Luis Pasquau.
Luis Pasquau.

En  el poema '1968-1984', Luis Pasquau, habla de "...una taza de té/ Janis Joplin en el aire/ el autobús: olor grasiento/ a axila grasienta besos automáticos con los libros bajo el brazo/ PCE en pegatinas rosadas, alcohol/ besos rutinarios, autobús: olor a digestión/  libertad en las paredes, café/ y una sordera total que te impide/ mirar a los ojos secos que suplican compañía/ (el partido dice que… el partido apoya la…/ Marx predijo que… Lenin demostró la… /Trotsky afirmó que… Bakunin derribó la…/ ) una cama en la tarde/ se adueña de nuestros cuerpos/ que olvidan su piel y se hielan/ en el placer perdido, prisioneros del hastío/ “otra vez será, ¿un vino?...” Es un fragmento del poema '1968-1984', incluido en 'Desde la noche a la Luna', libro inédito de Luis Pasquau, que mañana, miércoles, se presenta en el Café Zorrilla, a las 20.00 horas.

Luis Pasquau, poeta y dinamizador cultural de los años 80 en Valladolid, fue objeto recientemente de un homenaje en Valladolid. Mañana, la Editorial Páramo, anuncia el lanzamiento de 'Desde la noche a la Luna', obra inédita del poeta ahora recuperado.

'Desde la noche a la Luna' se trata de "un libro audaz, visceral, hecho de vida y de los recursos que surgían en Luis G. Pasquau como expresión de la conciencia de sí mismo en un momento efervescente como fue el de la salida de la dictadura", según Javier Dámaso, que junto a Luis Marigómez y Luis Santana, intervendrá en la presentación del poemario.

"Hay sin duda", añade Dámaso en el prólogo del libro, "varios elementos temáticos; por un lado, la necesidad de romper fronteras, los límites represivos del franquismo, que se traduce también en una quiebra formal y en un discurso político, muy avanzado y autocrítico con el formalismo izquierdista; por otro, los signos de su tiempo, la psicodelia, el peso del mayo francés, el rock, las drogas, la liberación sexual".

Para Javier Dámaso, desde el punto de vista estilístico es indudable "la presencia de Dadá, el surrealismo y las vanguardias, traducido todo ya en postvanguardia. Es un leguaje nuevo en el que incluso se integra al final la descomposición lingüística de Artaud, rompiendo la ortografía e incluso el léxico. El texto se enmarca con citas de Stevenson (“al fin de los fines / veréis asomar la ciudad dorada”), Virgilio (“también el sol […] te dará señales”) y una cita en euskera atribuida a un tal (sic) Juan Villagránnnnnnnnnnnnnalcohol (“Ver / como soy / me castigo / y todavía yo no sé”)".

'Desde la noche a la Luna' consta de  tres partes; cada una tiene como antesala una cita de Michaux.

"La primera parte, formada por diez poemas, se inicia fustigando los clichés políticos frente a la realidad cruda de la existencia; y sigue con expresiones de ternura y crueldad, imágenes oníricas que van cayendo como una erosión ('los caracoles se enroscan en sus espirales', 'cultiva una perla en su ombligo / el vicario general'), violencia, evocaciones, filosofía y mercado (Sartre y el precio del oro), la conciencia y la muerte, más imágenes oníricas, la denuncia alucinada de la explotación laboral, vida y muerte, sensaciones. Es una poesía en la que el surrealismo y el delirio se expresan y discurren a través de imágenes insospechadas, paradójicas, donde lo inesperado aparece para construir una realidad excepcional, un mundo distorsionado", escribe el prologista.

"La segunda parte", añade Dámaso, "cuenta con doce poemas. Su temática se centra desde sus inicios en el amor y el deseo. Paradojas eróticas, poemas de amor o desamor con el orden interno desarticulado, añoranzas, juegos verbales populares incorporados al poema, adulaciones y deseo, mucho deseo, ciudades y evocaciones con imágenes poderosas ('espadas llueven, espadas en el Pisuerga'), amor y muerte, mención de drogas varias, una realidad polícroma y una huida del tiempo, presuntamente amorosa. Una poesía en general menos onírica, mucho más carnal y terrenal, que pierde en gran medida, a mi juicio, la conciencia atormentada. La tercera parte la integran trece poemas. Almas en pena femeninas, niñas aladas fruto de amores imposibles, niñas y vacas, niñas que danzan, adolescentes que crían rosas entre sus piernas, noches dislocadas en el parque, noches que descienden en el poema a través de la soledad (extrañas afinidades electivas), dioses y tigres, Valladolid surrealista para la llegada en tren y Valladolid de lugares afectivos por la huella del amor, bacanales alucinógenas, valses de sábado, monjas asaltando el cementerio civil y abuelos que fuman y deliran. Retorno a un espacio alucinado, imágenes soñadas y proyectadas".

"Y finalmente, de modo inesperado aparece una Coda, con un largo texto inicial que lleva el título de 'Tres elegías y un cuento inacabado'", escribe Dámaso, coordinador de las Jornadas de Poesía en las que se rindió homenaje a Luis Pasquau.

"Una primera elegía con Blancanieves, Ulrike Meinhof y Buster Keaton, otra con Lautréamont, Nietzsche y Antonin Artaud y otra tercera de vampiros en la Catedral y Jimmy Hendrix de cuerpo entero. El cuento inacabado prometido, descomponiendo la ortografía, habla de una niña que vive en una ciudad con un río, la luna que desaparece y unos pelones que no sueñan. Dos poemas finales cierran Desde la noche a la Luna, 'La vieja memoria' y 'Paradise Now'. La descomposición lingüística caracteriza al primero, con una dislocada concatenación de referencias a personajes de cuentos infantiles, mientras un rosario de dioses, bajo una cita de Tristan Tzara, terminan en una expansión y multiplicación del Universo", dice Dámaso.


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