Público asistente a la última jornada de La Ciudad Imaginada.
Público asistente a la última jornada de La Ciudad Imaginada.

La trastienda de La Ciudad Imaginada ha estado habitada por medio centenar de personas empeñadas en generar ideas para mejorar la ciudad. Distribuidas en cinco grupos, a lo largo de tres fines de semana han barajado y descartado propuestas hasta aquilatar seis proyectos, presentados en la mañana de hoy durante la sesión de clausura de las jornadas que se han celebrado en el Patio Herreriano.

El resultado apunta a los ámbitos de la cultura, el ocio, la participación ciudadana o el reciclaje y comparten la aspiración de fomentar la colaboración entre los colectivos e iniciativas particulares ya existentes en Valladolid.

El grupo de Educación ha imaginado el «Vallacamión», un vehículo de módulos que permitiría que la oferta desplegada en sus contenedores pudiera recorrer la ciudad y la provincia. Talleres y actividades culturales, expositivas, deportivas o musicales formarían parte de una programación estable a la que se podrían sumar propuestas de los propios ciudadanos. A su lado nació la idea de la «Jugoteca»», «una biblioteca de juguetes» para cambiar hábitos de consumo y apostar por «usar frente a tener». Sería un lugar para el encuentro y el juego, con material donado por particulares y el pequeño comercio, que funcionaría también como punto de préstamo de los juguetes.

La tercera de las propuestas sugeridas, «Agora», invita a ciudadanos, colectivos, asociaciones y artistas a constituir una «asociación de asociaciones, un recolector de ideas y una red de iniciativas». Sería, según han planteado sus autores, un «espacio de mediación y empoderamiento» similar a los concejos medievales castellanos. El proyecto tendría una sede virtual en internet, para recoger propuestas, aunque sin renunciar a la aspiración de contar con una sede física.   Con distintos establecimientos colaboradores podría llevarse a la práctica «¡QUÉ ´D´ ARTE», un sistema de creación colectiva, con obras de arte inacabadas depositadas en bares restaurantes y comercios, localizables por medio de una App, para que sean completadas por otras personas. El proyecto sueña también con un espacio propio, «Comunarte», que aprovecharía un edificio en desuso y con la posibilidad de crear un festival artístico.

La recuperación de espacios preside los dos últimos proyectos presentados. «La Noria» señala el parque de las Norias como posible espacio cogestionado por colectivos de creadores, asociaciones vecinales o redes de consumo ecológico y por el Ayuntamiento. Ese espacio sin actividad podría aprovechar «una isla de casi tres hectáreas de terreno» para crear huertos urbanos y desarrollar actividades diversas. Un espacio vacío de 800 metros cuadrados al lado de la plaza Alberto Fernández, en la Rondilla, es el lugar elegido por otro de los proyectos para incentivar la participación ciudadana. En ese lugar al aire libre se instalaría el «ARTE-FACTO», una estructura móvil y adaptable a distintos usos que serviría «de estímulo para la creatividad y el ocio alternativo y participativo».

Las ideas no tienen copyright y lanzan el guante a quien quiera recogerlo: «Todos los derechos reservados a aquellas personas que quieran implicarse en su desarrollo».


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