El Gran Wyoming e Ian Gibson, esta mañana en la Feria del Libro de Valladolid. Foto: Jorge Ovelleiro
El Gran Wyoming e Ian Gibson, esta mañana en la Feria del Libro de Valladolid. Foto: Jorge Ovelleiro

El hispanista Ian Gibson llenó esta mañana la platea del Teatro Zorrilla de Valladolid, donde participó en el primer encuentro de la 50ª Feria del Libro de la ciudad en conversación con el secretario de la Cátedra Miguel Delibes, José Ramón González, que giró en torno al último libro del irlandés: ‘Aventuras ibéricas’.

El escritor destacó que en esta obra realiza un resumen de sus andanzas “durante décadas” por la península e insistió en el carácter ibérico porque sueña con “la gran república federal ibérica” que termine con el aislamiento de Portugal que, a su juicio, “no figura en el mapa del tiempo” y “apenas se puede ir en tren desde Madrid”.

El hispanista también puso el acento en lo que considera la gran “asignatura pendiente de España”, que según él es “el problema de las cunetas del franquismo”. “Un país no puede tener a más de 100.000 víctimas de una dictadura enterradas en cunetas, hay que resolverlo”, dijo. A su juicio, debería seguirse el ejemplo de Alemania que hizo los “deberes muy dolorosos”. Y la solución, pasa por que “la derecha de este país sea un poco más magnánima”.

Gibson definió ‘Aventuras ibéricas’ como una “mezcla de paisajes y paisanajes” donde se queda con las grandes experiencias cosechadas durante estos viajes pero también se permite lo que el mismo calificó como “irreverencias” de señalar lo que no le gusta: “El ruido intenso de los bares”. “Hay una tendencia de no escuchar al prójimo. Todo el mundo quiere hablar en España”.

El excesivo ruido considera que también se traslada al ámbito político y puso como ejemplo el formato del debate de La Sexta Noche, donde “nadie está realmente al otro sino que esperan su momento para volver a hablar”. “Yo creo que se podría dialogar un poco más y gritar menos”.

Ian Gibson, que tiene la nacionalidad española, elgie dos lugares de la geografía ibérica como sus favoritos. “Me quedaría entre el Generalife de Granada, que simboliza la obra de García Lorca, y el Cabo de Creus, epicentro del mundo de Salvador Dalí”, sostuvo.

El escritor, minutos antes de su conferencia se encontró firmando libros con el Gran Wyoming.

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