Rocío, Inés, Nacho y Rebeca: De Perdidos al Trío. FOTO: Gaspar Francés
Rocío, Inés, Nacho y Rebeca: De Perdidos al Trío. FOTO: Gaspar Francés

La cantera es una parte esencial para un club deportivo que aspire a tener viabilidad y recorrido a medio o largo plazo más allá de fichajes estrella. Y ahí, dentro de la escena local vallisoletana, están las espaldas cubiertas. Últimamente, en ejercicios necesario de memoria y reconocimiento, se está dando cada vez más valor a todas esas bandas que desde los 80 hasta hoy conforman el panorama musical local, o al menos una parte de él, además de las bandas que en la actualidad están dando que hablar. A este último grupo se han sumado, desde hace poco más de dos meses, el cuarteto De Perdidos al Trío formado por Rebeca Panedas teclado y coros, Inés Velázquez bajo, Nacho Tomillo saxofón y Rocío Torío voz.

Sus integrantes vienen del grupo Los Molondrones, del que han formado parte, entre otros, Nacho Castro de The Lizard Pants, Santi Sierra de Unicornios en la Niebla o Miguel Velázquez de la Orquesta de Guille Jové o DesKartados. “De Perdidos tiene más que ver con la primera formación de los Molondrones, no hacemos tantas chorradas, buscábamos hacer algo más serio, ensayar además de quedar para tocar”, afirman entre bromas. “En realidad, procuramos ensayar y sacar nuevos temas propios que hay que pulir y componer”, explica Rocío, “yo les mando audios, tengo la letra y la melodía, y sobre eso ellos trabajan”. Su estilo se acerca al jazz, de hecho parte de su repertorio se basa en standards, y es lo que una gran parte del público les reconoce, “lo hacemos más asequibles mezclado con ritmos animados, metiendo partes instrumentales pero sin excedernos, jazzeamos canciones”, puntualiza Inés.

En estos escasos meses de carrera ya han pasado por gran parte de los bares que están ofreciendo conciertos en la ciudad, dando a conocer su “mezcla de buen rollo y música rica, temas propios y versiones, además de unos estilos que no se escuchan en la música en directo en Valladolid”, explica Nacho, concluyendo que “la gente va a flipar en colores”. Pese a su juventud, la experiencia y formación de este cuarteto es amplia, curtidos en jam sessions y otros saraos musicales, lo que les da tablas de sobra en un género que tiene una importante componente improvisada. “Aunque nos ceñimos a una estructura, dentro de ella la improvisación es libre, pero cuanto más se trabaje más recursos tienes a la hora de improvisar”, reivindica Rebeca frente al falso mito de que la improvisación no requiere ensayo.

Recientemente han participado en la edición navideña de Open Mic Pucela, espacio en el que es habitual encontrarse a sus integrantes, con un gran éxito entre la multitud que asistió al micro abierto. “me gusta un montón para ir y enseñar tus cosas, además de que yo empecé ahí a cantar y quitarme la vergüenza”, reconoce Rocío. Sus planes de futuro pasan por, sobre todo, seguir tocando y rodando su directo, además de grabar alguna demo que muestre su trabajo, “hasta ahora ha sido fácil porque hemos tocado en casa”, bromea Inés, anunciando que en enero estarán en la sala Malabar de Salamanca. Por lo pronto, y en Valladolid, estarán este jueves 29 de diciembre a partir de las 20:30 en el Desierto Rojo, las entradas se podrán conseguir en la puerta por tres euros con consumición incluida.

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