Juan Carlos Luque junto a parte de su obra en el bar Puerto Chico. FOTO: Jorge Ovelleiro
Juan Carlos Luque junto a parte de su obra en el bar Puerto Chico. FOTO: Jorge Ovelleiro

Hay artistas que de cada trazo elaboran una fantasiosa historia de inspiración metafísica, y otros que utilizan las artes plásticas como una forma más de expresión, como quien esgrime un argumento sin palabra alguna. Hay quien no sabría explicar siquiera por qué agarraron el pincel. Juan Carlos Luque siente el dibujo como una parte inherente a su vida, ni siquiera atina a especificar el momento en el que empezó a pintar, oficio que ha desarrollado de forma autodidacta.

Las paredes del bar Puerto Chico albergan desde el 6 de junio una selección de la obra de Juan Carlos Luque entre grabados y pinturas, bien a óleo, bien a acrílico. Desde 2007 se emplea únicamente como pintor, grabador y en la edición de sus propias obras después de quince años de compaginar su actividad puramente artística con las ilustraciones, infografías o caricaturas en distintos medios y revistas de Valladolid, Madrid, Palma de Mallorca o Barcelona. Trabajo que desarrolló con gran reconocimiento de sus compañeros hasta que las divergencias con la línea editorial de su periódico le hicieron decir basta y tomar otra senda.

Parte de la exposición en el bar Puerto Chico. FOTO: Jorge Ovelleiro
Parte de la exposición en el bar Puerto Chico. FOTO: Jorge Ovelleiro

Sus obras abordan temáticas dispares y, al igual que con la técnica, va de unas a otras según le pida el cuerpo. Por ejemplo, en su óleo ‘Parado’ retrata a una persona sentada en un banco de un barrio obrero cualquiera de Valladolid, rodeado de jardines y columpios, con la intención de mostrar que detrás de un parado hay más que la falta de empleo, afecta también a su familia o su comunidad. En ‘Verano español’ muestra la que desgraciadamente es “la cantinela de todos los veranos”, el monte ardiendo detrás mientras estamos de vacaciones: “cualquier día cuando estemos echándonos una siesta nos vamos a levantar chamuscados”, bromea irónicamente Luque. Es un obra de muy reciente creación en la que hay incluso una referencia a los ‘Sueños Ahogados’ que se representaron en la playa de las Moreras recientemente con los cuerpos tumbados en recuerdo a los millares de fallecidos en el Mediterraneo buscando refugio, en este caso en las figuras que yacen tendidas en el césped.

Su colección de grabados es más extensa y la selección que se expone abarca épocas y temáticas muy dispares dentro de la obra de Juan Carlos Luque. Cuerpos desnudos hechos de sombras y trazos crudos sobre fondo blanco protagonizan algunos de ellos, como ‘Conectados’ que critica “la cantidad de tonterías que hay en internet”, explica el autor. Todos ellos se podrán disfrutar en el bar Puerto Chico de la vallisoletana calle Nicasio Pérez hasta el próximo 2 de julio.

Algunos de los grabados expuestos de Juan Carlos Luque. FOTO: Jorge Ovelleiro
Algunos de los grabados expuestos de Juan Carlos Luque. FOTO: Jorge Ovelleiro

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