Sarah Moon, vestida de negro, flanqueada en los extremos por Ana Redondo y Juan González-Posada.
Sarah Moon, vestida de negro, flanqueada en los extremos por Ana Redondo y Juan González-Posada.

La concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, y la fotógrafa Sarah Moon presentaron en el Museo Patio Herreriano, la muesta 'Now and Then', obra de la fotógrafa francesa que por primera vez expone, de forma individual, su trabajo en España.

La obra de Sarah Moon, es una mezcla de intuición, de rigor y de obstinación. Un espíritu que vagabundea, una imaginación sin freno ni reposo. Pero no un rechazo sino una incapacidad total para el acomodo. Un talento que se le reconoce en todo el mundo. Ya sea imagen fija o en movimiento, dedica la misma atención al encuadre y a la luz, a la secuencia y a la música, la misma que presta a la ternura de las cosas.

En sus fotografías hay siempre una delicadeza que le es propia. No se apreciará afectación ni indulgencia en la mirada que fija en las mujeres. Y siempre se sentirá cautivada con la aparición de un pájaro, desde el fondo de los mares hasta el fin de los tiempos, que viene para mirar su ojo azul y mostrarle sus plumas.

Se suele decir que el trabajo fotográfico de Sarah Moon es un «enigma que se interpreta desde la tristeza», una frase con un leve deje romántico que aún así, no engloba la rara belleza de un estilo fotográfico construido a través de la insinuación. Lleno de simbolismos y alegorías sutiles, las fotografías de Sarah Moon resumen un tipo de percepción de lo femenino que va más allá de la simple belleza y lo transforma en un vehículo poderoso para analizar cierta alegoría estética.

Para la fotógrafa, lo bello y lo sutil elaboran un mensaje mucho más poderoso —y complejo— que la simple capacidad sensorial para cautivar. Tal vez se deba a que Sarah Moon estuvo frente a la cámara mucho antes que detrás del visor. Fue retratada por Helmut Newton, Irving Penn o Guy Bourdin, lo que le permitió conocer de primera mano las frágiles e intangibles relaciones entre la fotografía y la capacidad de la imagen para expresar elaboradas ideas estéticas.

Una de las fotografías de la muestra 'Now and Then'.
Una de las fotografías de la muestra 'Now and Then'.

Pero además, comprendió que la fotografía es una recombinación de símbolos en busca de una mirada única sobre nuestras obsesiones. Y la de Sarah Moon es sin duda lo que consideramos hermoso, ese velado misterio sobre nuestros cánones y estereotipos estéticos sobre los que reflexiona desde cierta abstracción vaporosa.

Es difícil resumir la fotografía fantástica de Sarah Moon: mas de cuarenta años de hacer imágenes han hecho de Sarah Moon una leyenda en su propia vida. Bien conocida por su trabajo comercial muy personalizado desde principios de los años 70, Sarah ha seguido investigando un mundo de su propia invención sin repetición y también sin compromiso.

Mirar las extraordinarias fotografías de Sarah Moon es comparable a mirar a través de un espejo de dos vías. La superficie del espejo se convierte en la impresión y el espectador tiene el privilegio de estar parado en el 'otro lado' mirando a través de la imagen al mismo tiempo.

Los seres vivos se vuelven tan 'quietos' y, a la inversa, los objetos inanimados, como las muñecas, se vuelven humanos y expresivos con su propio carácter inimitable, que en última instancia se reflejan mutuamente. Hay una atmósfera y una intensidad que es constantemente aparente que distingue su trabajo. 

Es también la gama de materia, lo banal, lo accesorio, y el secreto que Sarah Moon nos permite ver en una luz nueva y extraordinaria. La tendencia actual en la fotografía es hacia un método cada vez más intervencionista. Moon tiene poco placer en este tipo de creación, pero está involucrado en una búsqueda personal.

El mundo de los sueños es la quintaesencia de su trabajo. Sus imágenes nos llevan a un mundo embrujado. Cuando los hombres aparecen, sus cuadros se mueven hacia un surrealismo más perturbador y se infiere un peligroso misterio. Son fotografías en las que lo raro y lo inusual enfrentan la realidad ordinaria.

Ana Redodo, entre Sarah Moon y la comisaria de la exposición.
Ana Redodo, entre Sarah Moon y la comisaria de la exposición.

Sarah Moon vs Marielle Hadengue 

Su verdadero nombre es Marielle Hadengue, es una fotógrafa que nació en 1941 el seno de una familia judía en Francia y que, debido a la guerra, tuvo que huir y asentarse en Inglaterra. Su padre era francoamericano y su madre alemana-argelino-francesa, "todos mezclados, todos judíos".

En Inglaterra estudió dibujo. De 1960 a 1966 ejerció la profesión de modelo y recién el 1970 empezó a sacar fotos. Se hizo famosa con su campaña publicitaria para Cacharel. Dada su experiencia como modelo, su trabajo en moda supo mostrar a las mujeres bajo un ángulo siempre particular. Las miradas y las actitudes que capturó dejan ver cierta complicidad que la distingue de los fotógrafos hombres de la época.

Actualmente reside en Francia, y ha desarrollado su carrera profesional en diversos países del mundo. Su nombre  se ha vinculado con las grandes publicaciones del mundo de la moda, siendo una habitual de Vogue en muchas de sus ediciones internacionales.

Una parte importante del estilo de Sarah Moon ha sido el uso continuo de películas Polaroid, y el tratamiento personal de los positivos para obtener un tipo de fotografías que tuviesen un aspecto de haber pertenecido a tiempos pasados.

Todas estas variables han configurado la estética de la fotógrafa Sarah Moon tanto en su trabajo comercial como en su obra. En la actualidad sólo se dedica a la realización de su trabajo personal. No hay diferencia alguna entre las estéticas usadas para sus trabajos de moda y las de su trabajo personal. Sarah Moon es una autora con personalidad propia y sus imágenes son inconfundibles e identificables. 

La metáfora, el misterio, el surrealismo, los sueños, y un determinado tipo de mujer, forman el universo de Sarah Moon, y todas estas características se repiten de una forma constante en su obra.

Empezó a hacer fotos de la manera más casual: alguien le prestó una cámara y mientras esperaban entre sesiones de fotos, Moon montaba la suya propia tomando retratos de sus amigos, que también eran modelos. En poco tiempo, estaba creando imágenes llenas de nostalgia para la firma Biba y, después para Cacharel.

Más adelante llegarían Chanel, Dior, Comme des Garçons y Sonia Rykiel. Aunque sus primeras fotos están influidas por Guy Bourdin, el tono de Moon ha girado hacia la estética del expresionismo alemán, el cine de los años treinta y el trabajo de artistas plásticos como Delacroix. 

En la temática de sus obras hay referencias constantes a la memoria, la muerte, la infancia, la feminidad y la soledad. Moon ha experimentado también con el cine, rodando varios cortos y documentales.

Su obra ganó el Infinity Award del International Center of Photography en 1985. Ante una mujer aparentemente bella, pero de rostro borroso, sólo se puede sentir la necesidad de querer desvelar su cara. Sus imágenes resultan inquietantes e inspiran misterio, parecen sacadas de un álbum viejo. Sin embargo, no son tan antiguas, ya que sus imágenes estaban estropeadas, rayadas o ennegrecidas como recurso.

En el laboratorio utilizaba técnicas manipulativas de la imagen, como la solarización o el virado al sepia, además de realizar fotos en Polaroid, crea imágenes con una atmósfera retro pero donde al leer la imagen, a veces puede generar en el espectador cierto desasosiego o transporte a tiempos inmemoriales.

La atmósfera que crea en sus imágenes determina un ambiente irreal y a veces en entorno surrealista. Cuando habla de su trabajo, confiesa que no le gusta el retoque, que la belleza no lo necesita. Pero no sólo se fija en el rostro, igual de importante puede ser la curva de un cuello, el balance de las caderas, el gesto de una mano.

Sarah Moon no es únicamente fotografía de moda, es sólo una pequeña parte de su obra. Su fotografía refleja una visión. Es una nostalgia dulce, algo etéreo, como una sensación, el breve instante en que se produce la belleza. Inquietante, conmovedor.

Como fotógrafa de moda trabajo para las publicaciones de referencia -Vogue, Elle, Harper 's Bazaar, Marie Claire - y destacó por la creación de escenografías y la complicidad que lograba con las modelos.

En 1979, dejó los trabajos puramente comerciales y comenzó a realizar obras más introspectivas y puramente artísticas, aunque siempre dota- das de una profunda belleza y elegancia. Moon se casó con el visionario editor y comisario de exposiciones francés Robert Delpire y desde 1985 se ha concentrado en su galería y sus exposiciones. También ha experimentado con el cine, rodando varios cortos y documentales, incluso se ha atrevido con un video pop de Khaled’s Aïcha, llegando a ganar el Infinity Award del International Center of Photography en 1985.

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