Mercedes Pastor. FOTO: Gaspar Francés
Mercedes Pastor. FOTO: Gaspar Francés

Mercedes Pastor poeta y artista, aunque asegura no sabe bien cómo clasificarse, presenta en el céntrico bar Trocadero una muestra, inaugurada con motivo del Día Internacional de la Mujer trabajadora, titulada “¡Mujer tenías que ser!”. A través de una serie de piezas compuestas a base de materiales u objetos desechados asociadas a otros tantos textos, busca visibilizar y reivindicar a las “mujeres indomables”, denunciando que “nos siguen matando y agrediendo por el hecho de ser mujeres”.

Según explica la artista, la decisión de hacer esta exposición surgió tras terminar la performance ‘Árbol de la Vida’ el pasado 25N en la Plaza de la Universidad: “Al llevarme la silueta feminista de las hojas, que me llevó horas preparar, y eso que me ayudaron dos amigas, la contemplé y decidí que como árbol tenía que seguir creciendo, dar vida a otros temas feministas, visibilizar a las mujeres en diversos campos y problemáticas y a lo largo de las cuatro estaciones”, en referencia al poema de la propia Mercedes Pastor que acompaña y complementa la obra.

Parte de la exposición del bar Trocadero. FOTO: Gaspar Francés
Parte de la exposición del bar Trocadero. FOTO: Gaspar Francés

Así surge “¡Mujer tenías que ser!”, una exposición que coincidiendo con el pasado 8 de marzo inauguró el Bar Trocadero (Juan Mambrilla, 2), después de cerrar sus puertas secundando la Huelga General Feminista. Además del acto de denuncia y visibilización que significa cada pieza, remarca su intención de “molestar, arañar por dentro, impactar con los montajes o las palabras de los poemas, revolver las sensaciones y mover las ideas que se enquistan para replantearlas de nuevo”.

La propuesta de Mercedes Pastor podría englobarse en llamado arte pobre, o povera, empleando materiales desechados, recogido en muchas ocasiones de la basura o donados por personas conocidas, empleándolos para dar vida a sus collages en tres dimensiones. Estas obras siempre llevan aparejado un poema, que pone en contexto la pieza. Uniendo ambas partes, la artista deja el resto de la mano, o mejor dicho de la mente, de quien lo observe.

Mercedes Pastor frente al espejo. FOTO: Gaspar Francés
Mercedes Pastor frente al espejo. FOTO: Gaspar Francés

Una de sus piezas deja clara su denuncia con un letrero con el lema “luces, cámara, violación” sujeto a una cadena que sostiene el torso desnudo de un maniquí femenino, cruzado por una banda con el texto “mujer objeto”. Ana, regente del Trocadero, recuerda conversando con la artista que al poco de colocar la exposición, un grupo de hombres se dedico a magrear los pechos del maniquí, apartando para ello la banda de “mujer objeto”, ensañándose con los inertes pezones. Tras la reprimenda de la camarera, dejando clara la pertinencia de la denuncia que hace la muestra, los individuos que no eran clientes sino que iban a buscar a una tercera persona abandonaron el local.

El título de la exposición, “¡Mujer tenías que ser!”, coge toda esa carga despectiva para convertirla en un grito de basta ya, reivindicando a las “mujeres indomables” a las que dedica uno de los textos que aderezan la muestra. Da la casualidad que, después de darle muchas vueltas al nombre de este proyecto, desde La Molinera han lanzado un micrófono violeta de mujeres con el mismo eslogan. No obstante, ambas iniciativas tienen algo en común, de la misma manera que el micro violeta busca ser altavoz del talento local femenino de la actualidad, varias de las piezas de Mercedes Pastor buscan poner en el lugar que merecen a las escritoras invisibilizadas de la Generación del 27 o a las luchadoras republicanas por la libertad. “Cuando hablamos de República, en general, nos ceñimos mayoritariamente a los hombres”, denuncia lamentando también que en la escuela no se dé a conocer la obra de aquellas artistas.

Obra contra los feminicidios. FOTO: Gaspar Francés
Obra contra los feminicidios. FOTO: Gaspar Francés

Una de las piezas más llamativas es una bruja que sale triunfante de las llamas, con su escoba en alto, acompañada del conjuro que elaboró para una performance que desarrolló junto a su colectivo Baba Yagá durante una Noche de San Juan, de donde viene también la escoba. “Las brujas eran sabias, eran gentes que dominaban las plantas, eran mujeres que no se sometían y por eso se las cargaban”, denuncia Pastor, “pero esta no, esta sale y lleva los brazos en alto en ese sentido, de aquí estoy, salgo hasta del fuego”.

Carga también contra el amor romántico en un cuadro con un corazón sujeto con un imperdible "para que no se rompa más", o contra la represión a las personas de géneros e identidades sexuales diversas: “En este país sigue habiendo agresiones homófobas”, sentencia poniendo el foco en estas violencias. “En vez de mirar a ver qué guapa estás, mírate al espejo con los ojos del corazón, observa y siente tu magia de ser mujer”, invita con otro de los objetos que componen esta exposición, un espejo dorado. Las “niñas de piel dorada”, refiriéndose así a las menores refugiadas muertas en las playas tratando de llegar a Europa, también tienen su espacio junto a una tétrica máscara africana. Hay una obra que se repite de anteriores muestras, una cruz con una máscara junto a una camiseta rasgada y manchada y la palabra “feminicidio”. La muestra esconde muchos más detalles, como un libro de firmas u otros símbolos y homenajes entre sus piezas, invitando a invertir un tiempo en visitarla.

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