Susana Ordóñez presentando la conferencia y a los integrantes de la mesa. FOTO: Jorge Ovelleiro
Susana Ordóñez presentando la conferencia y a los integrantes de la mesa. FOTO: Jorge Ovelleiro

La concejala de Cultura, Ana Redondo, junto con Antonio Hoyuela, miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, y los historiadores Carlos Ibáñez y Pilar Cañibano, han intervenido en la conferencia “Valladolid cuna del Estado Moderno, propuesta para una candidatura a Patrimonio de la Humanidad”. Organizada por la Asociación Cultural Ciudad Sostenible (ACCS), en colaboración con el Café Teatro Zorrilla, es la cuarta del VIII Ciclo de Actividades y Conferencias sobre temas de Urbanismo y Ciudad.

Susana Ordóñez, presidente de ACCS, se ha encargado de presentar el acto, calificando la candidatura de Valladolid como “larga, compleja y con una amplia competencia”, tanto fuera como dentro de las fronteras, incluso en la propia Comunidad Autónoma con la concurrencia de la ciudad de León. Dio la palabra en primer lugar a Ana Redondo, a la que reconoció como “paridora” de esta iniciativa.

Según indicó Redondo al comienzo de su intervención, “si algo nos destaca a los vallisoletanos es que, en el fondo, nos sentimos muy orgulloso de nuestra ciudad, de nuestro pasado y, sobre todo, de nuestras aportaciones a lo que ha sido el devenir de la historia”. Entrando en los detalles de la propuesta, ha recordado como las categorías de UNESCO no se adaptaban a la candidatura de Valladolid, hasta que la evolución de éstas ha creado una “categoría novedosa” que ha definido como “paisaje urbano cultural histórico”, en la que la ciudad y su entorno sí encajan.

Según ha apuntado la concejala, desde finales del siglo XV “Valladolid aporta a la historia de la civilización una serie de elementos que se producen aquí, en el territorio de Valladolid, no solamente en la ciudad”. Según su relato, entre otros aspectos que aun perduran y se originaron en dicha época, ha destacado el poder judicial, los Consejos entorno a los reyes o el reconocimiento de derechos que surgió de la llamada Controversia de Valladolid, a mediados del XVI, considerada precursora de los Derechos Humanos.

“No es una candidatura de piedras sino de aportaciones”, ha asegurado Redondo, mostrándose visiblemente ilusionada y asegurando que “hay suficientes motivos como para estar muy orgullosos de que esta candidatura puede defenderse”. Ha remarcado el primer hito en este proceso, que será entrar en la Lista Indicativa, a principios de 2019, lo que supone, como ha expuesto el siguiente interviniente, Antonio Hoyuela, que el Gobierno de España, vía la Junta de Castilla y León, avalan la candidatura ante la UNESCO, tras lo que se dispondrían de 3 años para lograr el reconocimiento.

Ana Redondo, Antonio Hoyuelo y Pilar Cañibano durante la conferencia. FOTO: Jorge Ovelleiro
Ana Redondo, Antonio Hoyuelo y Pilar Cañibano durante la conferencia. FOTO: Jorge Ovelleiro

Hoyuela, miembro de ICOMOS, entidad asesora de la UNESCO, ha expresado el valor del camino que ha de recorrerse con esta candidatura, asegurando que independientemente de que se consiga o no, es importante “unirnos para defensa de ese patrimonio”. Ha desarrollado ampliamente el cambio paradigmático de la UNESCO que ha abierto esta puerta a Valladolid, explicando los nuevos conceptos que se tienen el cuenta para sus declaraciones: el paisaje, los sistemas territoriales patrimoniales y la gestión del patrimonio, más allá del “declarar por declarar”.

Ha puesto los ejemplos de otras ciudades que han logrado su objetivo, como Lisboa, con 16 conjuntos históricos distintos, o Río de Janeiro, el último trabajo en el que se ha implicado personalmente. Según Hoyuela, han basado esta candidatura en cinco grandes ejes estructurales: la Corona, la temática religiosa, los aspectos jurídicos, la escolástica y las construcciones defensivas. Entre otras consideraciones, ahondando en la idea lanzada por Ana Redondo de que esta candidatura no está cerrada sino en constante proceso de aporte y revisión, aun existen dudas sobre a qué subclase es más conveniente adscribirse dentro de la categoría de Patrimonio Cultural, si “sitio histórico” o “conjunto histórico”, pensando en los territorios colindantes además de la capital.

El historiador Carlos Ibáñez ha desgranado los hitos con los que han elaborado una cronología de la ciudad, partiendo desde la época de la Condesa Eylo y el Conde Ansúrez hasta 1606, momento en que Valladolid perdió la capitalidad. Entre otros, ha destacado la creación en 1371 de la la Real Audiencia y Chancillería por Enrique II o como, según algunos textos, en 1527 Valladolid es considerada la capital de facto de la Europa sur. También apuntó a la importancia de la “controversia de Valladolid” como germen de los Derechos Humanos, frente a los autos de fe, a los que tachó de “masacres”.

Pilar Cañibano, también historiadora, basó su intervención en el llamado patrimonio inmaterial de Valladolid. Apuntó a la “exclusividad” de la Semana Santa por su sobriedad, silencio y recogimiento, además de por las tallas que se exhiben, destacando la importancia en este sentido de la colección que alberga el Museo Nacional de Escultura, entre otros de la ciudad de gran valor desde el punto de vista arquitectónico.

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