Guille Jové y Gustavo Duch durante uno de sus recitales de Un Grito Enraizado
Guille Jové y Gustavo Duch durante uno de sus recitales de Un Grito Enraizado

Hace ya dos años que el escritor catalán Gustavo Duch y el cantautor vallisoletano Guille Jové unieron sus cuentos y canciones. Al fin recaen en Valladolid, de la mano del Ateneo Republicano, que acogerá este viernes 15 su espectáculo conjunto Un Grito Enraizado que el escritor define como “música de proximidad, un recital de kilómetro cero”.

Gustavo Duch es un trovador sin guitarra ni laúd. Con una dilatada carrera, tanto profesional como activista, en diferentes movimientos por la defensa del medio ambiente y sus habitantes, utiliza sus ensayos, artículos y cuentos como herramienta de trasmisión de estos mensajes. Así lo atestiguaba el escritor latinoamericano Eduardo Galeano con las palabras que le dedicó para su libro ‘Mucha gente pequeña’: “Desde hace mucho tiempo, leo y disfruto todo lo que Gustavo publica. Tiene el encanto de los libros escritos para niños, pero con una diferencia fundamental: sus palabras no ayudan a dormir, pero sí que ayudan a despertar”.

Sin duda, una de los pilares fundamentales de su pensamiento y trabajo es la soberanía alimentaria: “Está en el centro de mi propia vida y en mi forma de entender el mundo o por dónde se puede corregir esta situación casi catastrófica que vivimos actualmente”, reconoce el autor que desde 2011 forma parte del equipo de coordinación de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas. Para él, esta alimentación responsable y consciente significa “qué apego tenemos a nuestro territorio, a nuestras identidades”, aludiendo a la necesidad de “quitar el miedo que tenemos cada vez que alguien expresa sus sentimientos de identidad”.

Gustavo Duch. Foto: Eva Latorre
Gustavo Duch. Foto: Eva Latorre

“Somos la civilización que más desconectada está de la ecología y la naturaleza, ese es el gran elemento central de la crisis”, asegura Duch centrando en la alimentación nuestra conexión con el mundo rural, denunciando además su expolio al ponerlo al servicio de las ciudades, ampliando la lectura a nivel global: “El mundo rural de los países periféricos está al servicio de dar de comer a los países ricos”. Lo que relaciona inequívocamente con el fenómeno de la migración: “Nace de ese expolio a sus recursos naturales en favor de las grandes empresas”.

“Las feministas, con mucho tino y razón, nos hacen analizar con las gafas del feminismo, mis gafas tienen que ver con la soberanía alimentaria”, explica Gustavo añadiendo que “ojalá tengan que ver con el feminismo y esté aprendiendo de ellas”. Análogamente a estos anteojos violetas, sus gafas verdes le permite “trabajar en las respuestas, recuperar la agricultura local, el campesinado, las semillas autóctonas o los ciclos, como respuesta activista y como una propuesta de revolución”. “La agricultura es el arte o la magia de, a la vez que produces alimentos, enriquecer la tierra; es la única actividad humana donde enriquecemos en lugar de extraer”, sentencia.

Asegurando que “tus ideas no se construyen en la cabeza, se construyen en el corazón”, emplea el arte como canal de transmisión: “Creo que cuando estamos hablando de una relación con otros seres humanos, con la naturaleza, con otros seres vivos, hay que apelar al corazón, a los sentimientos”. Y es ahí donde atacan los textos de Gustavo Duch.

Junto a Guille Jové, en Un Grito Enraizado, le dan otra vuelta de tuerca a esta apelación fusionando los cuentos con el arte de la canción. “Nosotros apelamos a una música de proximidad, a un recital de kilómetro cero, de cercanía, modesto y con cosas locales, autóctonas”, explica Gustavo. Igual que la soberanía alimentaria enfrenta y da alternativas a la agricultura industrial, su recital constituye una opción responsable ante la “música industrial enlatada, masiva y globalizada”, en una sociedad donde “todo el mundo escucha lo mismo y come lo mismo”.

Tal y como expresaba Jové en las redes sociales, “después de dos años aún no lo habíamos presentado en casa y qué mejor que hacerlo un 15 de diciembre al calor de cuentos y canciones”. Será en la sede de la calle Piedad del Ateneo Republicano de Valladolid, con la colaboración de la fundación Entretantos y de Entrepueblos, desde las 20 horas del viernes, con entrada libre hasta completar aforo, donde se pueda disfrutar al fin en la ciudad de Un Grito Enraizado.

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