Primeras filas del público de John Newman en la Plaza Mayor el pasado año. FOTO: J. O.
Primeras filas del público de John Newman en la Plaza Mayor el pasado año. FOTO: J. O.

Hay quien creía que el chollo del mercado pop con los Ayuntamientos acabó con la llegada de la crisis. Nada más lejos. También hubo esperanzas en que el nuevo equipo de gobierno, tras veinte años de 'Pantojas, Chenoas y Bisbales', diera un vuelco a la programación de la Plaza Mayor en las Ferias y Fiestas. Ni por asomo. Los espejismos de nombres como León Benavente o La Maravillosa Orquesta del Alcohol en 2016, o Arizona Baby y Ángel Stanich el anterior, incluso los más que veteranos Celtas Cortos que son un estandarte de la música vallisoletana, han quedado como anecdóticos imponiéndose los productos musicales fruto del negocio que, con la cultura como excusa, se traen las multinacionales discográficas, las radiofórmulas y sus promotoras. ¿Criterios musicales? Para qué si el mercado dicta lo que gusta y lo que no.

Lo que es más sorprendente aun es que tres de los grupos protagonistas del cartel de Fiestas en la Plaza Mayor han pasado ya por los escenarios de Valladolid en esta primera mitad del año. No hay duda de que el público de Morat estará encantado de volver a verlos en directo aunque acaben de gastarse veinticinco euros en su actuación el pasado 18 de marzo en el LAVA. Caso similar al de Jarabe de Palo que pasó con su ‘50 Palos Tour’ y al mismo precio por el Auditorio Miguel Delibes hace escasas semanas, el 4 de junio, o Rosana que se subió a las tablas del Teatro Carrión el pasado 28 de abril.

Final del concierto de La Maravillosa Orquesta del Alcohol ante una abarrotada Plaza Mayor. FOTO: G. F.
Final del concierto de La Maravillosa Orquesta del Alcohol ante una abarrotada Plaza Mayor. FOTO: G. F.

Grupos como La Oreja de Van Gogh con ‘El 28’ allá por el 98 o Jarabe de Palo con ‘La flaca’ en el 96 han marcado la adolescencia o juventud de muchos, mismo año en el que Rosana encandiló a todo el mundo con ‘El Talismán’. Qué decir de unos históricos como el Dúo Dinámico con himnos casi revolucionarios como ‘Resistiré’ o Los Planetas, grupo que mientras los anteriores copaban las radiofórmulas en los 90 eran ya los estandartes del panorama independiente. A excepción de Morat que irrumpieron en las radios hace un par de años y David Otero que se dio a conocer con El Canto del Loco poco después, es un cartel que bien podía haber copado titulares en el 2000. Diecisiete años después, teniendo en cuenta la riqueza, calidad y diversidad de las bandas que hoy en día giran por el Estado español, el plantel es un anacronismo más de los que ya estamos acostumbrados a vivir en Valladolid.

Aún hay mucho programa por desgranar hasta septiembre, hay que saber qué ofrecerán los colectivos locales o peñas que en los últimos años han sido la alternativa para quienes quieren huir de las caducas propuestas que protagonizan la programación oficial. A la espera de otros dos grandes nombres y saber qué bandas locales serán las encargadas de abrir los conciertos en la plaza, el cartel da pocas esperanzas.

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