Guille Jové & su Orquesta Castellana. FOTO: Gaspar Francés
Guille Jové & su Orquesta Castellana. FOTO: Gaspar Francés

“Ha sido el concierto que siempre he soñado dar”, esas fueron las palabras de Guille Jové nada más bajar del escenario y despedirse del entregado público entre aplausos y vítores. Junto a su Orquesta Castellana se presentaron tranquilos por la sensación de que el trabajo estaba listo, solo quedaba subir y gozar, y visiblemente nerviosos porque la expectación durante los últimos días había sido enorme, con un importante número de personas buscando entradas tras haberse colgado el cartel de no hay billetes. Además, tras año y medio desde la presentación de ‘Enraizando’, su disco debut, el público asistió ansioso de cantar sus canciones.

Andrea Marín. FOTO: Gaspar Francés
Andrea Marín. FOTO: Gaspar Francés

Andrea Marín fue la encargada de abrir la fiesta. Compañera de Guille en numerosas citas musicales, siempre dispuesta allá donde un micrófono la deje mostrar su arte. Tanto últimoCero como Guille tuvieron clara la invitación desde el primer momento, por ser una de las nuevas cantautoras con más talento de la escena vallisoletana y porque estas grandes citas son para compartir con quien se ha compartido camino. Andrea, de en ocasiones susurrante y sugerente voz, arrancó el concierto con ‘Rey de corazones’. Una selección de canciones melancólicas y nostálgicas, acompañadas de su característica forma arpegiada y percutiva de tocar la guitarra acústica.

La Orquesta Castellana subió al escenario rabiosa, empezando con ‘Las Malas Lenguas’ como una descarga de energía que anunciaba el concierto que se avecinaba. Por su parte, el público estaba ansioso de cantar con la banda las canciones y demostrar que ‘Enraizando’ ha sido uno de sus discos de cabecera, no en vano ya lleva casi ochocientas copias vendidas. Para la ocasión, la banda se había renovado, o readaptado, con Nacho Castro a la batería, Rocío Torío a los coros, Inéz Velázquez al bajo, Juancar Martín a la guitarra eléctrica y la cada vez más protagonista sección de vientos con Jon Andoni Moreno a la trompeta y Miguel Velázquez al saxofón.

Después de ‘Nubes por el Oeste’, protagonista del recién publicado primer videoclip de Jové, llegó la única colaboración de la noche. Pese a la falta de Diego Quintana, compañero inseparable al violonchelo ausente por motivos personales, entró al escenario Nerea Gil para tocar la viola en ‘La Nogala’, que además cantaron a dos voces entre Guille y Rocío. El silencio cómplice y expectante del público fue el acompañamiento perfecto para esta sobrecogedora versión de este ya clásico del cantautor.

Guille Jové frente al público del Desierto Rojo. FOTO: Gaspar Francés
Guille Jové frente al público del Desierto Rojo. FOTO: Gaspar Francés

Momento entonces para parte de las nuevas composiciones que tantas ganas tenía de mostrar. Aunque algunas de ellas ya habían podido disfrutarse en formato acústico en contadas ocasiones, casi a modo experimental como parte del proceso de creación o composición, al fin se reunían en el repertorio de un mismo concierto. La primera, ‘El zorro’, que dedica a sus abuelos, fue la primera en interpretar con el acompañamiento de la banda. Después, en solitario, presentó otras dos. Primero ‘Pirineos’, un homenaje a los maquis inspirada en un viaje por sus bosques y otra, aun sin título, sobre el amor en libertad, lejos de los clichés del amor romántico. En ambas se aprecia claramente su evolución como compositor, musical en los arreglos y juegos con las armonías, y en la parte lírica con una poesía aun más cuidada y visceral.

El grupo volvió a la palestra para presentar otra nueva, que compuso mientras finalizaba la grabación de ‘Enraizando’, y que es una de las más aclamadas. ‘Los motines del pan’ es un canto a aquella lucha que tuvo lugar en Valladolid en el siglo diecinueve, protagonizada por las mujeres, reclamando pan y trabajo con su eslogan “comemos todas o el gobernador al rio, ejemplo de lucha". Con el ecuador del concierto ya superado, aun quedaban muchos de sus éxitos por sonar, como ‘Jaque mate’ o ‘Peligro de extinción’, que precedieron a ‘La Esgueva’, una de las más aclamadas y coreadas por sus fieles a la que dieron una nueva vuelta de tuerca acabando con un ritmo frenético entre el entusiasmo general.

Parón para lo bises, esa hermosa pantomima en la que casi ni abandonó el escenario para encarar la recta final. De nuevo en solitario, otra novedad, ‘La caverna’, inspirada en el mito de Platón, con un sobrecogedor e inspirador final recitado. La penúltima en sonar fue ‘Colecciono sabotajes’, una versión de Julio de la Rosa que la Orquesta ha hecho ya suya. La despedida llegó de la mano de ‘Dulce despertar’, compuesta durante su estancia en Villa Mercedes (Argentina). La banda pletórica, no menos Guille Jové, dispararon su último cartucho con ganas de hacer bailar a los pocos presentes que aun no lo habían hecho.

“Ha sido el concierto que siempre he soñado dar” Guille Jové

Guille Jové, en solitario o en compañía de su Orquesta Castellana, han dejado atrás la etiqueta de promesa de la música local para convertirse, con el concierto de ayer y su trabajo previo, en uno de los referentes con mayor proyección de la escena. Oportuno que haya sido la primera semana de enero para marcar el comienzo de un 2017 que se augura intenso en la carrera de este cantautor que avanza con paso firme, como dice Luis Pastor en su poema ‘¿Qué fue de los cantautores?’: “cada uno en su trinchera, haciendo de la poesía nuestro pan de cada día”. De ahí bebe Jové, que sabe conjugar esa tradición con las nuevas propuestas que, desde este género u otros, han actualizado sus sonidos. Además, desde últimoCero, es un honor ver como se brinda este merecido apoyo a las propuestas de grupos de Valladolid que, a base de trabajo, esfuerzo y dedicación, están haciendo grande la música en la ciudad.

 

No hay comentarios