Fotograma de Mimosas, película que abre el festival.
Fotograma de Mimosas, película que abre el festival.

A partir del 1 de diciembre en sus sedes físicas, y del 11 al 31 de diciembre on line, vuelve una de esas citas anuales que van asentándose y procurando una ventana de exhibición a otro tipo de cines, cines en la cuerda floja, actos de creación libérrimos destinados a un sector muy concreto del público, y de la crítica, con aspiraciones de ir extendiendo redes para ganar adeptos.

Siete sedes físicas donde disfrutar de las películas en pantalla grande, Madrid, Barcelona, Córdoba, Zaragoza, México DF, Santiago de Chile y Montevideo, y la impagable experiencia de acceder a estas películas en abierto durante 20 días on line. Cine español, latinoamericano y portugués son las referencias de este festival que ha ido mostrando maravillas en ediciones anteriores como Transeúntes de Luis Aller, Microbús de Alejandro Small, Alexfilm de Pablo Chavarría, El gran vuelo de Carolina Astudillo, Las altas presiones de Angel Santos, Los ausentes de Nicolás Pereda, Falsos horizontes de Carlos Serrano, P3ND3J05 de Raúl Perrone, Vida extra de Ramiro Ledo……proyecciones especiales de películas como Berserker, La herida, Se villana, Sueñan los androides, Pas á Géneve, O futebol, ciclos dedicados a Campusano, Joaquím Pinto…….una propuesta diferente y, como ellos se denominan, “al margen”, al margen de industrias, distribuidoras y gustos fáciles y adocenados. Una de las pocas posibilidades de acceder a un cine muy diferente hecho, muy especialmente, en España y Latinoamérica.

Sedes físicas de resonancias cinéfilas inexcusables en España como La casa encendida o los cines Zumzeig, más nuevos espacios que van ampliando la difusión de un festival que, con los nombres de Oliver Laxe, Joao Cesar Monteiro, Lluis Escartín y José Luis Torres Leiva, cuyo cine va a poder verse, fuera de la sección oficial a concurso, enarbola la bandera del tipo de propuesta que quiere ofrecer a un público creciente, pero marginal, y a veces marginado, que deseamos descubrir nuevos lenguajes cinematográficos, nuevas lecturas del documental, ficciones alejadas del relato narrativo clásico.

Para empezar, la inauguración en La casa encendida, con “Mimosas”, la última película de Oliver Laxe, premiada en Cannes este mismo año, ha colgado ya el cartel de “completo”, algo que sería igualmente deseable para el resto de proyecciones, con ciclos tan atractivos como el que va a acercar al público español la obra de otro gran director chileno, apenas conocido y ausente del circuito “profesionalizado” de festivales históricos, como es José Luis Torres Leiva, o el dedicado a un francotirador como Lluis Escartín, o qué decir de las seis películas que componen el ciclo dedicado a Joao César Monteiro, con sus sublimes “Vai e vem” o “O fantasma”; cine de mucha altura que va a sorprender al espectador que se aventure por primera vez a dejarse seducir por este tipo de concepción visual alejada del panorama de la distribución comercial al uso.

Y potentes son la mayoría de las propuestas que conforman la sección oficial, 13 películas muy diversas, de diferente duración, temática, formatos. Una sección a concurso donde se cuenta con la última obra de Nicolás Pereda, “Historia de dos que soñaron”, el último capítulo que Kikol Grau dedica al rock vasco con “Inadaptados”, la memoria perdida de un Pasajes de San Pedro y Pasajes de San Juan enigmáticos y mutantes a bordo de un barco que nos acerca a lo que fueron en la película “Pasaia Birtean” de Irati Gorostidi, el experimento visual alrededor de la videocreación musical en Argentina con “Generación artificial” de Federico Pintos, los brutales documentales “Yo me lo creo” del colectivo Terrorismo de autor, una de mis favoritas, con un personaje sublime que dice las verdades del loco cuerdo, y “Parábola del retorno” de Juan Soto, sobre los desaparecidos y su memoria brutalmente interrumpida; el recuerdo de un viaje al interior de una civilización en varios momentos con “Placa madre” de Bruno Varela, el excepcional trabajo de Pablo Chavarría en su película “Las letras”, que también debería remover del asiento a más de uno, o el reflejo de lo que algún burócrata desalmado llamó “movilidad exterior” en las generaciones jóvenes de este país, con “No cow on the ice”, de Eloy Domínguez Serén, que durante su exilio exterior en Suecia, rodó el paso del tiempo de si mismo, joven y sobradamente preparado, obligado a emigrar para poder vivir, aceptando los trabajos que los suecos ya rechazan, película española multipremiada a lo largo del año, que formaría un estupendo programa doble con “Panke”, otra historia de emigraciones a la rica Europa, en esta ocasión desde Burkina Fasso y sus consecuencias.

En definitiva, 13 propuestas, alguna menos interesante, pero con un compromiso de ruptura y riesgo que no estamos acostumbrados a ver, cine que exige participación del espectador pero con las que se obtiene la compensación del producto complejo de acertada exposición. Sobre todo, que en los tiempos de “¿cultura para qué?”, de denigración de todo lo que tiene que ver con la cultura y más aún con el cine, resulta esperanzador que un grupo de gente joven como Diego Rodríguez, Gonzalo de Pedro, Pablo Caballero, Eva Calleja y algunos más, arriesguen su tiempo, y seguro que su dinero, en tareas tan alocadas y suicidas como reivindicar justo el tipo de cine que nos interesa a muy pocos, siempre con la esperanza de que cada año seamos unos cuantos más. No lo olviden, desde el 11 de diciembre, gratis en sus ordenadores o en sus smartstv, y desde el 1 de diciembre en salas de Madrid si se quieren acercar. No deberían perderse la ocasión de engrosar ese pequeño número de seguidores que año tras año seguimos fieles a esta iniciativa, sobre todo porque este tipo de cine es, justo, el que no van a ver en la Seminci ni en las salas de Valladolid.

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