Publico del Sonorama durante el concierto de Nacho Vegas. FOTO: Jorge Ovelleiro

“Estamos aprendiendo con vosotros” repetía una y otra vez Javier Ajenjo, director de Sonorama Ribera, en cada intervención para responder ante las numerosas críticas que iban recibiendo. La problemática era previsible ante la progresiva masificación del festival que empezó modestamente en 1998 y este 2017 ha congregado a un total de 75.000 personas, con todos los abonos y entradas de día agotados. Son loables los esfuerzos de la organización por ir solventando cada inconveniente, aunque el público esperaba más previsión que explicaciones por parte del festival, conocido por el buen trato que dispensa tanto al público como a los artistas que en él participan.

Este año la programación se ha extendido del miércoles al lunes, aumentando también el número de escenarios con cuatro espacios en el interior del recinto y otros siete repartidos por Aranda de Duero, por los que desfilaron más de 250 bandas. Soberbio despliegue de profesionales en todos ellos y un cartel inabarcable que anunciaba numerosas sorpresas. Las primeras llegaron durante la mañana del jueves en el mítico escenario de la Plaza del Trigo con Mikel Erentxun, al que siguieron los vallisoletanos Arizona Baby. La estrecha relación de la banda y el festival, con un demostrado cariño mutuo, hicieron que la sorpresa fuera doble, ya que por primera vez pudimos ver a Arizona en eléctrico. Javier Vielba al bajo y la voz, Rubén Marrón a la guitarra y Guille Aragón a la batería se dieron el gustazo de interpretar un repertorio formado por temas clásicos del rock, además de otros propios como 'The Truth' o 'Shiralee'. Contaron con una invitada de excepción, Nina, cantante de Morgan, banda encargada de abrir el escenario al mediodía, y tuvieron un bonito detalle al dedicar su versión de ‘Molly's Chambers’ a Sergio, backliner de Arizona Baby y cantante de The Levitants, quienes llevan desde hace años haciendo suyo este tema de Kings Of Leon en sus directos, como el que ofrecieron la edición anterior de Sonorama.

La programación de la tarde arrancó a las siete con el directo de Polock, seguido de Nacho Vegas, uno de los más esperados que hizo al público acercarse a primera hora. Sobre gustos no hay nada escrito, pero no deja de resultar chocante encontrar a Andrea Levy, fan del cantautor y diputada en el Parlamento de Cataluña del Partido Popular, cantando las canciones del asturiano, conocido por el contenido político y reivindicativo tanto de sus canciones como de sus actuaciones, habiendo colaborado, entre otras entidades, con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Uno de los grandes momentos que auguraba el festival era el concierto 20 años de Sonorama, con el que desfilaron, pasadas las nueve de la noche, una gran representación de la escena nacional de estas últimas dos décadas. Todo capitaneado por polifacético músico y productor Charlie Bautista a la guitarra, con Alex Moreno en la batería, Adrian Bartol bajo y Sergio Valdehita teclados, sirviendo como banda de base para los artistas que se sucedieron interpretando cada cual un tema. Arrancó Second con su ‘Rincón exquisito’, al que siguió el aclamado Mikel de Izal. Gabriel de Shinova hizo una coreadísima versión de ‘Emborracharme’ de Lori Meyers, después La Habitación Roja, Niños Mutantes o Mikel Erentxun interpretaron sus respectivos singles. Lichis, de los históricos La Cabra Mecánica, interpretó una gran versión country de su popular ‘Felicidad’ y Dorian, por su lado, invitaron a Iván Ferreiro a acompañarlos, a lo que siguió el homenaje de Charly Bautista a Supersubmarina, recuperándose de un grave accidente que coincidió con la pasada edición del Sonorama.

Hicieron también un guiño a Vetusta Morla, los grandes ausentes de esta edición, tocando una parte instrumental del ‘Saharabbey Road’, a lo que siguió ‘Adelante Bonaparte’ de los ya disueltos Standstill con su cantante Enric Montefusco. WAS y Kuve tomaron el escenario para provocar la locura del público con ‘Toro’ de El Columpio Asesino, mientras León Benavente hacían lo propio con su ‘Ser Brigada’. Love of Lesbian, también ausentes como Vetusta, tuvieron su momento con la versión de ‘Planeador’ que cantó el propio Charlie Bautista. Iván Ferreiro volvía al escenario para interpretar ‘Turnedo’ a quien se sumó Xoel López en mitad de la canción, que fue el protagonista del broche final con ‘Que no’ de su proyecto pasado Deluxe, subiendo al escenario todos los artistas que participaron en el concierto para corearla y bailarla.

La jornada nocturna del jueves continuó con los directos de Loquillo, Amaral o Dorian, cuyo concierto se interrumpió en repetidas ocasiones por problemas eléctricos. Mientras tanto, en el resto de escenarios alternativos, como la carpa circo Meeting Arts o el escenario Burgos actuaron, entre otros, Enric Montefusco o Los Coronas, además de los vallisoletanos Siloé.

Si la sorpresa del jueves fueron Arizona Baby, uno de los platos fuertes de la mañana del viernes era el anunciado concierto de su frontman. El Meister presentaba por fin su proyecto en solitario en el Sonorama y lo hacía en un escenario alejado del bullicioso centro de Aranda congregando a una buena cantidad de público pese al tórrido sol. Sus jotas “remeisterizadas” hicieron bailar al público que sudó de lo lindo con los temas de Vielba, con una gran afluencia de personal vallisoletano. Interpretó unas cuantas canciones aun pendientes de publicar en su futuro disco y ya míticas de su hasta ahora único trabajo en solitario, Bestiario.

El escenario Charco, que se estrenó el pasado año, albergaba una interesante programación mestiza, con artistas de un lado y el otro del Atlántico, y contó con el sublime concierto sorpresa el viernes de Kitty, Daisy & Lewis. Sin duda un respiro ante el abarrotado centro de Aranda de Duero, aunque cada vez más gente se decanta por este espacio, con un clima agradable entre los árboles del parque de La Isla y la orilla del río.

La programación en el recinto era más que intensa el viernes, con nombres ilustres en el cartel, desde Sidecars a Iván Ferreiro o Coque Malla. Sidonie, uno de los símbolos del festival, demostraron por qué arrastran masas coreando sus canciones y enloquecen con sus divertidísimos conciertos. No se quedó atrás Leiva, quien en su momento compartiera con Ruben Pozo protagonismo en Pereza, un grupo que puso banda sonora a la juventud en la pasada década. Ahora en solitario se acompaña de una sublime banda, con el vallisoletano Niño Bruno a la batería, que arropan sus temas y suenan con una contundencia atronadora, gran colchón para la guitarra stoniana de Leiva al más puro estilo Keith Richards. Y aun quedaba más con los directos de Xoel López, Niños Mutantes o Fangoria, que precedieron al fin de fiesta que fue obra de Novedades Carminha y La Casa Azul.

La programación mañanera del sábado arrancaba, como cada día, puntual al mediodía, momento en el cual Cosmic Birds subieron al escenario de la plaza de la Sal. Los vallisoletanos, uno de los cabezas de cartel del festival Summer End que apoya últimoCero, arrancaron las legañas al público más madrugador con un excelente directo ante un imponente sol. Octubre Polar, también vallisoletanos y que también estarán en el Summer End, actuaron en el escenario Castilla y Leon precediendo a Stanich. Uno de los grandes inconvenientes del Sonorama es la cantidad de conciertos que se solapan, como ocurrió la mañana del sábado con Angel Stanich y el enorme directo de Iseo & Dodosound. El santanderino, vallisoletano de adopción, se hizo con el escenario en el que El Meister, productor y casi mentor de Stanich, había actuado el día anterior, en acústico con la única compañía de Lete Moreno, su batería. Presentó las canciones de su último EP ‘Siboney’, que sin duda ganan en el directo, y son la antesala de su segundo largo que publicará este otoño. Mientras, el escenario Charco acogía el directo de Iseo & Dodosound, para muchos, uno de los mejores directos de todo el festival.

Viva Suecia abrieron el sábado en el recinto, a quien siguió Delafé y la unión de Santiago Auserón con Sexy Sadie para recordar las canciones de Radio Futura, además de los vascos Berri Txarrak o Ilegales. Uno de los momentos que se anunciaban memorables era el directo de Lori Meyers, que además de una cantidad inagotable de singles lució un descomunal despliegue de visuales. Por desgracia los problemas técnicos fueron los protagonistas del concierto, con importantes cortes y acoples que empañaron su gran directo.

Los rumores llevaban pululando por el festival desde el primer momento, todo tipo de nombres de barajaban entre el público ávido de información respecto a quien iba a ser la “Tarta de Cumpleaños”, el regalo sorpresa del festival. Tras la prueba de sonido de la tarde ya no había dudas, todo el mundo sabía que iban a tocar Los Planetas. La banda granadina, que actuará en la plaza Mayor de Valladolid las próximas Ferias y Fiestas, hizo las delicias de su legión de fieles. Todo lo contrario que sus detractores, también numerosos, que les han llegado a consideran "la banda más sobrevalorada del pop nacional". Con su directo, el recinto se fue vaciando al ritmo de sus cadenciosos acordes, lo que muchos agradecieron con sorna ya que, tras las masificación, el espacio era más acogedor con unos millares menos de personas.

La jornada la completaron en los escenarios principales Shinova, La Habitación Roja y la última sorpresa, la más hermética, el dúo electrónico londinense Monarchy, única banda internacional que piso el recinto del Sonorama. El fin de fiesta se anunciaba potente, tras la irrupción por sorpresa de la electrónica, Eme Dj y Dj Amable hicieron su personal regalo con una sesión conjunta titulada ‘Un homenaje Sideral’ en el que siguieron recordando canciones de los últimos 20 años del festival.

Momento de la actuación de Depedro. FOTO: Jorge Ovelleiro
Momento de la actuación de Depedro. FOTO: Jorge Ovelleiro

Durante la mañana del domingo, entre el cansancio que acumulaba el público y la cantidad de gente que ya había abandonado el festival, las aglomeraciones no fueron tan sonadas como las jornadas anteriores. A excepción de la plaza del Trigo que aun guardaba una enorme sorpresa, el concierto homenaje que Sidonie, con la colaboración de innumerables artistas, hicieron a sus colegas Supersubmarina. Mientras tanto, casi escondido en la programación, tuvo lugar el sobresaliente directo de Depedro en la plaza Arco Pajarito. El que fuera un su día cantante de Vaca Azul, ofreció junto a su banda un enorme concierto entre las batallas de agua del público para combatir el calor y los gritos atronadores de “escenario principal” que reivindicaban la presencia de Depedro en un espacio y una hora protagonista en el festival. Por sorpresa, ante la ausencia del mítico locutor Jesús Ordovás, el estrambótico Paco Clavel fue el dj encargado de continuar la fiesta, ataviado con una boa de plumas con los colores de la bandera republicana y un broche de ganchillo también tricolor, entre innumerables complementos.

Paco Clavel. FOTO: Jorge Ovelleiro
Paco Clavel. FOTO: Jorge Ovelleiro

El festival no quería acabar y la noche del domingo albergaba una de las propuestas más polémicas y sonadas de esta edición, el concierto de Camela. El escenario de la zona de acampada fue el recinto elegido para su directo, previsto para la media noche, aunque de nuevo los problemas técnicos tuvieron que retrasar la programación durante una hora. Más de 8.000 personas aguantaron hasta el último momento para no perderse esta actuación, muy especial también para Camela que es la primera vez que formaban parte del cartel de un festival, pese a llevar con su tecno-rumba desde principios de los noventa.

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