Performance de Maria Galindo en el TAC 2019. FOTO: Gaspar Francés
Performance de Maria Galindo en el TAC 2019. FOTO: Gaspar Francés

El Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid ha cumplido 20 años, una fecha redonda en la que sus organizadores han querido echar el resto, con mayor o menor tino, y que deja una buena colección de propuestas de calidad que han podido disfrutarse durante cuatro días en las calles de Valladolid. Una edición en la que el buen hacer, las propuestas bien ideadas y ejecutadas, ha triunfado frente a los grandes montajes, la victoria del menos es más ante a la parafernalia que llena el escenario pero vacía la obra de calidad y contenido. Siempre multidisciplinar, los espectáculos callejeros han estado protagonizados por las diferentes disciplinas circenses, las propuestas con tintes musicales, el contenido social o, como no, el más puro teatro.

Ejemplo de esto último es uno de los clásicos del TAC, la compañía Zanguango, que volvió a hacer de la calle una improvisada pasarela con ‘Flux’, mezclando las surrealistas y ácidas propuestas de sus actores recorriendo la alfombra roja con los viandantes que, con más o menos devoción, recorrían casualmente la calle. En la misma línea discurrió su nueva propuesta, ‘Al otro lado’, utilizando un telón para convertir un paso de cebra, un portal o la puerta de un establecimiento en la cuarta pared de un teatro, relatando con mordaz ironía las escenas que se suceden.

Este 20 TAC ha apostado también por propuestas de marcado carácter social, como ejemplifica el premiado ciclo Arte VA, cuya coordinadora Isa Sanz se alzó con el galardón de la Estación Norte, en detrimento de las compañías locales que conformaban dicha sección. Más allá de este punto, entre la selección de propuestas de este “incómodo” género destacó el visceral alegato, “desde la rabia y la pasión, pero también desde la esperanza”, de la boliviana María Galindo. A través de su 'jaula invisible', hablando literalmente con el corazón en la mano, dio un desgarrador repaso a feminismos, cuerpos, mercados o fascismos, entre otros puntos, ante un público tan absorto como revuelto.

También de la mano de Arte VA, el mexicano Lukas Avendaño visitó Valladolid presentando dos performances: 'Réquiem par una Alcaraván', que trata sobre las contradicciones de la cultura zapoteca en torno a la homosexualidad, y 'Buscando a Bruno', con la que denuncia la pasividad del Gobierno de México ante la desaparición de personas, en este caso la de su propio hermano. Buscando y encontrando la complicidad del público, consiguió atacar a sus sentimientos y empatía con una cautivadora sonrisa y plasticidad que se convertía en tormento en cuanto indaga en el dramático fondo de sus denuncias. La incomodidad de las performance ha quedado patente también en la que resultó más polémica, sobre todo ante la reacción de una parte del público que respondió con insultos y descalificaciones al encontrarse con una lavandera que, sin articular palabra, frotó, remojó y escurrió una bandera de España durante horas en mitad de la calle Santiago. Más allá de la reaccionaria respuesta de esta parte de los viandantes, también es reseñable la de otros defendiendo a la artista, Irene Mohedano, además de quienes sin emitir juicio contemplaron la escena.

Más allá del compromiso social de las performance, el riesgo también ha residido en la peculiaridad de algunas propuestas, como la solemnidad del grupo coral portugués Ausentes do Alentejo recorriendo con su inquebrantable canto la calle Santiago y culminando con el emotivo y revolucionario ‘Grândola, Vila Morena’ con el Ayuntamiento de fondo. En la misma línea se podría englobar la propuesta que hizo desfilar a las casi 40 personas que componen la Bagad de Kemper, tocando gaitas, bombardas y percusión, al amanecer y remontando la Esgueva, reconocida por el jurado con una mención especial.

Y es que este TAC ha tenido una importante presencia de espectáculos que o bien se centraban en la música o la incorporaban como un elemento más de su propuesta. En esta línea, aunque en la columna del debe, se pueden englobar los espectáculos ‘El Comediante’, que inauguró el TAC en la Plaza Mayor, o ‘Flotados’, ambos de David Moreno Cia & Cristina Calleja, que se podrían resumir con un mucho ruido y pocas nueces. El primero quizás por la grandilocuencia del montaje, casi tapando la fachada del Ayuntamiento, que no estuvo a la altura de la propuesta artística, con una pretendida emotividad que, en líneas generales, no caló. Aunque premiada con el MAX al mejor espectáculo de calle durante la pasada semana en Valladolid, ‘Flotados’, centrada igualmente en un piano suspendido en el aire, uniendo música y acrobacias, pese a tener mejor factura que el montaje de la inauguración, tampoco terminó de convencer a una buena parte del público.

Por contra, el impecable ‘Ya es tiempo de hablar de amor’ de Circo Deriva ofreció una sobresaliente propuesta aunando música, malabares o acrobacias, ejecutadas con delicadeza y plasticidad, todo hilado por la desternillante comicidad y complicidad de sus protagonistas. Siguiendo la estela de compañías como Pass & Company, que fue premiada en 2017, se alzaron con un merecido premio al Mejor Espectáculo de la Sección OFF, empleando con maestría diversos lenguajes y disciplinas del circo, como reivindicaron antes de pasar la gorra. Mezclando también el clown con la música, y unas gotas de reflexión social, la maestra de ceremonias del Pati Free, Alicia Maravillas, supo encandilar y divertir al público que venía y se iba del escenario de la Plaza Mayor.

En el apartado audiovisual destacó la vuelta del video mapping de Xtrañas Producciones sobre la fachada del Patio Herreriano. En esta ocasión con un protagonista especial, el célebre y querido pintor leonés afincado en Valladolid, Manolo Sierra, cuyas obras salpican la ciudad en forma de murales, carteles o logotipos, además de cuadros. Dentro del espectáculo ideado por la compañía local, con la participación de decenas de personas para su creación, las pinturas de Sierra cobran vida y comparten protagonismo con símbolos como un repartidor de Glovo a caballo, los nombres de Rajoy o Abascal en los papeles de Bárcenas, o la reivindicación de la libertad de las mujeres y sus cuerpos, enfrentadas a la opresión del dinero y las coronas.

En este repaso sin duda faltan otras interesantes propuestas, como la sección Estación Norte integrada por compañías vallisoletanas, como la divertida 'Senda' de Kull D'Sac, el 'Casting' circense de Nuevo Fielato, o la propuesta ideada por Lola Eiffel y RAIO uniendo danza, música electrónica y proyecciones en diferentes emplazamientos para culminar convirtiendo San Benito en una rave. En el general del la programación, destacaron también la divertidísima percusión payasa de BAM, las premiadas piezas de Varuma Teatro, los montajes de Imperdible en Poniente o la 'Orquesta de Malabares' de Pistacatro en Martí y Monsó, además de la vuelta de Claire Ducreux o D'irque & Fien.


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