La cámara de Claire de Hong Sang soo.
La cámara de Claire de Hong Sang soo.

Cuatro excelentes noticias visuales coinciden en la ciudad durante esta semana; tres llevan tiempo y obedecen a sendas exposiciones en el Palacio de Villena, con la animación de Antoine Rogiers alrededor de los grabados de Brueghel sobre los siete pecados capitales; en el Museo Nacional de Escultura con “Fuego en Castilla” de José Val del Omar y en el Museo Patio Herreriano con 9 vídeos filmados en super 8 por Vivian Maier acompañando su exposición fotográfica de peculiares autorretratos directamente recibida desde Nueva York y que, desde Valladolid, volará a Trieste y Tokyo. Tres apuntes de creación audiovisual que merecerían, de por sí, y por su propia importancia, página exclusiva en esta sección, pero dada la premura, y la inminencia de los pases, hay que hacerse eco de la proyección en el Museo Patio Herreriano de tres de las últimas creaciones del director surcoreano Hong Sang soo, uno de los referentes de la cinefilia mundial y habitual de los festivales de mayor prestigio internacional (quien quiera, que entienda).

El director Hong Sang soo con su actriz y ex pareja Kim Min hee.
El director Hong Sang soo con su actriz y ex pareja Kim Min hee.

Las soluciones de compromiso, o de interinidad, dan, en ocasiones resultados mucho más apetecibles que toda una larga década de mortecina permanencia de un espacio cultural muerto y vacío. El dinamismo y revitalización del MPH ha llegado justo cuando ha carecido de dirección nominal y la profesionalidad ha primado a la hora de escoger propuestas atractivas para los amantes de la cultura en la ciudad. Que el cine haya vuelto al museo parece algo de lo más lógico tratándose de un espacio destinado al arte contemporáneo, y aunque digno de aplauso, lo más ilógico ha sido su olvido año tras año tras tímidas experiencias en los inicios del Museo, que fueron decayendo y olvidándose como el resto de iniciativas. Hace unos días el crítico cinematográfico de El Norte de Castilla, Fernando Herrero, de manera elegante y sutil, hacía una semblanza bastante ajustada sobre el público cinematográfico de la ciudad y su festival. La complacencia, la facilidad, el lenguaje asumible sin esfuerzo, la ausencia de riesgo se ha adueñado de la cartelera y, por contagio inexplicable, de un festival de cine donde el riesgo brilla por su ausencia de manera generalizada. Hasta tal punto el público ha huido de lo complejo o del cine de sensaciones y no de relatos lineales, que cualquier película estrenada en esa línea o exhibida durante el festival, recibe el desprecio en taquilla o el pateo y el silbido durante la Seminci, un no pequeño número de espectadores nos hemos refugiado en nuestros hogares, en las plataformas de inmensos catálogos de cine clásico o de cine alternativo, convenientemente subtitulado, que hoy en día, ha sido olvidado por la industria comercial. Cine, subtitulado, que, de manera increíble, abarrota las salas festivaleras, porque es el sitio «al que hay que ir» y «donde toca estar» durante una semana al año.

Lo tuyo y tu, de Hong Sang soo.
Lo tuyo y tu, de Hong Sang soo.

Por eso, si el festival ha abandonado esa labor de encuentro, de “acompañante” de obras arriesgadas sin escaparate posible en las salas comerciales, si ha rehuído su labor de “pasador” de cine de calidad alejado de los gustos del público mayoritario, y si ha borrado de su programación el carácter historicista y de recuperación de los viejos y grandes cineastas del pasado, estamos de doble enhorabuena porque el MPH mes a mes suple, parcialmente y con limitaciones, esas carencias. El cine de Hong Sang soo es uno de los ejemplos claros de cómo la crítica y el público generalista siguen caminos absolutamente divergentes, estamos ante uno de los directores coreanos cuyo cine sí está llegando a las pantallas, si no en su totalidad sí desde “Otro país”, gracias a la presencia de Isabelle Huppert en su reparto, con cierta fidelidad en pantalla si valoramos que estamos ante un director que crea dos o tres películas por temporada (sus dos últimas películas, Grass y Hotel by the river, siguen sin comercialización por aquí), aunque de mediocres, e inmerecidos, resultados en taquilla.

La cámara de Claire de Hong Sang soo.
La cámara de Claire de Hong Sang soo.

El cine de Sang soo es el cine de la variación con repetición. No es menos cierto que el espectador tiene enormes dificultades para situarse en sus narraciones donde el sentido del tiempo sufre dobleces, avances y retrocesos que funcionan como un “y si fuera posible que……”. En ocasiones son los puntos de vista de los personajes, dos o tres a lo sumo, los que hacen que el relato cambie cuando presenciamos la versión de cada uno según lo ha vivido. Este esquema, muy utilizado en su cine, también produce la sensación de confusión ante toda su obra. Identificar cada película se hace muy difícil, saber si ésta era la que hablaba de un director de cine o de un profesor de cine que mantenía una aventura amorosa con una alumna mientras engañaba a otra mujer no nos ayuda, porque es un argumento muy presente en su filmografía, un director que no duda, en sus últimas películas, en someterse a una especie de escarnio público o de confesión pública tras conocerse su relación con su última actriz fetiche, Kim Min hee; relación tormentosa que no impide que ambos sigan colaborando juntos y que ha dado lugar a la preciosista e intimista «En la playa sola de noche». Ese juego con el tiempo, con espacios que van y vienen, la repetición de actores, el uso frecuente de la infidelidad, el alcohol y la doble versión dentro de una misma película son aspectos definitorios de su cine, donde no resulta tan importante la puesta en escena ni el concepto visual diseñado para la imagen (Sang soo sigue usando el zoom como elemento que remarca las conversaciones) como el complejo entramado con el que situaciones de aparente sencillez expositiva se van enredando hasta que los personajes quedan completamente definidos en su personalidad errática y mutable.

Lo tuyo y tu, de Hong Sang soo.
Lo tuyo y tu, de Hong Sang soo.

No es un cine pensado para dibujar un país concreto, sino para hablar de relaciones de pareja siempre en la cuerda floja, normalmente desde el punto de vista de sus protagonistas, pero también, a veces, usando un tercero ajeno a la discordia como es el caso de “La cámara de Claire”, donde Isabelle Huppert, en pleno festival de Cannes, asiste, como espectadora introducida por el azar en el medio de una relación amorosa en declive, a las constantes idas y venidas de la misma. Tres son las películas que componen este miniciclo que se va a ver los días 20, 21 y 22 de febrero en el salón de actos del MPH, y ninguna es novedad para el espectador pendiente de este tipo de cine porque han tenido su estreno en España, pero quien no lo conozca, o quiera reiterar en su peculiar forma de reflejar los problemas de pareja tiene, con “Ahora si, antes no” de 2015, “Lo tuyo y tú” de 2016 y “La cámara de Claire” de 2017, tres ejemplos del cine más reciente del director, quien en esos mismos años también rodo “The day after” y mi favorita, “En la playa sola de noche”, auténtico esbozo bergmaniano de escenas de un no matrimonio.

Quien quiera saber más sobre estas películas tiene las reseñas completas en mi blog “Nos hacemos un cine en orion”.

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