Actuación de Arizona Baby en la sala Blanca del LAVA. FOTO: Jorge Ovelleiro
Actuación de Arizona Baby en la sala Blanca del LAVA. FOTO: Jorge Ovelleiro

Nadie es profeta en su tierra, reza el dicho, aunque en Valladolid está Arizona Baby para, a base de dedicación y talento, desmentirlo. La noche del viernes, la sala Blanca del LAVA lucía un gran aspecto para un esperado concierto, la presentación en la ciudad de ‘Sonora’, su quinto trabajo. Un espectáculo que da el pistoletazo de salida a la 25 edición de Valladolindie, conocido como el “festival más largo del mundo”.

La palabra folk, dependiendo de dónde se pronuncie, se puede referir a músicas de muy diversa procedencia. Y en ese juego están Los Hermanos Cubero que aúnan, con elegancia y sensibilidad, la sonoridades estadounidenses y castellanas. No en vano arrancaron su concierto con la emblemática ‘Entradilla’, recogida por Agapito Marazuela. ‘Quique dibuja la tristeza’ es su último disco, con excelentes críticas como la del propio Javier Vielba durante la actuación de Arizona que lo calificó como el mejor de 2018, surge del duelo de Quique, uno de los dos hermanos, tras el fallecimiento de su mujer.

El disfrute de su espectáculo, con la hermosa simplicidad de una mandolina, una guitarra y dos voces, se truncó por los problemas de sonido que terminaron obligando al dúo a interpretar buena parte de su repertorio desenchufados al frente del escenario, tratando de luchar contra las voces de quienes al fondo de la sala no respetaban ni su música ni a quienes querían disfrutarla. “Esto es lo típico que hacen a los teloneros”, bromeaban, pidiendo un aplauso para los técnicos “que lo están pasando peor que no nosotros”.

“Es una pasada ver la sala LAVA con tanta gente para ver a un grupo de Valladolid”, aseguró Vielba al inicio del espectáculo de Arizona Baby. Más de medio millar de personas se había reunido en la sala Blanca para disfrutar de la presentación de su nuevo disco ‘Sonora’, en la que ha sido el primer concierto de la 25 edición del Valladolindie: “Nos hemos educado gracias a este festival”, agradecía en un momento del espectáculo.

De hecho, Valladolid y su cultura fueron protagonista, como suele hacer Vielba tanto en su tierra como fuera: “Que se note que el del medio de los Chichos era de Pucela, y una de las Grecas también”, arengaba a la tropa que respondía con aplausos. Sobre el escenario, Guille Aragón a la batería y Rubén Marrón a la acústica cabalgaban cada canción con su consabida destreza, haciendo las delicias de un público vallisoletano más contemplativo que expresivo, pese a los intentos del incansable frontman: “Esto es música popular, participad, ¡no os cortéis ni media!”, logrando que al menos una parte del respetable entrara al trapo.

Lejos de centrar su repertorio en este último trabajo, repasaron temas de sus cinco discos, empezando con uno de los emblemas de la banda, ‘The truth’. Los conciertos de Arizona Baby en Valladolid siempre tienen esa pátina de familiaridad, de reunión de amigos, y así se respiraba desde el primer acorde, frente a la escenografía luminosa obra de uno de sus compinches, Jorge Abril. Con cada vez notables notas de familiaridad, el espectáculo encadenó la recta final, que como no podía ser de otra manera culminó con su mítica 'Shiralee', la canción que los catapultó al podio del que, disco tras disco, se niegan a bajar.

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