuadros que hacen, por lo general, bien".

"Cualquier persona", añadió Marina Núñez, "puede aprender a pintar. Sin educación no hay talento innato; hay una habilidad. El cerebro también se forma".

Núñez dijo estar encantada -"los gallegos son majos; estoy bien allí"- y solo criticó que sus alumnos, que dijo no saben nada de lo que ella hace como artista, la llamen 'profe' y no Marina.

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