Participantes en el Samba Embora 2017 en Tudela de Duero. FOTO: Jorge Ovelleiro
Participantes en el Samba Embora 2017 en Tudela de Duero. FOTO: Jorge Ovelleiro

El circuito de festivales samberos es una de esas joyas desconocidas del panorama cultural veraniego para el gran público, aunque para los apasionados del género citas como la del Samba Embora son ineludibles. La séptima edición del encuentro nacional de batucadas, que organiza La Torzida, ha congregado este fin de semana en Tudela de Duero a alrededor de 250 inscritos, a los que se han sumado además vecinos de la localidad vallisoletana y alrededores.

¿El secreto? La conjunción de conciertos, pasacalles, talleres y otras actividades complementarias, haciendo que la percusión y la música brasileña conviertan, por unos días, Tudela de Duero en Bahía. Todo bajo la batuta del equipo de La Torzida que, por séptimo año, coordinan el encuentro de forma voluntaria. En esta edición han participado Zumbalé, Hakuna Ma Samba y Baturkana desde Madrid, Bloco Iguazú de Vitoria-Gasteiz, Los Gurús de Aranda de Duero, Samborejo y Estrela do Sul de Córdoba, además del bloco vallisoletano.

Durante la semana los más jóvenes de Tudela han podido acercarse al mundo de la percusión con el taller Batuchiqui para menores de 14 años, además del juvenil, también de iniciación, impartido por Antonio Monedero la tarde del viernes. Dicho taller dio el pistoletazo de salida a la programación del Samba Embora, que se completó durante la noche con las actuaciones de La Torzida Show y Zumbalé Elektrik Band, que congregaron a cientos de personas en el recinto del Bailadero hasta que la fiesta se trasladó al campo de fútbol de las instalaciones deportivas 'Los Palacios', donde también se ubicaba el pabellón deportivo y la zona de acampada que sirvieron de zona de descanso para los asistentes.

Ya de madrugada arrancó una de las tradiciones más arraigadas de estos encuentros: el Bloco Zombie. El momento en el que, para saciar las ansias de percusión de los más trasnochadores, los instrumentos empiezan a aparecer formando una improvisada batucada hasta bien entrada la mañana del día siguiente. Esta actividad formaba parte de la programación alternativa que la organización había preparado bajo el nombre de Samba Embolao, que contaba además con natación desincronizada, concurso de Sambarriga e incluso un taller de cortar jamón, acompañado de una serie de pruebas para conseguir puntos y hacerse con el título de la Yinkana Sambera.

Durante la mañana del sábado tuvieron lugar los talleres de afro-bahiano y samba enredo, también conocido como carioca, y danza afro-brasileña, donde los participantes, ya iniciados en el mundo de la percusión, pudieron profundizar en cada una de las disciplinas de la mano los expertos que los impartían. Tras la comida, llegó el momento de los más pequeños con el pintacaras y la yincana infantil, que culminaron con la muestra de lo aprendido en el taller de la Batuchiqui durante la semana.

Uno de los momentos grandes del festival se vivió durante la tarde del sábado con el Sambódromo, en el que las distintas agrupaciones desfilaron en pasacalles atravesando Tudela de Duero. Encabezados por los anfitriones, los cinco blocos participantes mostraron sus distintos estilos y formaciones, una excelente oportunidad para descubrir otras batucadas y sonidos más allá de los que nos tiene acostumbrados La Torzida en Valladolid. Los Gurús, Samborejo, Baturkana e Iguazú recorrieron la Calle Mayor, desde Plaza España hasta la Calle 1 de Mayo, donde cerró la fiesta el grupo Estrela do Sul, los más aclamados y rompedores como representantes del ‘maracatú’, un peculiar ritmo originario de Pernambuco en plena época de esclavitud afrobrasileña.

Los conciertos de la noche del sábado comenzaron con los madrileños Hakuna Ma Samba. Mucho más que un grupo de percusión, ofrecieron un sobresaliente espectáculo en el que fusionan el clown o el hip-hop con la samba. Dejando boquiabiertos tanto a sus seguidores como a quienes los veían por primera vez, terminando su espectáculo mezclados entre el público para hacerlo bailar y disfrutar con su frenético ritmo. En lo que se preparaba el siguiente concierto, apareció en escena la Escola 2, dirigida por Miguel Jerez, lo que podría denominarse como la cantera de La Torzida, dejando claro con su espectáculo que en Valladolid hay batucada para rato.

El último concierto del Bailadero de Tudela de Duero fue a cargo de a formación de escenario de Samborejo. La banda cordobesa que suma, además de la percusión, la guitarra, el bajo, los teclados y la voz para desgranar un repertorio de música brasileña bien conocido por el público sambero, acompañado por los bailes y las coreografías de las primeras filas. Igual que el día anterior, la fiesta se trasladó al campo de fútbol donde los instrumentos volvieron a hacer su aparición durante la madrugada protagonizando una jam session de música brasileña que se alargó hasta el amanecer.

Durante el medio día del domingo, y como cierre del festival, un gran pasacalles volvió a recorrer la calle Mayor de Tudela con el Sambódromo de Talleres, en el que desfilaron todos los participantes en las formaciones del sábado. La brasileña Lizandra Duarte fue la responsable de la danza afro-brasileña que acompañaba a la formación de bahiano que dirigía Lupita Aina. Cerrando el desfile iba el grupo de samba enredo, dirigido por el mestre brasileño Chris Quade, que contagiaron su enérgico ritmo a toda la comitiva que seguía a la formación.

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