Julio Martínez, Rodolfo Otero y Benito Carracedo. Foto: S.C.
Julio Martínez, Rodolfo Otero y Benito Carracedo. Foto: S.C.

El auditorio Fernando de Cossío, de la casa Revilla de Valladolid, fue testigo de la presentación del título de Benito Carracedo Rodolfo Otero: Amor por la danza, un libro en edición limitada con fotografías y vivencias de Rodolfo, un enamorado del folclore español, de la danza y las buenas costumbres. Una biografía bien documentada, escrita desde el respeto mutuo entre un escritor y un artista, y una amistad que se fraguó en el momento en que tanto Benito como Rodolfo los unió el destino como vecinos. Una edición de 225 ejemplares que tiene el flamenco como punto de encuentro entre dos grandes profesionales, cada uno con su materia.

Acompañados por el editor Julio Martínez, quiso abrir el acto con una reflexión sobre la relación que puede existir entre la literatura y el arte, como lo es la danza o la pintura: "El antes del lenguaje es el territorio de los iletrados, es el territorio de los artistas, de los pintores o el de los poetas. Con ello las cosas se ven tal cual", afirmaba Julio, que no escapa a razones cuando comenta que "lo más difícil de bailar era el silencio".

Benito, en el papel de escritor, explicó a los allí presentes cómo se fraguó ese libro sobre la vida profesional y personal de Rodolfo Otero, su amistad duradera en el tiempo y su pasión e ilusión por sacar adelante tal obra: "Lo que más despertaba mi atención, el baile que enseñaba y bailaba, era el flamenco". Entusiasmado por la presentación, Carracedo así se lo hizo saber a los asistentes al Fernando de Cossío, puesto que "hoy no es un día triste, es un día de celebración, este libro es la culminación de un proceso que estuvo danzando durante bastante tiempo". Un reconocimiento a Rodolfo en sus ya muchos años como artista.

Para finalizar, Rodolfo Otero, enérgico y vivaz, cerró con el análisis de una sociedad actual que asegura no encontrar el ímpetu por el arte de la música y el folclore español: "Lo importante de la danza es que se divulgase más, no lo amamos, no sabemos los bailes regionales, no disfrutamos de la diversidad del folclore español, el más rico del mundo". Un arte que se va perdiendo con los años ya que, según palabras del homenajeado Rodolfo, "no lo tenemos en conocimiento ni lo tenemos en aprecio" pero, como personas como Rodolfo Otero o Benito Carracedo, el arte de la danza sentida, la danza de corazón, tiene mucho que decir y que vivir.

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