Ángel Cantalapiedra mostrando una de las piezas. FOTO: Javier P. Miñambres
Ángel Cantalapiedra mostrando una de las piezas. FOTO: Javier P. Miñambres

Ángel Cantalapiedra ha subtitulado su exposición 'Siluetas' con una confesión innecesaria: 'A mí me gusta el papel'. Su pasión por la papiroflexia -también llamada origami- es evidente y le viene de lejos: "De cuando de niño iba con mis padres, los domingos por la tarde al Café El Norte y mi madre me hacía barquitos con las servilletas".

Ángel Cantalapiedra (Valladolid, 1969) -'Canta' para los amigos, que son muchos-' tiene entre sus recuerdos de infancia: la tarde de los domingos en el Café El Norte, a donde acudía con sus padres. Milagros, su madre, le entretenía haciéndole barquitos con las servilletas. Con 15 años era el que hacía los barquitos, conejos, ranitas saltarinas, vasos, flores... Lo que empezó siendo una afición acabaría convirtiéndose en profesión.

En mayo de 1993 pasó una temporada en la cárcel por sus ideas contrarias a cualquier tipo de ejército. Fue el primer insumiso en Valladolid en ingresar en Villanubla. El día que entró en prisión, prácticamente solo llevaba varios libros de papiroflexia y unas resmas de papel bajo el brazo.

"Era un taco de folios... Algún preso se aficionó a la papiroflexia", recuerda orgulloso Ángel Cantalapiedra, quien luce en su jersey el inseparable pin del fusil roto, símbolo de su antimilitarismo. Hace 5 años reconoce dedicarse profesionalmente " a esto". 'Siluetas' es un buen ejemplo, con 21 obras, que puede visitarse durante el mes de abril en La Bici (Macias Picavea, 15).

Tres cuadros de la exposición. FOTO: Javier P. Miñambres
Tres cuadros de la exposición. FOTO: Javier P. Miñambres

"Son", añade, "un conjunto de cuadros hechos con siluetas de papel recortado".

Hay cuadros compuestos por botellas o campanas de diferentes tamaños que en su interior contienen tesoros, también siluetas de papel recortado. Son botellas para lanzar al agua a la espera que un naúfrago anónimo las recoja en alta mar o en la otra orilla, y lea los mensajes de amor, solidaridad, fraternidad e igualdad que contienen.

Algunas son tan pequeñas, que el autor ha decidido colgar de la pared la lupa con la que se ayuda para recortar las figuras más diminutas, casi nanos. En La Bici está para que el visitante pueda admirar el tesoro que encierran botellas y campanas. Son trabajos que demuestran la técnica acumulada durante años, solo equiparable al amor y paciencia empleada en su realización y que solo un ser tan encantador como Ángel Cantalapiedra tiene.

"Trabajo con papel doblado, papel recortado o pasta de papel. Desde que empecé a recortar casi me gusta tanto como doblar. Todo y solo papel", confiesa 'Canta'.

"Los papeles son japoneses (el de los pendientes, que es muy fino pero muy resistente), italianos, alemanes... Español no he encontrado un buen papel, con gramaje adecuado y resistente. Para los fondos de los cuadros sirve cualquier cosa: desde hojas de periódicos, reproducción de billetes, facturas de Iberdrola, billetes de autobús... o catálogos de papel pintado, que cuando pasan de moda te regalan en las tiendas. ¡Parece mentira, pero se siguen poniendo en las casas!", dice.

Una de las novedades de 'Siluetas' es la incorporación del color, aunque el artista -que reniega del término para autodefinirse como artesano- siente preferencia por el negro.

"El negro es para mí el mejor color. No hay nada como trabajar con papel negro para las siluetas, pero los que somos artesanos hacemos cosas que no nos gustan. Para la feria de navidades hice ya algunas cosas en color, pensando en los niños, como unos osos pandas. Pero todos los que vendí fueron para mayores. Descubrí que hay mucha gente que colecciona osos panda, pero disfruto más haciendo pájaros en la alambrada, tendidos eléctricos, parejas besándose junto a una farola... todo en negro", revela Cantalapiedra, que como Juan Palomo 'él se lo guisa y él se lo come'.

Varios cuadros de la exposición. FOTO: Javier P. Miñambres
Varios cuadros de la exposición. FOTO: Javier P. Miñambres

"Menos los marcos, que son de Ikea. Me avergüenzo de emplearlos pero es así. Es para lo único que piso Ikea. En otro comercio, los cuadros son muy caros, algo a tener en cuenta cuando los precios de lo que haces oscilan, en esta ocasión, entre los 15 y 45 euros", afirma.

'Siluetas' es su tercera exposición. Antes lo hizo en 'El Puerto Chico' y en 'La Rata Escarlata'. "Me cuesta mucho concebir una exposición; no soy artista, soy artesano", repite.

"El proceso de trabajo", continúa, "es lento. Primero tienes que tener la idea que quieres desarrollar. Siempre me gusta que tenga un sentido social y reivindicativo.  En esta ocasión, por el lugar y por la fecha: abril, me decante por la república. Algo que no es nuevo, ya que llevo años haciendo pendientes tricolores, flores tricolores y ultimamente también elefantes tricolores.  Además de gatos libertarios".

Nada más traspasar la puerta de La Bici, lo primero con lo que uno se encuentra es con una pajarita roja y una estrella de cinco puntas, también roja. Debajo: tres cuadritos con la reproducción del Título Preliminar de la Constitución de la República Española, con un detalle superpuesto en cada uno de ellos: tres mariposas, tres libélulas y tres elefantes, cuyas siluetas han sido realizadas en papel rojo, amarillo y morado.  Los animales no han sido elegidos al azar. Tienen un sentido estético o algo más. "Los paquidermos no podían faltar, pertenecen a la Asociación de Elefantes por la República; es el animal preferido del rey emérito", dice con tono jocoso Cantalapiedra, que se dispone a hacer la maleta para lanzarse a recorrer mercados de pueblos y ciudades.

"Empiezo en Pedraza (Segovia) esta Semana Santa.  Luego iré a Salamanca, León, Soria, Ávila... también quiero ir a San Sebastián y Pamplona, donde estuve el año pasado. Y en Valladolid, para San Pedro Regalado"; son algunos lugares que recorrerá durante los próximos meses con sus cuadros, figuras, pendientes, broches, marca páginas...

"Normalmente", añade, "prefiero las ferias de artesanía a los mercados medievales, que están muy saturados y hay más piratas en su organización, además de reventa y demás".

Ángel Cantalapiedra trabaja en nuevas ideas, aunque se lamenta de la falta de tiempo para desarrollarlas. "Sin dejar nunca el papel. He pensado en apuntarme a algún curso de talla de madera, piedra... pero por placer; no para trabajar", dice para tranquilidad de sus seguidores. Cantalapiedra está desde pequeño enganchado al papel, su particular droga.

"Pocas satisfacciones tan grandes como cuando recibo un pedido de papel. Lo primero que hago es lavarme bien las manos y seguidamente abrir el paquete con cuidado. Es una auténtica maravilla", confiesa.

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