El público de las Moreras durante el concierto de Saratoga. FOTO: J. O.
El público de las Moreras durante el concierto de Saratoga. FOTO: J. O.

El miedo y los nervios amenazaban por lo gris del cielo y las previsiones más catastrofistas ante las tormentas de esta semana, pero parece que la música y la fiesta ahuyentaron las lluvias. Alrededor de dos millares de personas se acercaron al escenario de la playa que el viernes acogió el concierto de Corizonas, disfrutando de una gran tarde-noche de cultura en la calle organizada por la Asamblea Popular de Fiestas y el Ayuntamiento de Valladolid para las fiestas de San Pedro Regalado.

Momento de la obra de TNT. FOTO: J. O.
Momento de la obra de TNT. FOTO: J. O.

“Aquí el pueblo manda, el pueblo decide”, señalaban en la fantasía de la obra ‘Érase una vez un rey’ representada por la salvadoreña Asociación Tiempos Nuevos Teatro (TNT) que fue la encargada de inaugurar el escenario de la playa vallisoletana. El texto es chileno, escrito al calor de la Unidad Popular de Salvador Allende, y hace una crítica casi a modo de fábula con aires de clown al poder y sus corruptelas. Las caras de los espectadores, que agradecieron esta variedad en la propuesta artística del festival, delataban su satisfacción y entraron rápidamente al trapo de la propuesta que les brindaban desde el escenario. Al finalizar la obra tuvieron unas palabras de agradecimiento por la invitación, celebrando el espíritu comunero que han podido vivir en esta visita y compartiendo el abrazo traído desde su tierra El Salvador.

De Perdidos al Trío. FOTO: J. O.
De Perdidos al Trío. FOTO: J. O.

“Somos De Perdidos al trío, hoy con dos más de regalo”, así se presentó la banda vallisoletana que abrió los conciertos en el escenario de Moreras. El grupo está en constante evolución y la batería de Olmo Vera, con quien esperan poder seguir contando en sus próximas actuaciones, aporta una sonido aun más jazzi y les va como anillo al dedo. Tras el teatro y una vez retiradas las sillas el público se fue acercando tímidamente a las primeras filas ante la interesante propuesta que desplegaron sobre el escenario. Mucho más que jazz o soul, la música de De Perdidos al Trío es una bocanada de aire fresco ejecutada con maestría y ahondando en estilos poco comunes en el cada vez más ecléctico panorama local. Destacaron que eran la única banda con presencia femenina del cartel, animando y reclamando mayor visibilización y participación de mujeres en la música, remarcaron el mensaje que acompañaron con las versiones de 'I Want to Be Evil' de Eartha Kitt o ‘Antipatriarca’ de Ana Tijoux, además de temas propios como ‘No fear’ que ya empiezan a ser coreados y conocidos por el público.

Concierto de Free City. FOTO: J. O.
Concierto de Free City. FOTO: J. O.

Los también vallisoletanos Free City fueron los encargados de ir subiendo la temperatura en la incipiente noche con su sonido punk rock. Con descaro y disfrute ofrecieron un gran concierto dejando constar la enorme ilusión que sentían por poder compartirlo con sus fieles en el público y entre ellos mismos. Con orgullo y garra desgranaron su repertorio acompañado por los bailes, saltos y empujones del público que empezaba a abarrotar la pista coreando sus temas más conocidos como ‘Volveremos a nacer’. Como es habitual en sus conciertos, los pogos se multiplicaban llegando a abrir el público en dos filas que terminaron colisionando al frenético ritmo de la banda.

El concierto de Saratoga se hizo esperar mientras entre el público no cabía ya un alfiler. Son una de las bandas históricas del metal estatal, un grupo de referencia para más de una generación que con cierta nostalgia recordaban a la perfección sus canciones. Bombos y cajas atronadoras, riffs de guitarra infinitos, agudísimos gritos y cuernos por doquier, el heavy tomó por algo más de una hora la playa. El show está cuidado a la perfección, con todos los clichés del metal clásico que hizo las delicias sobre todo del público de las primeras filas que encaramado a las vallas lo dio todo.

Sección de vientos de la Rude Band. FOTO: J. O.
Sección de vientos de la Rude Band. FOTO: J. O.

La lluvia respetó la fiesta, salvo algún tímido intento de empapar al público que no fue más allá de un leve chispeo. La Rude Band de Juantxo Skalari subió para encargarse del fin de fiesta con su bailable espectáculo de ska y rocksteady. Skalariak es un emblema entre los grupos del género y sus canciones ya himnos como ‘Skalari Rude Klub’ o ‘Jaia’, que Juantxo invitó a bailar “como si fueran Sanfermines”. Entre proclamas por el poder popular y la lucha de los pueblos, al finalizar el concierto, entre bengalas, pendones castellanas y banderas venezolanas, desplegaron una pancarta que revindicaba “Valladolid con la revolución bolivariana”, lo que sirvió de preámbulo para encarar los bises y el fin del concierto.

Los actos de celebración de las Fiestas de San Pedro Regalado abarcaron todo el día, con misa en El Salvador, diferentes actividades infantiles o bailes organizados Amigos del Folclore de Valladolid en Portugalete y la Acera Recoletos. Durante todo el domingo seguirán, con el mercado castellano de San Pablo, las rutas teatralizadas entorno a José Zorrila hasta la simbólica retirada del pañuelo a San Pedro Regalado al final de la jornada

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

Compártelo, apoya el proyecto

ÚltimoCero | Hazte cómplice HAZTE CÓMPLICE

No hay comentarios