Mike Terry. FOTO: Antonio Macías
Mike Terry. FOTO: Antonio Macías

A primera vista Mike Terry es un tipo anacrónico, basándonos simplemente en aspectos estéticos, pero cuando agarra la guitarra y suena a Dave Van Ronk, Tom Waits o Woody Guthrie este efecto se agudiza, lo que contrasta solemnemente con su innegable condición de veinteañero del barrio de las Batallas. Esto le ha estampado, contra su voluntad, la etiqueta de bluesman: “He comido del blues pero también de la música tradicional, de las baladas anarquistas de Chicho Sánchez Ferlosio y de muchas más cosas, el blues es en lo que musicalmente trabajo”, ya que compatibiliza su carrera en solitario con la banda Bluedays de la que es guitarrista. Sin intención de establecer baremos, Mike es de los mayores aportes musicales de la factoría artística del popular micro abierto vallisoletano Open Mic Pucela: “Nunca hubiera habido Mike Terry sin Open Mic, al Open se lo debo todo, la primera vez que toqué en público fue porque un señor con barba me dijo: ¡toca algo!”, recuerda rememorando sus primeras actuaciones, gracias al proyecto que impulsó Javier Vielba hace ya diez temporadas, momento en el que Mike siquiera había cumplido su mayoría de edad.

El disco que ahora presenta se titula ‘Para sobrevivir a mi funeral’, contrapuesto a su primera publicación ‘El canto del cisne’ -que hace referencia a una antigua creencia de que los cisnes emiten el sonido más hermoso justo antes de morir, después de haber estado en silencio durante la mayor parte de su vida-, un trabajo que ha quedado para el recuerdo casi como un apócrifo, a diferencia de éste nuevo: “Es algo hecho con la misma cabeza que ganas, son canciones escritas para ser tocadas, las anteriores se escribieron tres meses antes de grabar”. Estos temas son el fruto de su trabajo compositivo durante el último año y medio, conformando un disco hilado por uno de ellos, ‘La sala de espera’, dividido en piezas a modo de entremeses cervantinos: “Hay una canción que lleva todo el disco, lo engloba y le da forma, es el continente, que es muy larga, se ha cortado en cachitos y se ha puesto a lo largo del disco para dar forma al resto de historias". “No se muy bien lo que significa conceptual, pero esto me parece conceptual”.

Mike Terry durante una de sus actuaciones. FOTO: Gerardo Sanz
Mike Terry durante una de sus actuaciones. FOTO: Gerardo Sanz

Las canciones que componen ‘Para sobrevivir a mi funeral’ son de géneros muy diferentes, desde una melodía irlandesa a ritmo de jota, aspecto que descubrió al interpretarla en directo, otra más jazzie o alguna balada más íntima, entre otros géneros: “Me gusta más llamarlo experimental, lo que hago es buscas sonidos y de ahí hago canciones que a la gente no le sean muy difíciles de oír”, asegura Mike marcando distancias con la canción de autor, “cuantos más cantautores conozco más veo la diferencia que existe entre ellos y yo, pero para qué definir lo que no se define”. Para tratar de definir el estilo del disco tira de otro concepto, lo que Keith Richards llamaba ‘pelo en el proyector’: “Cuando en las películas antiguas se ponía la cinta a veces había un pelo y se veía en la pantalla por encima de las imágenes, luego detrás estaba la película, es un poco lo que he intentado o me han dejado hacer”.

Las canciones de Mike Terry tienen mucho de cinematográficas, cada una es una escena o un filme completo en sí misma, narrando historias, situaciones y personajes que dan forma a su mundo o imaginario: “Para mi la música no es más que eso, un vehículo para contar historias, para crear un mundos diferentes, coger una pequeña callejuela de una ciudad de ese mundo, asomarte por la ventana y contar lo que está pasando en la habitación, que existe o no, pero yo prefiero que no exista”, desarrolla Mike. “Ese mundo está en la cabeza, todo el que crea tiene algo en la cabeza y lo interpreta, es como los recuerdos, como todo lo que hay en la cabeza, los recuerdos es algo muy maleable, muy mutable, elástico, cada vez que recuerdas algo éste cambia. Hay tres o cuatro canciones que cuentan la misma historia pero no tienen nada que ver una con la otra, es la misma historia, del mismo mundo con los mismos personajes, pero recordada de otra manera, si se puede recordar algo que creas”. De hecho es la parte que más disfruta de la composición, el proceso creativo que da lugar a estas imágenes, exprimiendo las posibilidades que su mente le ofrece: “Me gusta pensar en la mente como un lugar, un palacete con muchas habitaciones donde te asomas, te cuelgas de los marcos de las puertas, te balanceas y luego te vas, cuando sales de ahí te quedas con lo que te quedas”.

Mike Terry. FOTO: Antonio Macías
Mike Terry. FOTO: Antonio Macías

Más allá de los personajes que las protagonizan, sus canciones hablan de diversos temas, aunque fuertemente marcados por el poso del fracaso: “Un gran filósofo, Pepín Tre, decía que el fracaso debía ser considerado una de las bellas artes porque hace de alguien mediocre un hombre renacentista”. “Si vas fracasando puedes llegar a hacer cualquier cosa, es algo muy interesante, la mayoría de la gente cuando tiene un bache en el camino se mueve, hacia cualquier lado, puedes volverte alcohólico y decadente o volver a casa y retomar una relación con tu padre, siempre te lleva a algo diferente al menos”. Pero eso no es todo: “Hay mucha decadencia, hay mucha noche, mucho espiritismo, los fantasmas del sábado por la noche de los que hablaba Tom Waits, y mucha muerte, si algo une todas las canciones es la muerte, también es algo natural”. “Aunque lo que le une es la sala de espera, que es una especie de limbo, el disco va de sobrevivir a tu funeral, recapacitar de todo lo que te ha llevado al agujero y renacer, como pasar del canto del cisne a resurgir de tus cenizas a lo ave fenix, fumándote un puro como Sara Montiel”, alegoriza el autor.

El disco ha sido grabado en los vallisoletanos estudios Corte3 por Pablo y Javi Tascón, que también es el encargado de todas las percusiones: “Le debo el esqueleto del disco”, reconoce Mike. Tascón es el batería de Seiskafés o SinArreglo, dos grandes nombres del rock pucelano: “También viene de ser un batería excelente, un batería bueno lo que tiene en la cabeza es tocar y hacerlo bien, trabajando en un estudio con muchos músicos no solo se alimenta de lo que toca”, aclara. La producción musical ha dependido de David P. Zarain, guitarrista de la banda post-rock Euphoria, “que es el que me engañó para grabar el disco”, aunque para ello han trabajado en tandem como Terry y Zarain: “Yo tenía mis ideas, quería hacer ciertas cosas, y el me ponía la señal de stop y el ceda el paso”. Salvo en dos o tres canciones, las guitarras son obras de Sergio Arconada: “Viene de un mundo más rockero, pero también más jazz, es un gran músico, de carrera”. Dani Vallejo, habitual compinche de Mike, es más que su bajista: “Si Zarain es el que me para los pies, Vallejo es el que me enseña la pieza de aterrizaje y me dice tira; da mil vueltas en lo musical y sabiduría, en cuanto le intentas explicar algo él solo con el gesto que haces sabes lo que quieres y lo toca”.

Portada de 'Para sobrevivir a mi funeral', primer disco de Mike Terry, obra de Doctor Juanpa
Portada de 'Para sobrevivir a mi funeral', primer disco de Mike Terry, obra de Doctor Juanpa

El disco se edita bajo el sello ‘Kafka records’, que con esta nueva vertiente productora ahondan de apoyar la cultura local, pretendiendo auspiciar el trabajo de artistas locales. Desde el propio Kafka lo explican: “¿Cómo funciona? Sencillo, llegas, nos presentas tu proyecto y de entre todos los que recibamos, decidimos uno al que becamos con un porcentaje del coste de producción, que puede ir desde un 20% hasta un 100% del coste del proyecto”. La parte gráfica de ‘Para sobrevivir a mi funeral’ es obra de otro vallisoletano, el ilustrador Doctor Juanpa: “Muy servicial él ha hecho el diseño, se ha pegado un currazo tremendo, nos hemos combinado bien y ha sabido interpretar a la perfección las ideas que tengo en la cabeza”, reconoce Mike mientras agradece su trabajo del que está visiblemente orgulloso.

La cita en directo será este jueves 20 de abril a las diez de la noche en el Kafka con entrada libre hasta completar aforo, una pre-presentación ya que por motivos de calendario y festividades las noticias que llegan de la fábrica apuntan que será difícil contar con los discos esta semana, aunque lo que si habrá es merchandising y las láminas con el diseño para la portada de Doctor Juanpa que irán acompañades de una pre-escuha online del disco. El batería que inicialmente iba a acompañar a Mike era Martín Leal, pero estará de baja un tiempo, por lo que contará con la participación de Daniel Clérigo, habitual en bandas como The Icons o Curioso Periplo, además de otras ya míticas como Pilgrims. En el repertorio, además de las canciones que componen este nuevo trabajo y las anteriores ya conocidas, habrá versiones y alguna incluso inédita: “Tengo muchísimo material que no puedo tocar yo solo con una acústica, se basa más en ritmos o en ruidos que en una guitarra, entonces ese material va a salir a la luz como banda”.

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