Bobby Gillespie lider de Primal Scream anoche en la Plaza Mayor. FOTO: J.O.
Bobby Gillespie lider de Primal Scream anoche en la Plaza Mayor. FOTO: J.O.

Una de las apuestas más llamativas del cartel de este año en la Plaza Mayor era la presencia de Primal Scream, el gran nombre internacional con el que el gobierno municipal sorprendió a la ciudad cuando anunciaron el cartel definitivo de fiestas. En la línea del británico John Newman el pasado año, con la pretensión de incluir en la programación un nombre anglosajón, el grupo escocés ha sido la apuesta de esta edición.

Siloé, proyecto liderado por el vallisoletano Fito Robles, fueron los encargados de abrir la noche en la Plaza Mayor. La banda, que cada vez tiene más pulida su propuesta y encandila a un número mayor de seguidores, lució un espléndido directo con un gran sonido que demuestra la calidad que destila el Pisuerga cuando recibe los apoyos oportunos. Pero, aunque los entrantes eran sabrosos, el plato fuerte estaba por llegar, el escenario se ponía a punto para Primal Scream.

Su peculiar cantante, Bobby Gillespie, miembro fundador del grupo junto al guitarrista Andrew Innes, apreció en escena acaparando todas las miradas. Sus llamativas maneras, sus ojos entre abiertos con la mirada al infinito y sus palmas cadenciosas lograron, contradictoriamente, contagiar al público que lo seguía encantado. Un soberbio juego de luces hacía el resto, trazando formas en el aire desde la espalda de la banda, dando signos de que, más allá del estilo, el despliegue y la maestría en la iluminación recordaban que era el espectáculo de una banda con más de 30 años sobre los escenarios.

Sin duda los fieles de la banda disfrutaron de lo lindo, en plena Plaza Mayor viendo, como concierto destacado de las fiestas, ante un grupo histórico del rock anglosajón. El ambiente en las primeras filas era incluso familiar, sin empujones ni aspavientos excesivos, quizás por el cansancio acumulado ante más de una semana de ferias o por lo poco que en ocasiones la música invitaba a moverse, más allá de las palmas y coros en un divertido inglés de provincias. No obstante, la plaza estaba lejos de presentar el lleno absoluto ante la llegada de Primal Scream que se pretendía, poco más allá de la estatua del Conde Ansúrez, el panorama estaba más que despejado. La gente conocía el nombre de la banda, pero eran contadas las personas que atinaban a decir una sola canción del grupo escocés.

Por momentos, Gillespie parecía que se iba a desplomar sobre el escenario, mientras sus compañeros de banda alargaban en bucle cada uno de los temas entre el juego de luces y sonido. Con sus inseparables maracas en la mano, pedía constantemente la colaboración del público, hasta reclamar, insistentemente incluso, el absoluto silencio de la plaza para cantar en solitario y alcanzar otro subidón efectista. Para una parte del respetable, los Primal pasaron sin pena ni gloria por la ciudad, para otra, al igual que sucediera el viernes con Los Planetas, era una fecha memorable al poder disfrutar de este directo en la plaza grande de su ciudad. Es loable el esfuerzo por salir del binomio de ‘Chenoas y Bisbales’ programando un grupo arriesgado con Primal Scream, pero quizás para este viaje no se necesitaban esas alforjas y no hace falta cruzar ningún mar para encontrar bandas que se salgan de la norma y den un espectáculo de primer nivel, tanto musical como visual.

Más allá de la Plaza

El sábado, como último día grande de las fiestas, antes del domingo y el cierre definitivo, estuvo bien cargado de actividades más allá de la actuación de Primal Scream. Bares como el Kafka gastaban sus últimos cartuchos de su programación canalla en la calle Arribas con el concierto de Capitán Bombay y los djs se multiplicaban entre las casetas de la Feria de Día. La Torzida había organizado también una interesante propuesta para cerrar las fiestas. Venidos desde Argentina, en plena gira española, la batucada Cafundó impartieron un taller durante la mañana y desfilaron en pasacalles desde la Plaza Mayor hasta el Campo Grande, congregando un creciente grupo de seguidores.

Actuación de Cafundó en la Acera Recoletos FOTO Jorge Ovelleiro
Actuación de Cafundó en la Acera Recoletos FOTO Jorge Ovelleiro

Uno de los eventos que con más ganas y esfuerzo se están asentando en la programación de fiestas, el Festi Dagas, también llenó de punk la noche del sábado. Apartados de las calles del bullicioso centro, junto al apeadero del barrio Belén, al final de la avenida del Valle Esgueva, organizaron por cuarto año consecutivo una programación que saciara las ansias de punk de una parte del público vallisoletano que no ve satisfechos sus intereses en la programación que diseña el Ayuntamiento, además con entrada libre y precios populares en sus barras. K y Adictos, Bajo Sospecha, Puraposse y Rat-Zinger hicieron temblar las vías desde las nueve de la noche hasta bien entrada la madrugada.

Rat-Zinger durante su actuación en el Festi Dagas. FOTO Paxky Martínez
Rat-Zinger durante su actuación en el Festi Dagas. FOTO Paxky Martínez

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