Antonio Gómez, Jesús Ronda, María salgado, César Díez y Jaime Lafuente en el homenaje a Elisa Serna. FOTO: úC

El Ateneo Republicano de Valladolid acogió el homenaje a Elisa Serna, fallecida el pasado septiembre, en un “acto íntimo” entorno a su persona y su obra. Durante la tarde-noche del jueves, amigos de la artista como el crítico musical Antonio Gómez o los músicos Jaime Lafuente y María Salgado recordaron emocionados anécdotas y aprendizajes con la emblemática cantautora, represaliada durante el franquismo y encarcelada hasta tres veces antes de exiliarse en París.

Fernando Valiño recordó su figura y trayectoria, como sus conciertos en distintas parroquias de Valladolid o su última visita al Ateneo Republicano, donde se celebró este homenaje. Lamentó también el fallecimiento en el día de ayer de Juan Alberto Arteche, integrante de grupos como Nuestro Pequeño Mundo o Aguaviva. ‘Quejido’ fue la primera canción de Elisa que sonó, lo que aprovechó su amigo Antonio Gómez para destacarla como “pionera” fusionando sus canciones con la música árabe o mediterránea: “Fue una avanzada de la música”, aunque “irregular”, reconoció. Declarándose “poco amigo” de los homenajes póstumos, viéndolo como una “medida de acutocomplacencia de los homenajeadores”, marcó la diferencia con este “acto íntimo” promovido por compañeros y amigos en su recuerdo.

Antonio Gómez anoche en el Ateno Republicano de Valladolid. FOTO: ÚC
Antonio Gómez anoche en el Ateno Republicano de Valladolid. FOTO: ÚC

Resaltó su “empatía natural con los sufridores de la historia” y su “vocación como cantante y motivadora de conciencias”: “Elisa fue, en el mejor sentido de la palabra, una buena persona”, aseguró añadiendo que “lógicamente no pasas a la historia siendo así”. Habló de su sinceridad y coherencia, tanto en su vida como en su obra. Fue represaliada, “se metía en todos los charcos”, bromeaba su amigo Antonio, encarcelada hasta tres veces, dos de ellas por negarse a pagar una multa y dar dinero al Estado franquista, hasta que acabó exiliada en París. Entre sus intervenciones sonaron otras canciones como ‘Brassa Viva’, que muestra su “descubrimiento interior del amor y la pasión”, ‘Cerca de mañana’ o ‘Canto a la ternura’.

Antonio Gómez junto a María Salgado y Jaime Lafuente. FOTO: ÚC

Jaime Lafuente junto al guitarrista Jesús Ronda fueron los primeros en tomar el micrófono para homenajearla con su música: “Tuve la suerte de ser amigo de Elisa y me siento orgulloso de ello”, reconoció Lafuente, recordando una de sus actuaciones en el mítico Folkis de Valladolid, donde acabó tocando junto a Ronda. Interpretaron una canción que el también fallecido Carlos Cano dedicó a la propia Elisa, antes del célebre ‘Esta gente qué querrá’, arrancando los coros del público, recordando que aunque ella no es la autora si fue quien la popularizó.

Jaime Lafuente y el guitarrista Jesús Ronda. FOTO: ÚC
Jaime Lafuente y el guitarrista Jesús Ronda. FOTO: ÚC

De nuevo Antonio Gómez tomó el micrófono para lamentar que, pasado el franquismo, tanto Elisa como otros muchos fueron pretendidamente olvidados durante la Transición, lo que la hundió. Recordó cómo entonces Luis Pastor, otro de aquellos olvidados, la invitó a cantar por varios locales de circuito madrileño aunque ella “se sentía muy cansada y decepcionada, se quedó sola”, lamentó Gómez visiblemente emocionado. Hablando de su implicación con el feminismo, recordó el sello Afrodita, creado por Elisa en los 90, con el que publicó hasta 24 discos de mujeres.

María Salgado y César Díez anoche en el Ateneo Republicano de Valladolid. FOTO: ÚC

Una de ellas fue María Salgado, que subió al escenario junto al músico César Díez: “Gracias a ella empecé a cantar”, reconoció Salgado. Asegurando que conoció su “vena tierna” más que su vertiente política, relató varias anécdotas junto a la cantautora antes de interpretar ‘Sabiduría’. A modo de despedida, se unió Lafuente para hacer los coros a la propia Elisa Serna que en un vídeo interpretaba ‘Landú’, una nana que según explicaba aprendió de María Salgado. Despidieron así, con su imagen y canciones, a una “figura esencial de la canción protesta en España” cuyo compromiso y luchas son sin duda un referente, mientras el arte y la vida siguen siendo una batalla diaria para quienes pretenden recorrer los caminos a las afueras del redil.


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