Ángel Stanich. FOTO: Beatriz Sanz

La carrera de Ángel Stanich ha viajado desde los pequeños conciertos en Santander y Valladolid, donde se desarrolló como artista en su época universitaria, a llenar salas y festivales, colgando el cartel de “no hay billetes” en gran parte de sus conciertos. El viernes 16 aterrizará junto a su grupo en Valladolid para presentar ‘Antigua y Barbuda’ en el LAVA, compartiendo escenario con José Carreño que será el artista invitado y además estrenará banda.

Stanich publicó el pasado año su segundo trabajo de larga duración, ‘Antigua y barbuda’.  Precedido por el EP ‘Siboney’, editado antes de verano cerrando la etapa que inició con su explosivo ‘Camino Ácido’ en 2014, este nuevo disco da una vuelta de tuerca a su propuesta artística. Las letras viajan de la lisergia o el costumbrismo fronterizo del primero, aun presentes, hacia universos surrealistas marcados por su creciente mordacidad. Musicalmente se abre a otros mundos, más allá de los ya explorados que hacen de hilo conductor, por eso ‘Antigua y barbuda’ sorprende y marca un hito en su evolución.

Concierto de Ángel Stanich en la pasada edición del festival Sonorama. FOTO: Jorge Ovelleiro
Concierto de Ángel Stanich en la pasada edición del festival Sonorama. FOTO: Jorge Ovelleiro

Ángel no da entrevista, todo lo que tiene que decir lo plasma en sus discos, tanto en sus incisivas letras como en la música que las sustenta. Y en ellas va dejando recados: “Qué dirá la prensa si no haces entrevistas que digan lo que quieran, acaso hay un motivo por el que deba retratarme”, declara en ‘Mátame Camión’, corte que sirvió como carta de presentación de ‘Antigua y Barbuda’. Un tema frenético que viaja al universo de ‘Amanece, que no es poco’, con el personaje interpretado por Guillermo Montesinos gritando a las luces que vienen de frente “¡Mátame, mátame, por Dios!”, mientras el camión, noche tras noche, le esquiva. Referente que repite en ‘Camarada’ con el mítico “comunal y turgente”, una canción surrealista ambientada en la España de los 70 con un sonido que recuerda a la canción melódica que triunfaba en la época, con momentos álgidos como la turbadora escena en la que relata cómo “en aquel nicho del fascismo hicimos el amor , frente a un cuadro del caudillo te pinte la tricolor”.

“Prefiero ser Bob Dylan que Manuel Campo Vidal”, añade en ‘Hula Hula’ después de responder a varias preguntas de una supuesta entrevista, en la que, preguntado por su soledad, contesta que “es propia del artista, igual que en ti copiar y pegar”. Todo este monólogo a modo de diálogo, o viceversa, sucede mientras el ritmo discotequero invita a tomar la pista de baile. Paradógicamente o no, Stanich aterrizó en Valladolid, desde Santander, para estudiar periodismo, donde compaginó la carrera con sus escarceos con la música, en pequeños conciertos en el Café Teatro o en el Open Mic Pucela. De hecho, para la “gran familia” de este micro abierto, catalizador de talento local, ver a Ángel triunfar en salas y festivales sigue siendo un motivo de satisfacción. No pocas veces ha vuelto, siempre por sorpresa, para tocar en solitario o con la colaboración de viejos amigos y compañeros.

Uno de ellos es su productor, casi mentor, Javier Vielba. Además de ser responsable de la producción artística de sus dos LPs, juntos armaron también la primera versión de la Stanich Band. En ella estaban Guille Aragón a la batería, el propio Vielba a la guitarra eléctrica, ambos componentes de Arizona Baby, y Alex Izquierdo al bajo, que no ha dejado de girar con él desde entonces. Tras diferentes reestructuraciones, se incorporaron Víctor Pescador en la guitarra eléctrica y Lete Moreno en la batería, a quienes se sumó Jave Ryjlen a los sintetizadores.

La banda contagia el buen rollo y la complicidad que destilan sobre el escenario, colgando el cartel de “no hay billetes” en la mayor parte de los conciertos. Tanto es así que su potente directo es una de las marcas de la casa. Frente al Stanich introvertido que protagonizaba sus primeras giras acústicas, ahora, junto a sus compañeros de escenario, son la viva imagen de la expresión “darlo todo”.

Jose Carreño, en el centro, junto a Ángel Román, Jaime Delgado y Fer Delgado. FOTO: Guille Aragón
Jose Carreño, en el centro, junto a Ángel Román, Jaime Delgado y Fer Delgado. FOTO: Guille Aragón

Al concierto de este viernes en el LAVA se suma Jose Carreño como artistas invitado, que además estrena banda. Compuesta por Ángel Román a la batería y los hermanos Delgado, Jaime y Fer, a la guitarra y el bajo respectivamente, ya se han dejado ver juntos en formato acústico. Tras más de una década haciendo canciones, era difícil verle más allá del Open Mic y algún que otro teloneo, siempre en solitario. Lleva desde octubre ensayando con esta nueva formación, de la que habla maravillas: “Es tirarse a la piscina sabiendo que está llena”, asegura Jose mostrando la confianza que le inspiran sus músicos.

Lejos queda su primera banda, Los Canseco, donde ya tocaba con Jaime Delgado, y maquetas como ‘Doble fondo’, casi apócrifas a día de hoy. Sus últimas composiciones, aunque no todas recientes, muestran un giro en su estilo, manteniendo su esencia de cantautor pero lejos del estereotipo. Anuncia, además de sorpresas durante el concierto, nuevas canciones aun desconocidas incluso para su fieles. Formarán parte del disco que tienen previsto grabar esta primavera y que presumiblemente verá la luz el próximo otoño. Como adelanto ofrecerán este concierto, compartiendo escenario con Ángel, con quien Carreño mantiene una estrecha amistad, además de que tanto Ángel Román como Fer Delgado pasaron en su momento por la Stanich Band.

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