Escultura de Rubén Polanco, dibujos de humo de Marcos Isamat y, al fondo, instalación de Félix Orcajo. FOTO: El Huerto del Tertuliano

Coincidiendo con las fiestas de Fuente Olmedo, la pequeña localidad situada en plena ruta del Mudejar a medio camino entre Valladolid y Madrid, tendrá lugar la inauguración de ‘Mera Coincidencia’, una singular exposición en El Huerto Del Tertuliano, un espacio dedicado a la convivencia con el arte contemporáneo en un entorno rural. La exposición formará parte de la programación de las fiestas del pueblo y se inaugurará el viernes 28 a las 20 horas en el espacio situado a pocos metros de la plaza donde se dará el pregón a las 19 horas.

Después de ‘Arder. Notas a la meseta’ hace unos meses -exposición de Eloy Arribas y Juliá Panadés, comisariados por Marta Álvarez-, esta exposición se ha preocupado por mirar cautelosamente esta parte de la meseta y en consecuencia ha encontrado cinco artistas de perfiles muy dispares que están trabajando allí: Marta Alonso Berná, dibujante empedernida creadora de la novela gráfica Recuerdos de Perrito de Mierda (2014); Marcos Isamat, Doctor en Genética Molecular por la Universidad de Cambridge, prepara una exposición sobre los decadentes museos departamentales; Félix Orcajo, vive y hace su obra en una antigua estación ferroviaria situada en Olmedo; Rubén Polanco, ha realizado escenografías, decorados y obras para el cine, la televisión, Cristina Iglesias o Juan Muñoz, se interesa por las confusiones entre dimensiones temporales; Susana Villa, que desarrolla su carrera de pintora también en Nueva York, produce una obra feminista con carácter de denuncia.

Patio de El Huerto del Tertuliano. FOTO: JAVIER P. MIÑAMBRES
Patio de El Huerto del Tertuliano. FOTO: JAVIER P. MIÑAMBRES

MERA COINCIDENCIA

Si nos enamoramos, es de coincidencias. Las historias cobran sentido cuando se fundan en relatos sorprendentes, como los encuentros en la misma esquina al cruzar una calle o las fechas de nacimiento exactas. Cuánto de lo que somos se debe a una pura casualidad: a haber clavado nuestra tienda de campaña al lado de quién luego será nuestro mejor amigo, y haber leído en una sala de espera el artículo de difusión que nos dirá la profesión que vamos a ejercer. En realidad, estos hechos se deben la probabilidad y la importancia que les otorgamos procede de nuestra inmensa falta de memoria, pues olvidamos todo lo que no coincide. También, es terrorífico asumir que no haya más; que no existan fuerzas intangibles originarias de todo la marabunta de acontecimientos que nos configuran. Pensar que no contamos con el flotador de un destino y que El Sentido es pura argumentación…

Sin embargo, hay algo hermoso a reconocer en las historias de coincidencias. En último término, ellas proceden del deseo: de estar disponibles. Encontramos porque miramos y vemos porque anhelamos. De ahí que rezar nunca sea en vano. Que cinco artistas se hayan visto unos a otros en una localidad remota y en una época de éxodo rural es bastante impactante y bien vale una celebración. Animo a entender la exposición Mera Coincidencia como la alegría de esta confluencia.

Animo también a seguir el ejemplo de Marta Alonso Berná, Marcos Isamat, Félix Orcajo, Rubén Polanco y Susana Villa y pasear por HdT registrando sincronías. Si estamos atentos, en todas las piezas hay folklore, tinieblas, ironía y simpáticos gestos de desesperación.

"¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico." Rayela, Capítulo I, Julio Cortázar

Esther Gatón

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