Concierto de Flor de Canela. FOTO: Jorge Ovelleiro
Concierto de Flor de Canela. FOTO: Jorge Ovelleiro

Flor de Canela ha vuelto al bar La Bici para hacer gozar al público que se ha congregado durante el vermú del domingo. El joven grupo formado en Barcelona ha visitado de nuevo el céntrico bar vallisoletano para presentar una nueva muestra de su evolución musical, que abarca estilos como el latin, el funk o el jazz, con el local repleto y entregado a las canciones de la banda.

Son un grupo ecléctico geográficamente, también en estilos o tendencias, formada por Nuria Balaguer a la voz, Xerach Peñate batería, Marta Bautista con el bajo eléctrico y Paula Vegas al teclado. Las tres primeras comenzaron juntas sus estudios en la Escuela Superior de Música de Cataluña, ESMUC, donde conocieron a Paula al cuarto año: “Nos juntábamos porque somos colegas, habíamos tocando alguna vez y surgió”, explican. “Fue como la típica idea de amigos de vamos a juntarnos y en verano hacer algo juntos, para viajar y tocar; a raíz de ahí, de un viaje y un par de conciertos, fue como más en serio y se nos fue de las manos”, relata Xerach entre risas.

Instante del concierto en La Bici. FOTO: Jorge Ovelleiro
Instante del concierto en La Bici. FOTO: Jorge Ovelleiro

Como surgen los buenos planes, la banda tomó forma de manera inesperada y encontraron un sonido conjunto. “Tenemos una fusión que casa bien con las diferentes edades”, explica Marta, “son etilos que acogen la fusión, el jazz nace de la fusión, tienes una especia que hace que te combine todo”, concluye Xerach. Desde entonces, apoyándose en sus tierras de origen, han girado por Castilla o Canarias, y esta misma semana han tocado en Madrid, en el Centro Cultural Carril del Conde, delante de cientos de personas, antes de su segunda visita a los vermús de La Bici.

En su repertorio, en el que abundan arreglos de canciones de Jorge Drexler, Calle 13 o el Kanka, cada vez tienen más protagonista las composiciones propias: “Como todas componemos, al final acabamos tocando varios estilos diferentes: latin, pop, canciones más electrónicas, algo que se acerca un poco más al jazz”, argumentan entorno a su fusión estilística. ”Lo que nos gusta lo tocamos y punto”, sentencian. Aunque siempre con el objetivo de, tanto en sus versiones como en sus propias canciones, enfocarse hacia un sonido particular que te haga identificarlo como Flor de Canela.

En Valladolid se cumple un año desde la irrupción de De Perdidos al Trío, un grupo que exploraba algunos de estos ritmos y vertientes musicales, de una forma mucho más amena y festiva, contrapuesta al encorsetamiento o elitismo del que en ocasiones adolece esta música. Dentro de esta línea se podría englobar a Flor de Canela, asiduas ya en la escena vallisoletana, en un estilo algo escondido para el gran público: “Fuera sí, pero en Barcelona sí que se mueve más, hay un montón de cantantes de pop pero con arreglos que utilizan armonías un poco más jazzeras o instrumentos más acústicos”, puntualiza Paula.

“Hay escuelas como el Taller de Músics o la Escola de Música de Sant Andreu que están potenciando a la gente joven, chavales que antes de cumplir diez años ya están tocando muy bien”, explica Nuria contrastando la realidad vallisoletana con las posibilidades formativas de la capital catalana. “La academización de la música antes iba enfocada a la música clásica, la ESMUC es de las primeras escuelas públicas de modernos, también en el País Vasco, Musikene, y de repente se abre la opción de el superior hacerlo de música moderna”, explica Xerach.

Ante la realidad patriarcal en la que la mayor parte de los grupos están total o parcialmente formados por hombres, destaca una formación exclusivamente femenina como Flor de Canela: “Cuando son cuatro tíos nadie te pregunta, la clave de que valga la pena decir que son cuatro mujeres es que no se ha buscado eso”, puntualiza Nuria. “Es verdad que somo más mujeres estudiando música, antes había muy poca probabilidad de que pasase de una forma espontanea que se juntasen mujeres”, continúa Xerach, “no solo en el mundo de la música, a nivel social también, antes estaba todo mucho más segmentado y ahora esa segmentación intentamos derribarla, al final el mundo de la música es un reflejo de lo que sucede alrededor”.

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