Curioso Periplo durante su último concierto en Granada. FOTO: J. O.
Curioso Periplo durante su último concierto en Granada. FOTO: J. O.

Paso a paso, haciendo el ruido justo, Curioso Periplo han conseguido acuñar un estilo característico e indefinible, abiertos a todo tipo de propuestas artísticas, trascendiendo los cánones tradicionales de una banda de música. Se cumplen dos años de la presentación de su primer largo ‘Primer viaje: Laniakea’, que se acaba de reeditar, y uno de su segundo trabajo ‘Primera Parada: El Almendro’, un EP centrado en el rap desde su curiosa perspectiva. Carlos Paniagua al saxofón, Nicolás de Torres a la guitarra y la voz y Alfonso Izquierdo al rap y arreglos de percusión, son la formación titular de Curioso Periplo que se complementa en cada concierto o gira con la colaboración de otros artistas. Así subirán al escenario del Desierto Rojo este domingo 19 de febrero, un concierto con entrada libre que será su despedida antes de cruzar el charco.

Después de varias tentativas, inician su primera gira latinoamericana que les llevará a recorrer Chile durante los meses de marzo y abril. “Alguien una vez me dijo que a la tercera vez que quisiera ir a Sudamérica fuera, ni la primera ni la segunda, la tercera”, bromea Carlos. Sin duda uno de los puntos fuertes de Curioso Periplo es el directo y desde sus inicios se han curtido a base de giras itinerantes y kilómetros, en furgoneta o autoestop, tocando allá donde tenían oportunidad. Esta gira chilena recupera su filosofía: “Nos dimos cuenta de que si esperábamos a tener una gira cerrada por Chile nunca íbamos a hacerlo, decidimos que lo que había que hacer era coger los billetes y luego forzarse a hacer algo allí; por eso vamos a ir de una manera tan abierta y tan a ciegas, a la vez eso posibilita muchísimas cosas, muchas sorpresas y muchas aventuras”, explica Nicolás.

Actuación de Curioso Periplo en la fiestas de Amayuelas. FOTO: J. O.
Actuación de Curioso Periplo en la fiestas de Amayuelas. FOTO: J. O.

Por ahora tienen fechas cerradas en Santiago, Concepción y Valparaíso: “En Chile, y en general en Latinoamérica, hay muchísimo movimiento de cantautores underground, de este estilo de música y mensajes que llevamos, así que creo que vamos a un buen terreno para poder examinarnos”. Según explica Carlos, sus expectativas respecto a la gira son abiertas: “No tengo ninguna, ni a nivel individual ni a nivel grupal, se que se van a cumplir muchas pero no se cuales, tengo ciertas ideas que si no ocurren no son expectativas fracasadas sino que habrá otras que sí y me llenarán igualmente al mismo nivel o en otros”. “El viaje está bastante abierto”, puntualiza Nico, “ahora se va cerrando, vamos lentos pero empieza a haber un itinerario más fijo aunque todavía no lo hemos trazado al completo; hay gente que nos está echando una mano, Rocío una amiga chilena que vive en Granada nos está poniendo en contacto con bastantes grupos y gente del mundo cultural de allí”. Más allá de expectativas, la ilusión con la que afrontan el viaje es notable: “Tenemos la sensación de que allí podemos descubrir, tanto a nivel personal como de grupo, un nuevo territorio, traspasar una nueva frontera, un territorio tanto cultural como intelectual como artístico en el cual desarrollarnos y aprender; al ser visto por ojos que miran distinto nosotros mismos nos vamos a encontrar descubriéndonos de una manera distinta”.

Antes de iniciar este periplo transoceánico han aprovechado el comienzo de este año para tocar en Madrid, Ávila, Amayuelas, Málaga o Granada, culminando en Valladolid el domingo 19, según explica Nicolás: “Hemos hechos bastantes fechas durante el principio de este año, no solo para ahorrar dinero para el viaje, sino también para motivarnos, todos lo echábamos de menos, y cada concierto ha sido totalmente distinto”. Aparte de que artísticamente son difícilmente clasificables, su fuerza surge de la unión de la energía de sus integrantes, “no hay más que remontarse a los orígenes, no surge porque queremos hacer una banda, surge porque decidimos juntar nuestras vidas y hacer algo a través de lo que nos une” argumenta Carlos. “Este grupo no es una banda al uso, que crea temas y el resto de la banda los toca, somos cuatro personas a día de hoy que nuestro papel es ser nosotros mismos dentro y fuera de la banda, y esa es la gracia que tiene, esa posibilidad de desarrollo total de lo que cada uno quiere hacer hasta donde su voluntad y su fuerza llegue; eso a la vez es algo bueno, otras hay que amoldarse a los ritmos de cada uno”, puntualiza Nicolás.

Alfonso Izquierdo, raps de Curioso Periplo, durante su concierto en el festival Summer End 2016. FOTO: Gaspar Francés
Alfonso Izquierdo, raps de Curioso Periplo, durante su concierto en el festival Summer End 2016. FOTO: Gaspar Francés

Con este espíritu afrontan el concierto de Valladolid, que servirá como despedida antes de recorrer sus nuevos caminos, ante el que se declaran ilusionados por compartirlo con compañeros de escena y con la gente que durante estos años ha apoyado su trabajo. “Mi pretensión es que sea algo bastante plural, que hubiera más de un artista por ahí acompañándonos e íntimo a la vez”, cuenta Nicolás. Además de la carga emotiva, aprovecharán la ocasión para repasar y recuperar algunas canciones de esta primera época y mostrar parte del trabajo que están preparando de cara al futuro: “Estamos metiéndonos últimamente y cada vez más dentro del mundo del bal folk y la música tradicional con algún guiño que hacemos y aparte tenemos un par de temas nuevos más del estilo Curioso Periplo, aunque es un estilo un poco difuso; también en los últimos dos meses hemos añadido tres poemas más al repertorio”. En este sentido es clave el trabajo de Alfonso y su inquietud musical, en constante búsqueda de otros ritmos e instrumentos que aporten nuevos sonidos a su ya ecléctica propuesta. “Anuncio que la gente vaya con el vals aprendido”, bromea Nicolás recordando una de las nuevas composiciones que surgió de hecho en un concierto en la vallisoletana Piel del Oso: ”La primera vez que se tocó no existía, simplemente pensé que me haría muchísima ilusión que la gente de repente se pusiera a bailar un vals, así que toqué a ritmo de vals y a cantar que qué bonito seria que se bailara un vals y la verdad es que lo bailó todo el mundo, luego otras veces no lo ha bailado tanta gente, pero ese día fue genial, ojalá pase lo mismo el domingo”.

Pese a tener material preparado para sin duda completar un nuevo disco, aun está en construcción: “Se intuye que va a haber de todo, desde una mazurca hasta una canción más soul como ‘Quédate’, canciones como ‘Luchadores del ser’ más influidas por otros cantautores como Muerdo y luego canciones que la gente ha echado de menos como ‘Magnates del tiempo’ que merecen estar en algún disco futuro, que no entró en el anterior; desde luego material hay y mucho”. Pero, más allá de lo estrictamente musical, Nico explica el alcance de sus futuros proyectos: “Cada vez me parece más potente el material poético que cada uno de nosotros, por su cuenta y porque nos gusta, ha ido trabajando, cada día es más complejo y más rico”. En este ámbito se sitúa Momento, una propuesta que, a través del vídeo y la poesía junto a la canción, pretende recorrer diferentes paisajes rurales: ”Son poesías y canciones que con Curioso Periplo no me atrevo a sacar porque son muy íntimas, introspectivas, y sin embargo en un contexto visual si que me gustaría sacarlo; composiciones muy curiosas, cortitas, de minuto o minuto y medio, que solo expresan un determinado pasaje o instante, pero que creo que tienen que acabar teniendo su lugar”.

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