Actuación de Flácida Dominga en el Summer End 2018. FOTO: Gaspar Francés
Actuación de Flácida Dominga en el Summer End 2018. FOTO: Gaspar Francés

Como una cita ya ineludible en el calendario musical local, el Summer End volvió a reunir a buena parte del público y las bandas que durante el año siguen manteniendo viva la llama de la música en directo en Valladolid. De entre todas las actuaciones, el espectáculo de Flácida Dominga, con la exhumación de Franco como hilo conductor, fue el plato fuerte de la noche. Con Simancas como sede y un formato de festival sin más pretensiones que hacer disfrutar a músicos y espectadores, organizado por la asociación Supernova Musical, congregó menos público que años anteriores aunque mantuvo su esencia y buen ambiente.

Aunque el cartel estaba repleto de interesantes propuestas musicales, el concierto de Flácida Dominga protagonizó esta novena edición del Summer End. De un ataúd, entre zombis, salió el Caudillo: “Españoles, estamos de vuelta”, saludó al público brazo en alto. “No estaba muerto, estaba de parranda”, bromeaba Franco al resucitar, mientras consignas como “un desalojo, otra exhumación” eran coreadas por el público, siempre con la mano levantada. Frente a la bandera rojigualda, pollo asado incluido, y al son del ‘Thriller’ de Michael Jackson, quien presumía de no ver gente “ni de derechas ni de izquierdas, solo españoles” empezó a soltar las caderas y la garganta para entonar un repertorio de canciones que si llegaran a oídos de la Fundación Francisco Franco, dados los antecedentes, podría ser el preludio de una ristra de querellas, para lo que anunciaron una colecta. No obstante, una pareja de la Guardia Civil siguió atenta el festival desde el fondo de la plaza.

Jorge Onecha, de Flácida Dominga, caracterizado de Franco recién exhumado. FOTO: Gaspar Francés
Jorge Onecha, de Flácida Dominga, caracterizado de Franco recién exhumado. FOTO: Gaspar Francés

Para hacer partícipe al público de sus composiciones, inauguraron su personal caralsolke, proyectando en el escenario los versos a cantar, como “Mr. Facha en Fachadolid”, que narra la vida de un arquetípico “facha y emprendedor” local que le gusta el rugby y va a Tintín: “Tengo mujer y cuatro muchachos, y voy de putas casi todo el rato”, continuaba. También descubrieron nuevos detalles sobre la vida del Caudillo, como que “Paquito ya no es hetero”, y además “está por Carrero”, por el que “muere de amor sincero”. Aprovecharon también para lanzar una sugerencia, pidiendo que tras la exhumación sea enterrado en El Pichón, la urbanización que acogió inicialmente al Summer End, siempre presente en el imaginario de Flácida Dominga.

Cuando parecía que no podían estar más cerca de la querella, llegó la estrella invitada, interpretado por uno de los músicos más prolíficos de la ciudad, Álex Izquierdo, bajó al escenario Carrero Blanco para cantar a dúo “Fosas maravillosas” al más puro estilo Disney. “Ven, Carrero, y déjate volar a un mundo ideal”, le susurraba meloso Franco, mientras al unísono añoraban “un mundo en el que tú y yo podamos decidir matar a mil sin nadie que lo impida”. Así se desenvolvió un espectáculo redondo con el que volvieron a cosechar aplausos, gritos y reverencias, siendo una banda que se nutre del virtuosismo del trío jazzero Strómboli y la retranca sin limites de su carismático frontman Jorge Onecha.

No solo de Flácida Dominga vive el Summer End

La música en Simancas arrancó a primera hora de la tarde en el terraza de la Baruva, con el escenario que se alimenta eléctricamente de las placas solares de Energética Coop. En formato acústico, contaron con las actuaciones de Oliver y Los Anfitriones, Sr. Peñi o Raquel Martinfer, una de las artistas más prometedoras de la nueva hornada de la escena local vallisoletana. El set acústico de la banda madrileña Salto cerró las actuaciones de la tarde junto al río, aunque aun pasarían por este escenario Destino Siberia al filo de la medianoche.

El humor, unido a la música, fue sin duda la nota predominante de esta novena edición del Summer End. Como la propuesta de Sin Voz ni Don, ya en el escenario Carnet Joven Castilla y León de la Plaza Mayor, una banda que cada vez está dando más que hablar en la ciudad con una lírica heredera de las composiciones de Javier Krahe, al que incluso versionaron, y una sobria puesta en escena sin más florituras que sus ingeniosas canciones. Desde Euskadi llegaron Bidean, que actuaron en el escenario Kafka, una joven formación nacida del Rock Camp, con un formato trío a medio camino entre el eléctrico y el acústico, destacando la voz y composiciones de Íñigo Samaniego, a las que ponen ritmo e intensidad sus compañeros de banda. Los terceros de la noche fueron Casette, banda vallisoletana de indie-rock que demostró su importante evolución, surgieron tras la disolución de King Truffle, con un sonido contundente apoyado en la impecable rítmica de su baterista.

Momento entonces para La Noche de la Iguana, otra de las formaciones más veteranas de Valladolid que, pasito a pasito, ha dado con un sonido stoner rock atmosférico que hizo temblar la plaza de Simancas y al público. Ganadores de la pasada edición de Demo Express, están viviendo su mejor momento a las puertas del lanzamiento de su próximo disco. Tras esta descarga de vatios, llegó el turno de la delicada voz de Mara Row y su banda, con una propuesta más intimista de lo que el horario pedía, aunque de gran calidad musical, desplegaron su repertorio de versiones arregladas para su formación a base de teclado, flauta, guitarra, bajo y batería. Disco las Palmeras era la banda nacional que completaba el cartel de este Summer End, ofrecieron un interesante directo, aunque la desmesurada potencia del sonido alejó al público del frente del escenario, dando un cierto aspecto desangelado a la plaza que no hizo justicia al espectáculo que el grupo ofreció.

Actuación de La Noche de la Iguana. FOTO: Gaspar Francés
Actuación de La Noche de la Iguana. FOTO: Gaspar Francés

Antes del concierto de Flácida Dominga llegó la actuación de Naïa, otra veterana banda vallisoletana de pop-rock con aires punk y grunge que, además del entusiasmo que demuestran sobre el escenario, ofreció un divertido y solvente espectáculo. Aunque esto no era todo, aun faltaban Hula Baby, la mítica banda que volvía a reunirse en un escenario. Más allá de ser un grupo de versiones, que lo son, toman éxitos del rock de los sesenta para hacer bailar al personal con sus pegadizas melodías y sus personales traducciones a base de chascarrillos y homofonías entre el castellano y el inglés. Con su “Dame limones, son para Juan” o “Hula Matahari y otros zombis como tú” hicieron las delicias de sus fieles en las primeras filas, así como de quienes se dejaron seducir por su conjunción de humor y rock and roll. El DJ Sergei Rez fue el encargado del fin de fiesta en la Plaza Mayor de Simancas, aunque aun quedaba la traca final, ya en el centro de Valladolid, con la actuación de Marranones con Tomate en el Kafka, al más puro estilo McNamara, con corsé y lascivia.

Así se desenvolvió la novena edición del Summer End, el ya clásico encuentro musical veraniego vallisoletano, que en su momento sirvió de refugio para toda una generación de grupos que no encontraban más que obstáculos en su ciudad para desplegar su arte en vivo. Todo gracias al esfuerzo y la dedicación voluntaria de los integrantes de Supernova Musical, y la complicidad de los grupos que ajustan sus cachés para participar en la fiesta, ya piensan en el que será su décimo aniversario en 2019.


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