'Viti, Luis y Antonio junto a su primer prototipo. FOTO: Jorge Ovelleiro
'Viti, Luis y Antonio junto a su primer prototipo. FOTO: Jorge Ovelleiro

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el ser humano, a nivel global, es la cantidad de residuos que genera. Sin embargo, el modelo económico imperante ha dado históricamente la espalda a este problema y los condicionantes económicos siguen siendo la excusa perfecta para no enfrentarlo. Ante esta realidad, uniendo las inquietudes del arquitecto Luis Pastor y del polifacético Antonio Macías, nace Rec-Bag, un proyecto que denuncia el uso abusivo de bolsas de plástico dándolas una nueva vida al servicio de la arquitectura hinchable y el arte, auspiciado por el LAVA.

El proyecto Rec-Bag nace de las mentes inquietas de Antonio Macías, fotógrafo y responsable del festival de cortometrajes Rodinia, entre numerosos proyectos, y Luis Pastor, arquitecto apasionado de la arquitectura efímera y la reutilización de materiales, que desde el 16 de enero, y hasta finales de febrero, son residentes en el LAVA. A ellos se han ido sumando durante estas semanas numerosos amigos para cortar, pegar o colocar plásticos, como Víctor Rebordinos ‘Viti’, que se describe como ocioso en busca de empleo y colaborador, además de asociaciones como Ecoopera o Arte en Canal.

Interior de la estructura hinchable. FOTO: Jorge Ovelleiro
Interior de la estructura hinchable. FOTO: Jorge Ovelleiro

“Para mi, principalmente, es la denuncia del problema que tenemos en el planeta de consumo de plástico, la experimentación con la arquitectura efímera y con la arquitectura hinchable, y las instalaciones artísticas”, explica Luis como sus principales motivaciones. La idea se remonta al verano cuando, buscando un taller a “coste cero” para el festival 4 Gatos de San Pelayo, surgió la idea de las estructuras echas con plásticos. Antonio llevaba tiempo investigando en la reutilización de polímeros de otro tipo, como tuberías, y ante la llamada para preguntarle por el motor de aire que utilizan en Rodinia para su pantalla de proyección hinchable y explicarle la idea, la colaboración fue inmediata.

“Lo que se hizo fue avisar a toda la gente del pueblo que guardara todas las bolsas de plástico durante un par de meses”, relata Pastor, “la actividad salió bien muy porque todas las asociaciones que estaban allí se juntaron para hacer esto”, como Ecoopera que realizó, en la misma línea, una actividad de jardines verticales con botellas de plástico. Allí vieron que la idea funcionaba, “los niños se volvían locos”, por lo que dieron forma al proyecto para optar a la residencia en el LAVA que finalmente obtuvieron.

A base de cortar bolsas de plástico, clasificarlas y unirlas, tiene ya construida una primera estructura de dimensiones considerables, una especie de cono truncado de eje inclinado, con la que siguen experimentando: “La idea es ir añadiendo más partes, lo que nos de tiempo, e intentar cubrir el patio entero del LAVA”, pretendiendo realizar incluso actividades en su interior. La potencia del ventilador no es excesiva aunque se precise un gran volumen de aire que mantenga erguida la estructura, por lo que se puede entrar, salir y permanecer en ella con normalidad.

Planos de su primera pieza
Planos de su primera pieza

El tiempo para trabajar en el LAVA es finito, pero se prevé que el proyecto tenga continuidad. Varias asociaciones les han ofrecido diferentes vías para continuarlo, además de centros de enseñanza o gente dedicada a la cultura de forma profesional, también tienen pensado participar en distintos festivales. Han recibido sugerencias para trabajar comprando plásticos y elaborar estructuras más sofisticadas, pero lo descartan para Rec-Bag por no contemplar la componente medioambiental: “Eso no lo queremos, no le veo el sentido”, asegura Antonio. “Ya nos duele comprar cinta adhesiva”, añade Luis que se ha decantado por este método para unir las piezas frente a otros como el calor por la cantidad de energía y herramientas que necesitarían para sellarlas.

El mundo de la arquitectura hinchable, pese a ser bastante desconocido para el gran público, tiene una larga trayectoria. Ya en 1971, según relata Luis, en un congreso internacional de diseño celebrado en Ibiza crearon la Ciudad Instantánea con esta técnica. El cerebro de esta construcción era un vallisoletano, Miguel Ángel de Prada Poole, referente europeo en arquitectura neumática y Premio Nacional de Arquitectura en 1975.

Aparte de este uso de las bolsas, enfocado a la arquitectura hinchable, siguen investigando otras posibilidades, como emplear las telas plásticas que generan para estudiar su respuesta acústica, idea que surgió en el propio LAVA pensando en cómo evitar que el sonido del piano ubicado en el hall se pierda. También otras técnicas y formatos, como reutilizar ventiladores de ordenador para elaborar piezas más pequeñas.

Haciendo una estimación, llevan ya del orden de 500 o 600 bolsas, a las que hay que añadir otros plásticos como el que recogieron de la feria de artesanía de Portugalete las pasadas navidades que lamentan “estuvieron un día tirados” hasta que ellos mismos los recogieron. “Ahora mismo tendremos unidos unos 200 metros cuadrados de tela y tenemos preparado material para lo mismo o más”, aseguran mientras agradecen la respuesta de la gente reuniendo sus plásticos, además de instituciones como el Ayuntamiento o el Espacio Joven.

Reducir, reutilizar y reciclar

Las estadísticas son preocupantes, según datos de la Comisión Europea, tan solo el 7% de los 100.000 millones de bolsas de un solo uso generadas en Europa se reciclan. En países como Ruanda, Mauritania, Etiopía, Uganda o Kenia hace tiempo que empezaron una lucha contra las bolsas de plástico prohibiendo su uso. La sensibilización respecto al abuso de este tipo de materiales, también en envases o envoltorios, es creciente e incluso entidades como el Ayuntamiento de Palma prohibirán el uso de bolsas no biodegradables desde enero del próximo año. En Castilla y León, Podemos acaba de presentar una iniciativa para el control y reducción de los residuos de plástico, con el fin de alcanzar los objetivos de reducción de bolsas de plástico marcados por la Comisión Europea.

Clasificación de plásticos de Rec-Bag. FOTO: Jorge Ovelleiro
Clasificación de plásticos de Rec-Bag. FOTO: Jorge Ovelleiro

En el ámbito del consumo responsable y la gestión de residuos, uno de las ideas más importantes para la concienciación ciudadana en el día a día son las llamadas tres erres de la ecología: reducir, reutilizar y reciclar. En Rec-Bag atacan a la segunda, dando una nueva utilidad a las cantidades ingentes de bolsas que se generan a diario.

Las construcciones de Rec-Bag están plagadas de nombres comerciales, impresos en las bolsas, lo que en su opinión, más que publicidad para las marcas, es una invitación a la reflexión: “Si tu recoges el plástico de una ciudad y el 90% son bolsas de supermercados, para nosotros es un indicador”, asegura Luis analizando las que siguen recopilando en diferentes establecimientos y entidades de Valladolid. "La actividad de la compra diaria es la que produce más desechos”, concluye refiriéndose al ámbito doméstico.

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