Ángel Stanich saltando al público durante el concierto. FOTO: Jorge Ovelleiro
Ángel Stanich saltando al público durante el concierto. FOTO: Jorge Ovelleiro

Para el público que durante la última década ha estado al tanto de lo que se cocía musicalmente en Valladolid, lo vivido anoche en el LAVA fue más una celebración que un concierto al uso. Fue la gran noche de Ángel Stanich, se destilaba euforia y entusiasmo, el santanderino volvía al fin a la que fue su casa para presentar ‘Antigua y Barbuda’, su segundo larga duración. Lo hizo rodeado de amigos, dando la alternativa a Jose Carreño y su nueva banda, encargados de abrir la noche como artistas invitados. Una velada en la que no faltaron las sorpresas, como la aparición de Arizona Baby en los bises para ejercer de banda de Stanich.

Se respiraba satisfacción durante el concierto de Jose Carreño. Mucha gente, tanto colegas de escena como público, llevaban años deseando que llegara la noche de ayer. Sus canciones enganchan, tienen garra, trasfondo y emotividad, y la banda de la que se ha rodeado está más que a la altura. Visiblemente entusiasmado por el estreno de este proyecto, agradeció que fuera como artista invitado de su “hermano” Ángel Stanich.

Nadie diría que ésta era la primera actuación de la banda, tanto su presencia en el escenario como el empaste en el sonido les dan aires de grupo veterano. De hecho lo son, empezando por los hermanos Delgado, ambos también de Dehra Dhun, Jaime lleva desde los inicios tocando la guitarra junto a Carreño, mientras que Fer, además de ser el bajista de Cosmic Birds, llegó a tocar con Stanich en uno de sus primeros conciertos con banda en Valladolid. A la batería, otro clásico encubierto de la escena, Ángel Román, que actualmente forma parte de Tuxedo, habiendo pasado por grupos como My Friendly Ghost o Corzo, su proyecto personal. Por si fuera poco, Guille Aragón, de Arizona Baby, colaboró a las congas durante la primera parte el concierto.

Parece un referente manido, por recurrente, pero la labor que ha hecho el Open Mic Pucela por la cultura de esta ciudad no tiene precedentes. La noche de ayer en el LAVA bien podría ser la gran fiesta del Open en eléctrico, ya que sobre el escenario desfilaron buena parte de los habituales que, domingo sí, domingo no, han puesto música y hermandad en el Borsalino. Ahí es donde Carreño, uno de sus organizadores, ha trabajado parte del repertorio que ayer presentó, además de nuevas composiciones, lo que compondrán su futuro primer disco.

Stanich es un tipo más culto que oculto, pese a esa aura de “ermitaño del pop” con la que irrumpió en radios y ordenadores. Desde su retranca y acidez, no se muerde la lengua para lanzar dardos certeros o tirar de su característico humor absurdo: “Buenas noches León”, dijo al comenzar su espectáculo, “a ver si hacemos unas buenas patatas a la importancia”. Empezó desgranando algunas de sus nuevas canciones, como ‘Escupe Fuego’, ‘Galicia Calidade’ o ‘Un día épico’, una delirante colección de referentes, además de recuperar algunas “cosas que nos tocan patata, cosas de antes”, como anunció antes de interpretar ‘Miss Trueno '89’.

La banda es soberbia y lo pasa pipa sobre el escenario, mientras Ángel se desfoga entre vueltas y brincos. Víctor Pescador marca la diferencia a la guitarra eléctrica, Lete Moreno el ritmo a la batería, junto al bajo de Álex Izquierdo, y Jave Ryjlen se encarga de los teclados, algunos de ellos grabados para ‘Antigua y Barbuda’ por otro vallisoletano, Juan Izquierdo. Destacó la versión que hicieron de ‘Camino ácido’, con un interludio a ritmo frenético de folk y psicodelia, culminando “con lo brazos en cruz” y el público entregado sin reservas.

Estrenó ‘Blue Safari’, una oda al emérito de España y su afición por la caza. Los comentarios sibilinos y las referencias, más o menos veladas, a la actualidad salpican sus composiciones e intervenciones, por ellas pasan desde Bárcenas o Trump a Pablo ‘Tuerka’. Anoche también recordó su paso por Valladolid, repasando bares, lugares y personajes, como aquel que cantaba en moto ‘La puerta de Alcala’. “Me llamo Cuco y vengo de Aldea de San Miguel”, bromeó en referencia al mítico bar que movía el rock and roll en plena Tierra de Pinares.

Arizona Baby y Ángel Stanich. FOTO: Jorge Ovelleiro
Arizona Baby y Ángel Stanich. FOTO: Jorge Ovelleiro

La sorpresa de la noche se reservaba para los bises. Estaba cantado que Javier Vielba saldría a escena en algún momento, pero lo que nadie se esperaba es que fuera junto al resto de su banda, Arizona Baby, para tocar ‘Mezcalito’. “Me sonáis de algo”, bromeaba Stanich al verse acompañado de nuevo por Vielba y Guille Aragón, con quienes presentó ‘Camino Ácido’ hace ya unos años en la misma sala, además de Rubén Marrón, más desmelenado si cabe de lo habitual al soltar la guitarra acústica y entregarse a la potencia de la eléctrica. Repitiendo la fórmula con la que sorprendieron en el último Sonorama, esta vez acompañando a Ángel, protagonizaron uno de los momentos inolvidables de la noche.

‘Antigua y Barbuda’ ha logrado romper con una de las rutinas casi inalienables de los conciertos de Stanich. ‘Metralleta Joe’, el gran hit con el que despuntó, era el encargado de cerrar sus directos en un éxtasis colectivo de sudor y saltos. De esa labor se encarga ahora ‘Mátame camión’, un cierre apoteósico con Ángel desbocado lanzándose al público para explotar el final del concierto antes de derrumbarse con el último acorde sobre el suelo del LAVA.

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