Raimon en concierto. FOTO: MANOLO GARCÍA
Raimon en concierto. FOTO: MANOLO GARCÍA

Raimon, el que vino del silencio y desafió al viento, deja los escenarios. Mayo -mes en el que cantó en Madrid un 18- ha sido elegido para decir adiós, un hasta siempre. En el Palau de la Música de Barcelona.

'Al vent' (1959). 

Las despedidas siempre encierran una carga de tristeza, máxime si se sabe que no habrá una segunda oportunidad. Un reencuentro. Es el caso del adiós de Raimon (Xàtiva, 1940) con doce conciertos de despedida, de los que ya ha ofrecido tres y le restan otros nueve (los tres próximos viernes, sábados y domingos de mayo), en el Palau de la Música de Barcelona.

Intentar resumir 56 años de carrera musical en un recital de dos horas es imposible.Raimon, dicen, ha preparado para la ocasión, con el cuarteto del que se hace acompañar desde hace lustros, 50 canciones (de las que cada noche elegirá 35 o 36) , con las que pretende dar una visión de su evolución y, de paso, satisfacer a sus seguidores. Tarea imposible, a pesar de la generosidad del artista. 

En el recital del sábado 6 no faltaron 'Som';  'Quan jo vai nàixer'; '18 de maig a la Villa'; 'T'he conegut sempre igual'; 'Si miraves l'aigua'; 'He passejat per València, sol'; 'Punxa de temps' (con La Internacional canturreada por lo bajines); 'Indesinenter'; 'No el coneixia de res'... Los poemas musicados de Salvador Espriu, Ausiàs March o Anselm Turmeda. Con la versión catalana de  'Te recuerdo Amanda', de Victor Jara, Raimon dio la impresión de emocionarse más allá de lo esperado. Tal vez por la carga del momento y de los recuerdos acumulados, a pesar de que en el concierto supo intercalar temas aparentemente más frívolos, como 'Bella, de vós só enamorós', de Joan Timoneda; 'Elogi dels diners', de Amselm Turmeda; o el swing de 'Soliloqui solipsista'.

Raimon durante uno de sus conciertos en el Palau de la Música de Barcelona. FOTO: RAY MOLINARI

Con anterioridad, Raimon atacó, guitarra en mano, con los acordes de una canción, y se detuvo... 'No, no era esa la que quería tocar ahora", dijo. 'Terra negra' (dedicada a Tàpies), al poco de iniciar, no pudo continuarla... El público agradeció que un profesional de la experiencia y talla de Raimon mostrara sus sentimientos. Él y los asistentes eran conscientes de que no era un recital más, aunque como siempre, Raimon estuvo pletórico, dominando en todo momento el escenario, con su personalísimo grito. Directo en los temas breves -'Som' es un buen ejemplo- y en los más largos, en los que la voz se viste con delicadas armonías y dos guitarras (Joan Urpinell y Miquel Blasco), un contrabajo  (Fernando Serena) y un clarinete (Pau Domènech).

Raimon -pierna derecha sobre la silla, abrazado a su guitarra- cerró los bises con los himnos 'Diguen nom' y 'Al vent' (escrita en 1959 y cantada con el acompañamiento del contrabajo). Los dos clásicos coreados como sucede siempre por el público, que -como el resto de días- abarrotaba el Palau, y que volvía a sentirse protagonista en un concierto del cantautor de Xàtiva, aunque en esta ocasión -por la despedida- desearía no serlo. Con una gran ovación y todo el teatro puesto en pie finalizó la histórica velada.

Ramon Pelegero i Sanchis -nombre de Raimon- hace tiempo que forma parte de la historia de la 'Nova Canço', de la Música, de la Poesía, de la Resistencia...

'Al vent' (2017).

No hay comentarios